Saturday, June 7, 2008

Obama y la comunidad hispana




Desde el inicio mismo de la Guerra de Iraq en 2002, Barack H. Obama se opuso. En un país que requiere cambios fundamentales, este nominado a la Presidencia es el más valiente en ofrecerlos: el más dispuesto a trabajar por una reforma migratoria, que es prioridad del electorado hispánico. (Foto: Annie Leibovitz)


Por CARLOS LOPEZ DZUR

ORANGE COUNTY:
Al fin, Hillary Rodman Clinton concedió lo que la mayoría de sus partidarios esperaban: un llamado a sus 18 millones de simpatizantes a cerrar filas con Obama y un apoyo incondicional a él. Hillary se expresó con estas palabras: «I have seen his strength and determination and his grace and his grit. In his own life, Barack Obama has lived the American dream» / He visto su fortaleza y determinación su gracia y su grit. En su vida, Barack Obama ha vivido el Sueño Americano». Algunas «hillaristas» del bloque feminista de Clinton darán su apoyo con reticencia, como se ha visto en entrevistas por la televisión, porque lo consideran un «soñador inocente» al que lo molería fácilmente la maquinaria republicana. Steve Chapman, comentarista y miembro de la Junta Editorial del Chicago Tribune, nos recuerda que Obama es el hombre de los muchos epítetos y etiquetas y en «Obama and his labels» nos recuerda algunas que le endilgan: «una amenaza», «el senador más liberal» de la nación, o al menos el décimo entre los diez congresistas más liberales (National Journal). En la despectiva lista se incluyen a Ted Kennedy, John Kerry, Chuck Schumer, Barbara Boxer, Russ Feingold y Bernie Sanders.

Al joven B. H. Obama, algunos afroamericanos lo han juzgado como «demasiado blanco» para sus gustos etnocentristas; otros, los republicanos se entretienen llamándolo un odioso izquierdista («an America-hating left-winger bent on socialism and surrender»), «a sleazy Chicago pol», «criado obediente del status quo» y el Establecimiento, tomando las órdenes de avariciosas corporaciones, tal como haría «an obedient steward». No importa quien haga la lista, o ponga estos calificativos, eso es parte de una actitud muy simplificadora, estereotipante y la afición tan norteamericana de solucionarlo todo con slogans o jingles, artificios retóricos. En una nación donde a las elecciones se las proyecta como un espectáculo más característico de la sentimentalería y la imagen que de la sustancia, más apto para que se ofrezcan las habilidades de prefabricación de imágenes y artesanías demagógicas, Obama corre el riesgo de ser demasiado auténtico.

Aquí expondré por qué apela al electorado latino.

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Bibliografía


Steve Chapman, «Obama and his label». Chicago Tribune. June 8, 2008
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McCain y los latinos




El veterano senador federal de Arizona, John McCain, tendrá 72 años de edad, si resultara electo, al tiempo de su inauguración presidencial y $31.5 millones de dólares, en la mano, para llegar a la Casa Blanca. Tácticamente, un hombre de derecha, héroe de guerra que, en ciertos asuntos, es capaz de cruzar las banderías de partido. Unos de los pioneros en la defensa de legislación para cuidar el ambiente del «calentamiento global». Defensor de los veteranos y los heridos en guerras para quienes propuso la ley, ya aprobada, «Dignified Treatment of Wounded Warriors Act» que da un aumento salarial del 3.5% a los militares estadounidenses de ambos sexos y todos los rangos.

Por CARLOS LOPEZ DZUR


CONDADO DE ORANGE: El candidato republicano a la presidencia estadounidense, John McCain, cree que los republicanos pueden granjearse el 40% del voto del electorado hispánico en estas elecciones. Las ilusiones la basan en la popularidad del senador en California, Colorado, New Mexico, Nevada y Florida, estados a los que se les dedicaría 4 o 5 meses de trabajo proselitista antes de las elecciones de Noviembre del 2008. McCain cree, además, que tiene un plan realista para mejorar la economía del país y promociona sus cuñas por la radio en la región del Suroeste, donde hay más electores latinos. Cuando la economía es crítica y recesionaria, la comunidad hispana es la que más sufre. Y la parte más débil de la soga, el inmigrante indocumentado, es a quien se le quiere ver como culpable. Chivo expiatorio.

Sin embargo, pese a la confianza de McCain, a cinco meses de la contienda que tendrá con su rival demócrata, él escasamente cuenta con el 29% del electorado latino que expresa sus simpatías en las encuestas. Barack H. Obama iba en la delantera con el 62% de la intención de voto del hispano, según la encuesta Gallup de mayo.

Para estas elecciones del 2008, los votantes latinos pudieran representar tanto como el 11% del total del electorado de la nación, un alza del 6% respecto a las elecciones del 2000, según John Zogby. En California, la participación de los latinos en el Super Martes casi ha duplicado sus números desde 2004. Es una fuerza capaz de decidir el resultado final de una elección. Los números se traducen en poder, si este sector vota y reacciona.


PUNTOS DEBILES DE McCAIN: Ante los electores hispanos, según informa Los Angeles Times, el punto más desfavorable de McCain es su visión estrecha, inflexible y feroz del problema migratorio. El latino lo percibe como un anti-inmigrante dentro del círculo típicamente conservador de los republicanos. Y la verdad es que, según avanzan los meses y una vez que Obama acabe de definir su agenda para los latinos, McCain mostrará su verdadera cara, el antiimigrante que es. Por de pronto, corteja el voto hispano y se ampara en el terreno seguro de la aureola de moderado. Peter Wallsten, del personal de L.A. Times, nos recuerda que la imagen de McCain ha sufrido a causa de que ha renunciado a muchos principios moderados que ante sostuvo en materia de inmigración y que lo hacían simpático ante los hispanos. La careta se le cayó durante el proceso de las primarias del GOP. Sus movimientos han de ser, en lo sucesivo, crear una distancia entre él y la Administración Bush para que el electorado no piense que él es una continuación de Bush, 4 años más de lo mismo.

Las recientes encuestas nacionales señalan que un total del 60% de los estadounidenses piensa que la economía nacional se pone cada vez peor, el 36% dice que la situación financiera familiar también se encamina a lo peor. Sólo total del 18% de los estadounidenses dice que la economía nacional mejora y sólo el 19% dice que que la situación financiera mejora con Bush. En términos generales, el 25% de los estadounidenses dicen que aprueban las manera en que George W. Bush maneja la economía, el 69% desaprueba, el 6% está indeciso. Entre los votantes registrados, el 25% aprueba y el 69% desaprueba la dirección de la economía con Bush. Este es un mensaje contra los republicanos como Partido de desempeño mediocre en asuntos económicos.

En la revista Vanity Fair, el premio Nóbel en Economía, Joseph E. Stiglitz escribió: «The economic effects of Bush’s presidency are more insidious than those of Hoover, harder to reverse, and likely to be longer-lasting. There is no threat of America’s being displaced from its position as the world’s richest economy. But our grandchildren will still be living with, and struggling with, the economic consequences of Mr. Bush». [Los efectos económicos de la presidencia de Bush son más insidiosos que aquellos de la de Hoover, difícil de revertir, y más proclives a ser duraderos. No hay la amenaza de que Norteamérica se desplazada de su posición como una de las economías más ricas del mundo; pero nuestros nietos continuarán viviendo y luchando con las consecuencias económicas de Mr. Bush». Ver


(1) Ya no se trata del McCain, patrocinador de una legislación que abría el camino a la ciudadanía, «a path to citizenship for most of the nation's estimated 12 million illegal immigrants». El McCain de ahora es uno que afirma que la prioridad del gobierno es la seguridad de las fronteras. «Government must focus first on securing the U.S.-Mexico border before dealing with illegal workers». Una plataforma sobre inmigración que pida cumplir con la ley de un modo que se produzcan deportaciones masivas es capaz de llevar números sin precedentes de latinos que votan por primera vez y a sus familiares aliados a las urnas. Quienes entre ellos fueran conservadores republicanos, bajo la premisa de que este Partido está por valores familias, tornarían su voto en rechazo. Frank Sharry, director ejecutivo del National Immigration Forum, lo advirtió al decir que es «incompatible que se vote por quien, por un lado, pide el voto por razones de unidad familiar y valores cristianos, y por otro lado, manda a los agentes migratorios a tu vecindad y deporta a los seres que amas, tus parientes». Para ejemplificar, recordó que la ambivalencia de McCain entre ofrecer unas protecciones verdaderas contra tantas medidas antimigratorias en el Senado Federal lo aleja del electorado hispano. «McCain candidacy alone cannot guarantee Latino support this November».


(2)
Un segmento de latinos más o menos reducido vota por nominados republicanos. Se identifican como el bloque latino conservador («conservative Latino voters»). Ese bloque está más dividido que nunca. Un informe de Pew Hispanic Center el año pasado destaca el hecho de que el 44% de los votantes hispanos registrados opina que el Partido Demócrata plantea una preocupación más legítima por su comunidad, en contraposición del 8% que percibe tal preocupación por el bienestar de esta comunidad en el Partido Republicano. Y, a pesar de tan reducida base latina en el Partido Republicano, opina Marcela Sánchez, columnista de Washington Post, lo que hace el GOP es ahuyentarlos. En sus palabras, desmantelando su ilusionismo republicano, «the respect that has some Latinos reconsidering their flight to the Democrats».

(3) McCain aún no entiende que el tema de la inmigración es para los latinos el asunto más crucial, «the most important or one of the most important issues in deciding their vote». Esto se ilustró en 2005, cuando una legislación de castigo, propuesta por el jefe del Comité Judicial de la Cámara de Representantes, F. James Sensenbrenner, inspiró que millares de hispanos marcharan por las calles en oposición a su propuesta. Al encuestarse un año después, antes de unas elecciones regionales en 2006, se halló que uno de cada dos electores latinos opinaba que lo llevaría votar el asunto de la migración y que sería con el voto que castigaría los anti-inmigrantes de la Cámara de Representantes federal. El nombre del Sensebrenner se convirtió en un símbolo de la insensibilidad republicana.

(4) Muchos republicanos admiten que la economía va de mal en peor. La tasa de desempleo es la más alta en 22 años. 7.4 millones de norteamericanos sin trabajo. 7.3 millones de familias perdiendo sus hogares. Mes tras mes hay pérdida de empleos; la guerra de Iraq debilita los ingresos de la nación. Y el veteranísimo senador McCain es el único que no se entera y dice: «The fundamentals of America's economy are strong. We're the greatest exporter, the greatest importer, the greatest innovator, the greatest producer, still the greatest economic engine in the world» [Bloomberg Money & Politics, 4/17/08], todo está mejor que hace 8 años atrás. Sin embargo, en la euforia de defender lo indefendible, si algo es cuestionable, es que Bush, su jefe, no es bueno en economía. Véase lo que recientemente dijo:

(5) McCain no provee a Norteamérica un incentivo especial de historia. «A pivot point in history», como dice Ted Anthony, escritor de asuntos nacionales de Prensa Asociada. Pese a su carácter, el de un hombre, con el vigor y la energía, para imponerse un desafío como el servicio a la nación, a su edad, y seguir una vida activa, es Obama (como pudo ser Hillary Clinton), quienes dan a Norteamérica este momento histórico. Ted Anthony lo describe de este modo: «Los momentos históricos tienen que ver en todo con la historia — tanto con lo que ha sucedido en el pasado como en el instante o la era cuando las cosas cambian. Y cada uno de los principales candidatos este año están profundamente conectados con algún aspecto desafortunado de nuestro pasado y con la urgencia de avanzar... Para Barack Obama, es la tradición americana de la discriminación racial it — y finalmente superarla. Para Hillary Rodham Clinton, ha sido la desigualdad de — y la promesa de que una mujer puede verse en la Casa Blanca».

(6) McCain, después de 22 años de servucio en la Marina de Guerra, es un jactancioso guerrerista. Bush, Cheney, Kyl-Lieberman y él con acordes con el uso de la presencia militar para amedrentar a Irán; coincidieron en dar a la administración Bush la autorización para atacar a Irán, extendiendo la guerra en Iraq. Contrario a Obama que introdujo una resolución en el Senado aclarando ante el mundo y la nación que no fue un acto del Congreso el que diera la susodicha autorización para atacar a Irán, McCain descarta la diplomacia regional de Obama como ingenuidad y falta de experiencia en asuntos internacionales. No hay ninguna garantía de que los republicanos puedan comprometerse con el agresivo esfuerzo diplomático que es necesario para crear estabilidad en Iraq y los países del Oriente Medio. La mentalidad de McCain ya es consabida, desconfiada por el mundo islámico, incluyendo Iraq, Irán y Siria. Obama, sin duda, ofrece una oportunidad de reconciliación y ha expresado que aislar a Al-Qaeda entra en sus planes, así como hacer seguras las fronteras iraquíes y proveer apoyo financiero para la reconstrucción de Iraq. McCain sólo sabe echar cortinas de humo sobre este asunto y seguir preservando una doctrina de imperialismo económico, político y militar, a través del intervencionismo violento.

(7) Dedicación a la guerra: Si uno analiza el aviso televisivo Safe de la campaña de McCain es obvio que es un hombre obsesionado con con la guerra. Quiere ser visto como un héroe de Vietnam. «I was shot down over Vietnam and spent five years as a POW». Es la memoria de los sufrimientos bélicos lo que define una emoción que se place en la venganza. Obviamente, la guerra no es algo para hablar románticamente de ella. Odia la guerra cuando ésta no es dentro de su país; pero la justifica como una aventura de intervención. La guerra de Vietnam es una de las guerras criminales de los EE.UU, contra una nación pobre que luchaba su soberanía y autodeterminación contra un sistema colonial europeo. Contrario a su pretensión de que de la guerra no se debe hablar fraudulentamente, es éso precisamente lo que él hace al decir: «And I know how terrible its costs are». ¿Sabe los costos terribles quien justifica que los EE.UU. utilice $3 trillones del dinero de los contribuyentes para atacar a Irak e imponer un sistema de pacificación allí? Pura demagogia y emocionalismo. Y aún propone más: Ofrecer más de 25 pagas especiales y bonos que alienten el reclutamiento militar y la retención en el sistema de servicio militar; $4.0 billones para vehículos resistentes a bombardeos, MRAPs; Construir 5 buques de guerra y financiar los submarinos de la clase Virginia; en fin, armamentismo, aperturas e incentivos para sus amigos en la industria para competir «for the billions of dollars that the Department of Defense spends on contract services», como dice en uno de sus discursos... Ciertamente, toda esa retórica suya sobre la guerra contra el terrorismo es bazofia fraudulenta.

(8) McCain es un «bushista-pro-rico»: McCain tiene un expediente de votar por las políticas administrativas y una y cada una de las posiciones de George W. Bush, Jr. en un 89% de los casos. En 2007, su alineamiento partidario se ejercitó en el 95%. En materia de recortes presupuestarios, su posición es hacerlos permanentes. En cuanto beneficiar a las clases pudientes, aunque a los menos afortunados se los lleve el diablo, es inconsecuente y partidista.

McCain votó a favor de un recorte presupuestario por $60 billones que benefició a familias con ingresos de $100,000 o más al año. «The tax cuts would follow equally drastic cuts in spending on programs vital to working families». Quienes han analizado estas políticas y el apoyo de McCain a las mismas concluyen que McCain favorece en materia fiscal el beneficio de «the Wealthiest Americans at the Expense of Working Families», a expensas de las familias trabajadoras. [Republican Presidential Debate, MSNBC, 1/24/08] No en balde muchos norteamericanos le describen como «un pretencioso cristiano y patriota, insanamente deshonrando la cultura cristiana y la regencia de la Constitución», «a Neo-Conservative puppet, Insane McCain» y ésto considerando sólo sus desempeño y experiencia en tareas tales como: (1) Sacrificar la riqueza y la sangre americana para el solo beneficio de Israel; preparar junto a Feingold legislación para supreimer (2) la libertad de expresión, (3) su promesa de ocupar a Iraq por 100 años y mantener cautiva a Afghanistán; (4) McCain-Leiberman manipulando la legislación de control de armas de fuego, (5) permitir que se pierdan los empleos en los EE.UU. y que se exporte a la China la tecnología estadounidense y (6) su casi nulo papel correctivo en las irresueltas crisis del cuidado de la salud y el Seguro Social.

(9) Pro Meliting Pot: Los republicanos conservadores son anti-multiculturales; no entienden la diferencia entre aculturamiento y asimilación. Tienden a desalentar que a sus hijos una familia de migrantes los estimule al uso del español y la retención de su cultura nativa, a riesgo de debilitarse el mito del Melting Pot. Si un padre pide ésto a sus hijos se le juzga como un malagradecido, anti-americano, balcanizador que atenta contra el lenguaje común de la nación.

(10) La riqueza los vuelve címicos: Sin contacto con la realidad del pobre, Cindy, la esposa de McCain, se da el lujo de gastar $35,000 en un sólo vestido. A McCain se le olvida que tiene 7 viviendas. Y su jefe político, George Bush, se atreve presumir que no es multi-millonario, no como un gesto de humildad, sino como forma de esquivar preguntas necesarias. Durante n coloquio en Kirkwood Community College en Cedar Rapids, Iowa, Bush se excluyó de llamarse millonaria su fortuna personal: «If you can't raise enough by taxing the rich, I am from the not-rich. That's all of us». El y la Primera Dama Laura Bush ostentaron ingresos por $822,126 el año pasado, pero sus activos generadores de ingreso, según Wall Street Journal, pudieran llegar a $18.9 millones.

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Bibliografía

Marcela Sánchez, «Will McCain Bring Latino Voters Back to GOP?». WashingtonPost.com
Ver

«Fundamentals Of Our Nation's Economy Are Strong». Real Clear Politics.
Ver

«John McCain: Fundamentally Wrong on the Economy», en: FoxBusiness.com
Ver

Chris Isidore, «Nation's economic pain deepens». CNNMoney.com
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Ted Anthony, «America: At the edge of history once again?». AP
Ver

Dan Froomkin, Washington Post, July 21, 2004; WhiteHouse.gov, Remarks by the President in 'Ask the President' Event, Kirkwood Community College, Cedar Rapids, Iowa, July 20, 2004

Mark Silva, «Obama vs. McCain: Study in contrasts», The Chicago Tribune.
Ver

Friday, June 6, 2008

El costo monetario de competir


Por CARLOS LOPEZ DZUR

En un país capitalista, las elecciones presidenciales, lo mismo que a niveles estatales y locales, son asunto de muchos millones de dólares. Tener una posición de poder no es lo mismo que tener una posición voluntaria de servicio. O un cargo público por designación. Calificarse como poderoso e influyente, ser un político de alto rango, es saberse acreditar con los que tienen mucho dinero. Esto implica comunicar la idea de que se es merecedor de la confianza pública y privada. En las tareas de gobierno, el que ostenta el poder tiene que aparentar de algún modo ante todos, ante la ley, que recibió su mandato del pueblo, de una mayoría, aunque una vez tenga ese poder a quien sirva sea al interés propio o al de un pequeño grupo. La voluntad mayoritaria como fuente de la autoridad ya es muy abstracta; el poder lo da algo más práctico que la mayoría de un electorado.

Aquí, en lo que mi análisis se centrará, es el costo monetario del competir en esa etapa inicial de la política. Este tipo de funcionario público tiene que manejar una cierta calidad moral para iniciar el juego y validarse como un ciudadano de buena fe y catadura. Pretender una dignidad que lo califique para obedecer y mandar. El que sólo obedece no es líder y no brilla. A las naciones les gusta el candidato con dones de mando y que ofrece algunas guías, quien aparentemente formula coherentemente sus iniciativas. Los aspirantes políticos deben tener ciertas virtudes y una personalidad carismática que suele ser aquella que no utiliza las reglas o la ley para perjudicar a otros ni perjudicarse a él mismo, ciñéndose rígidamente a ellas; pero, el dirigente carismático aprende a no desdeñar las normas a la que debe obediencia por razones de credibilidad y la confianza ante sus superiores. El funcionario público es responsable de ofrecer el servicio para el que se ha elegido, aunque crezca su poder y llegue de veras a ser temible y tener a la gente besándole los zapatos, o haciéndole regalos y alaharacas por algún beneficio.

Es que el poder una vez concedido tiene fuerza. Quien compite y triunfa lo que, en realidad, obtiene es una fuerza sobre otros que se llama autoridad y que se supone la sepa administrar con justicia. Lo que el pueblo delega es la confianza en combatir la tiranía y el poder de unos pocos sobre la mayoría. En una democracia, la mayoría es el pueblo que delega su voluntad general en sus funcionarios electos.

Cuando no se cumple, la misión de los deberes y obligaciones políticas con la abstracta mayoría, ya no se hace justicia delegada. Se ejerce la injusticia del poder incautado. Y puede que ocurra lo que Blaise Pascal temiera cuando dijo: «Justice without force is powerless; force without justice is tyrannical». Es decir, al funcionario que se le entregó autoridad se convirtió en el tirano. El político se convirtió en desobediente. En un mandatario que no supo agradecer al pueblo y ya se siente con el derecho de tratar a sus sometidos electores, no como hermanos, sino como enemigos.

El principio del poder es real. Existe a niveles prácticos en la persona individual y el colectivo. El poder proviene de una renuncia de ambos agentes, el individual y el colectivo, a comportarse con violencia, opresión y humillación ante otros. Toda la fuerza de la revancha se deposita en quien cree que tiene las dotes especiales del mando, con respecto a los que prefieren la obediencia, o el retraimiento pasivo a cambio del amor. Por esta razón, el siquiatra Carl Jung decía: «Where love rules, there is no will to power; and where power predominates, there love is lacking. The one is the shadow of the other. / Donde el amor reina, no hay voluntad de ejercer el poder y donde el poder predomina, hay una cierta carencia de amor. El uno es la sombra del otro». No es, agregaría Jung, que el poder sea malo, o desamor. Sólo que el poder origina la apertura a otros dominios y trata con zonas de influencia, donde hay la objetividad que convierte la justicia en acción, en fuerza ciega, que es lo que Pascal advirtiera al decir que la justicia sin fuerza, sin autoridad, no sirve. No se cumple.

Esta introducción viene a colación porque es el pueblo y sus grupos organizados los que financian al político, sea éste desobediente, a la postre, o sirva bien como funcionario electo. El pueblo paga las campañas políticas de los candidatos en cada partido. Y pone su dinero donde cree que recibirá el beneficio de los servicios que se le brindarán y la lealtad a la agenda del partido al que da su voto. Así que financiar un candidato es el acto de un súbdito a un amo a quien se delega la confianza. El pueblo se somete voluntariamente por amor al Bien Común.

¿Cuánto se paga por tener un presidente? Con la idea de que el político sirve a miles de personas, es fácil creer que es como el amo, un jefe político, un poderoso e influyente individuo. El pueblo les paga como a ejecutivos de una gran corporación. Buenos salarios. Les paga porque les cree los mejores y los eficientes para las tareas del Bien Común. Y les paga las campañas de sus reelecciones. Puede que, inicialmente, sea en mayoría el pueblo sencillo quien los elije; puede que para la reelección se sirvan más de otros grupos que no son, precisamente, el pueblo al que fue con una agenda de Bien Común. Los políticos, gustosos ya del poder y su prestigio, cambian y repiten cínicamente, sin gratitud, lo que una vez dijera Alessandro Mazoni: «Manda el que puede y obedece el que quiere».

Por esta razón, también es cierto que los políticos electos y encumbrados descubren la esencia secreta del estar arriba y privilegiar su posición con demandas. Son ellos los que tarde o temprano crean el sistema y dicen que no se puede cambiar. Se alían para que no cambien ciertas reglas. Frederick Douglass decía: «El poder no concede nada sin demandar algo. Nunca lo hizo y nunca lo hará / ... Power concedes nothing without a demand. It never did and it never will».

Un informe en The Washington Post, publicado en marzo de 2006, especificó las expectativas de lo que será la campaña presidencial de 2008. Necesitarán recaudar más $400 millones cada uno para las elecciones del 4 de noviembre de 2008, en el menor tiempo posible y no gastar su precioso tiempo de campaña con eventos de recaudación. Según Edsall y Cilliza, la razón para tal cosa es que puede que haya sido el tiempo predicho por los analistas de finanzas y asuntos políticos para que los nominados rechacen la utilización de fondos públicos y los límites de gastos que gobierna el proceso. Los principales contendientes en campañas previas suelen intimidar a los rivales con sus tempranas campañas de recaudación y un enfoque de «shock and awe», desde 2000.

Pero ya sucedió. Sherry Chandler, en su blog, resume lo escrito en The NY Times: Los candidatos presidenciales John McCain y Barack Obama gastaron más de $900 millones y sólo hasta el final de mayo, lo que es $470 millones más que lo gastado en las primarias del año 2000. Cerca de la mitad del presente gasto ha sido pagado a unas pocas docenas de compañías.

El presidente George Bush, Jr. descartó el emparejamiento de fondos públicos del sistema federal para su nominación republicana; pero, para 1999, ya había recaudado $70 millones y para el tiempo en que logró su nominación estableció un nuevo récord de recaudación para costear su campaña: $101.5 millones. Para las elecciones del 2000, la campaña Bush recaudó $191 millones. La Campaña de Gore: $133 millones.

Alan Shapiro en un análisis sobre los costos de campaña para la elección presidencial del 2004, explica que la recaudación de fondos se realiza durante una campaña y se extiende aún después de terminada.

Un día típico, a tiempo completo de actividad de campaña, puede costar entre $100,000 y un poco más lo que incluye labores con anticipación, costos de viaje y hotel para el candidato, el alquiler de salones, preparación de salones, etc. Con los donativos de campaña se le paga el salario al personal del candidato, cuñas comerciales en televisión, llamadas telefónicas y docenas de otros asuntos. Se les requiere a los candidatos, por ley federal, informes detallados de sobre los donativos recibidos; pero, en realidad, al requisito muy pocas se les toma tan seriamente por su efecto limitado.

En los primeros tres meses de 2007, en preparación para sus campañas presidenciales, tres candidatos Hillary Clinton, Obama y Romney, recaudaron más de $20 millones en fondos. Edwards, Giuliani y McCain, poco más de $12 millones. Los informes más recientes sobre McCain y los recaudos del Comité Nacional Republicano indican que combinamente tienen un total de $85 millones en efectivo a la mano. Para finales de abril, Obama has tenía $46.5 millones a la mano. El Comité Nacional Demócrata tenía en el banco casi $5 millones en mayo.

¿Cuánto gastan el país niveles federal, estatal y municipal? Para elegir sus candidatos de elección pública, según ha estudiado Herbert E. Alexander, quien es director de Citizens' Research Foundation y profesor de Ciencias Políticas de la University of Southern California, los estadounidenses gastan más de tres trillones de dólares en dinero de los contribuyentes. Al ofrecer el ejemplo del año fiscal de 1992, cuantificó: «In 1992, governments at all levels in the United States -- national, state, county and municipal -- spent a total of $2.1 trillion ($2,100 000 million) in taxpayer money. The $3.2 billion ($3,200 million) spent on election campaigns, whose outcomes determine how such enormous sums of tax money are spent, amounts to a mere fraction of one percent of the total amount of government spending».

Ese mismo año, el país gastó cerca de $550 millones para elegir al Presidente. Cuando George W. Bush compitió y ganó en el año 2000, tenía $649 millones para financiarlo; más que los $448 millones que en 1996 necesitara Bill Clinton, para ganar la Casa Blanca. Un ciudadano, por ley, puede contribuir con no más de $1,000 por candidato y por elección; pero los comités de multicandidatos pueden llevar es esa cifra a $5,000 por candidato y por elección.

LOS DONATIVOS GORDOS: Cuando el periodista Rafael Alvarez Cordero estudia estas cifras a los que llama «exceso» y medita en que la campaña de elección de este año «tendrá un costo final de más de 3, 500 millones de dólares, se pregunta: ¿De dónde sale tanta generosidad en la derrama? Pero él tiene sus teorías acertadas: «Los sindicatos, que quieren tener canonjías cuando el candidato llegue al poder, los grandes empresarios, comerciantes y magnates que quieren tener derecho de picaporte en la Casa Blanca, las asociaciones (como la lamentable Asociación del Rifle, que defiende la venta de armas que mata a 50,000 civiles cada año, pero que sigue protegida por Bush). También los cientos de Organizaciones No Gubernamentales, ONG"s, que dan dinero para que el gobierno luego les dé más dinero o prerrogativas».

Alvarez Cordero sospecha como yo. La democracia está en venta y se practica a billetazos.
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Thomas B. Edsall y Chris Cillizza, «Money's Going to Talk in 2008: Entry Fee' for Presidential Race Could Be $100 Million», Washington Post, Saturday, March 11, 2006; Page A01

2004 Presidential Campaign Financial Activity Summarized. en: Ver

Alan Shapiro, «Presidential Election 2004: From Start to Finish»: Ver


Herbert E. Alexander, «Financing Presidential Election Campaigns», en: Ver


«United States presidential election, 2008: Pre-primary campaign», en: Wikipedia.Org Ver


Rafael Alvarez Cordero, «El costo de las campañas presidenciales», en: Latino USA, sección Metro Ver

La guerra de Iraq y los rivales de Obama (1)




Marcha contra la guerra en Iraq

Por CARLOS LOPEZ DZUR


Barack Obama, Jr. es el candidato presidencial que ante su adversario, el republicano John McCain, ha dicho que los soldados estadounidenses deben regresar a los EE.UU.. El cree en poner fin a la guerra de Iraq y que ésto sea una de sus prioridades nacionales. Desde la Convención Nacional Demócrata de 2004, tal ha sido su voz: «Cuando enviamos a nuestros jóvenes y mujeres a la guerra, nosotros tenemos una obligación solemne de no evadir los números ni esconder la verdad sobre porque ellos van, y preocuparnos por sus familias una vez se han ido, tener expectativa del retorno de los soldados, y nunca jamás entrar en guerra sin tener tropas suficientes para vencer en la guerra, asegurar la paz y ganar el respeto del mundo».


En este mensaje destacaría tres advertencias que él hace como normas de buena política: (1) Ser honestos con el país y las familias cuyos hijos han ido a la guerra. No esconder la verdad. (2) Asegurar la paz y (3) Ganar el respeto del mundo. Deadly force is a last resort.



Barack Hussein Obama; Candidato presidencial demócrata. Apoya la «diplomacia directa» con los líderes de Irán, el fin de la guerra de Iraq y establecer las fechas de retiro de tropas de combate estadounidenses para finales de 2009.

El adversario McCain opina que Obama es ingenuo al pensar que se pueda con el diálogo con Irán hacer que este país asuma una mejor conducta. Su actitud es hobbeana. Hay que instaurar ese «trono de bayonetas» en que los EE.UU. se quiere sentar y para lograrlo el presidente tiene que seguir los consejos de Thomas Hobbes en The Leviathan: «La fuerza y el engaño son, en la guerra, las dos virtudes cardinales». Esa es la continuación, en boca de McCain, de la estrategia de seguridad nacional de Bush. Donde la diplomacia fracasa, sea utilizada la coersión.

Por el contrario, Obama sabe que «puede muy bien un hombre erigirse un trono de bayonetas, pero no podrá sentarse en él». Esta es la sabiduría enseñada por W. R. Inge en su Wit and Wisdom of Dean Inge. «A man may build himself a throne of bayonets, but he cannot sit on it». McCain huye de ese diálogo amparándose en el criterio de que esos enemigos de Oriente (Irak e Irán) sólo entienden las bombas. No vale la pena dialogar con ellos. Obama responde: «Los presidentes fuertes hablan a los enemigos, incluyendo a la Unión Soviética, que antes se supuso una mayor amenaza a los EE.UU. que Irán». Contrapóngase tal visión (que Obama califica como «diplomacia agresiva») con la administración actual que le huye a diálogos cara-a-cara con los predefinidos prejuicios de los acólitos de Bush. Los «hard-liners», con quienes si se dialogara, adquirirían de repente el fortalecimiento de su posición y la similitud de respetabilidad, según McCain. Es decir, quienes luchan por su pueblo saqueado y bombardeado debe someterse voluntariamente. No tienen ya, por la guerra que van perdiendo, el derecho a un Estado nacional soberano ni el derecho a defender la personalidad de su Estado. El Estado es la guerra y su sumisión.



John McCain: candidato republicano a la presidencia de los EE.UU. Proponente de un aumento de tropas en Irak; interpreta que la estrategia en Iraq está funcionando. Quiere una «fuerza militar de paz» permanente en Irak, similar a la que EE.UU. mantuvo en Japón y Sur Corea.

¿Por qué la resistencia de McCain a dialogar? Obviamente, porque no otra cosa que «Force and Fraud», violencia y engaño, es lo que él, su jefe Bush y el pentagonismo criminal, han representado en estos años de estrategia militar en Oriente. Ante las críticas que McCain lanzó sobre la ingenuidad de Obama en asuntos de política exterior y guerra, Obama respondió, según un artículo de AnneAnne Gearan, la escritora de asuntos diplomáticos de Prensa Asociada: «Contrary to the claims of some, I have no interest in sitting down with our adversaries just for the sake of talking. But as president of the United States, I would be willing to lead tough and principled diplomacy with the appropriate Iranian leader at a time and place of my choosing if, and only if, it can advance the interests of the United States»


[Contrario a los que algunos piensas, yo no tengo interés en sentarme con nuestros adversarios para hablar por hablar. Pero como presidente de los E.UU., estaría deseoso de conducir una diplomacia dura, basada en principios, con el dirigente iraní apropiado en la fecha y el lugar de mi elección si y sólo si se avanzaran los intereses de los EE.UU.»]


La Administración Bush, dice




Por supuesto, tales intereses no pueden ser los que han sido hasta ahora los del gobierno de Bush: violencia y fraude. Violencia, o la fuerza, engaño del pueblo estadounidense y engaño para ganar la complicidad de otras naciones. La guerra de Irak es, sobre todo, un pretexto de ladrones. Ya lo decía George Herbert en Jacula Prudentum: «War makes thieves», la guerra hace ladrones. Y un economista de la Universidad de Monterrey, Mario Tejada Harsanyi, al estudiar lo que han podido ser los móviles de la Guerra del Golfo y de Irak, nos explica:

«Un documento de 1947 de la planeación gubernamental de los Estados Unidos intitulado United States Petroleum Policy establece: los Estados Unidos deben de buscar la ‘eliminación o modificación de las barreras existentes a la expansión de las operaciones petroleras Americanas en el extranjero’ y '...promover... la entrada de nuevas firmas estadounidenses en todas las fases de las operaciones petrolíferas extranjeras'. Hasta mediados de los años 50 la mayor barrera en Irak era la Gran Bretaña, para quienes el petróleo fue la principal recompensa por su colonización temprana en gran parte de la región. De hecho, cuando la Standard Oil de California aseguró la primera concesión occidental en Arabia Saudita en 1932, un consorcio mucho más grande y poderoso estaba ahí para impedir el trato, la Iraq Petroleum Company (IPC)».

El ensayista árabe y profesor de Literatura Inglesa en la Universidad de Columbia (Nueva York) Edward W. Said también observa sobre el engaño de esta guerra y su verdadero origen: Que EEUU «está determinado a hacer caer el régimen iraquí por las reservas de petróleo del país y porque Iraq es un enemigo de Israel».

Y Said, ganador del Premio Príncipe de Asturias y un opositor de la guerra, de «sangre por petróleo», extiende su mirada sobre las consecuencias de la guerra en la economía estadounidense: el encarecimiento del crudo. Los votantes estadounidenses que pagan $4 dólares o más por galón de gasolina opinan que ese aumento es más que una nota para los debates de campaña política. Avisa y apunta hacia el potencial lesivo que que la guerra esparce. «It is a measure of the spreading influence and deadly potential of the main U.S. rival in the Mideast».


El analista Emiro Enrique Vera Suárez, en el blogsite Alas de Cóndor, escribió desde Venezuela el 6 de junio, a varios días del triunfo de Obama, sobre la proyección del potencial presidente y dijo: «El pueblo nórdico sólo desea un nuevo ciclo político en su tierra para avalar el dólar en su precipitada decadencia bursátil... La victoria del afronorteamericano en la extensa demografía estadounidense marcaría una sorpresa ineludible en este país norteño, reconocido por su actitud antinegroide».

Concluye además: «Los estadounidenses buscan un candidato presidencial que refleje una preocupación sincera ante un Estado demasiado dividido, un caos financiero y una guerra con Irak que está agotando las finanzas del ente central económico, aunque cada aspirante tiene su propia fortaleza, los estadounidenses visualizan un país que ponga a un lado sus niveles guerreristas para buscar con sus aliados un avance tecno agrario».

La guerra es costosa. Drena y debilita la economía del país, aunque crea nuevos ladrones, como decía George Herbert. A los ladrones, suma los mentirosos. Una mentira es ocultar el origen motivador de la misma. Otra decir que la guerra es popular y moral, pues, ha sido fundada en una necesidad de defensa ante el terrorismo. Mas quizás la peor de las mentiras es que a esa guerra no se la podrá poner un alto, ya sea por aquello que planteara el poeta inglés John Milton en un soneto que dedicara a Lord Fairfax: «¿Qué puede engendrar la guerra sino guerra sin fin?»



Bombardeo estadounidense sobre Irak

A McCain en campañas se le ha escuchado cantar jocosamente Bomb-bomb-bomb, bomb-bomb Iran, con la tonada de Beach Boys del hit de Barbara Ann. Para él, la guerra parece una distracción de niños. El cree en lo que se ha llamado la política del garrotito de Bush («carrot-and-stick policy»); sólo que ese Garrote de Zanahoria arruina la economía y el prestigio de los Estados Unidos y el pueblo está comenzando a entender que We Are Fighting the Wrong War, a un costo de $275 millones diarios en promedio.

Por más manipulación propagandística que se haga, la guerra de Iraq es una que los EE.UU. no quiere. La construcción mediática y politiquera de esta guerra comenzó en enero del 2002 cuando el Presidente George Bush fue al Congreso y apalabró un discurso con el objetivo de «prevenir que los regímenes que respaldan el terror amenacen a los Estados Unidos o a nuestros amigos y aliados con armas de destrucción masiva». Ese mismo año, en la Academia Militar de West Point se declara enemigo de las políticas de la Guerra Fría, basadas en contención y disuación. Según Bush, una nueva estrategia de seguridad nacional tendrá que basarse en acción militar.

Según crece la tónica en pos de guerra, el ex-inspector de armas de la ONU, lanza este lamento ante los EE.UU., el 30 de julio de 2002: «Esta guerra sin fundamento debe evitarse a cualquier costo. La seguridad nacional de EE.UU. ha sido secuestrada por un puñado de neoconservadores que aprovechan su posición para concretar sus propias ambiciones políticas».


ARMAS QUE NO EXISTEN: Con engaño y coersión han formado un espectáculo de violencia contra un pueblo musulmán, cuyas aldeas han llenado de masacres. Desde hace cinco años, la duración actual del conflicto, ni los 500.000 millones de dólares que ha costado la guerra), con sus más de 4,000 muertos estadounidenses, harán que el mundo olvide lo que una mentira es capaz de desatar. Martin McLaughlin y David North han llamado la Guerra de Irak y sus bombardeos un Capítulo vergonzoso en la historia de los Estados Unidos. «La razón dada por el Pentágono -una gran mentira- fue la preocupación por los civiles iraquíes, que podrían morir de los agentes químicos y biológicos. La verdadera razón es que no existen tales fábricas de armas de destrucción masiva, y los Fuerzas Armadas norteamericanas no van a desperdiciar bombas en localidades que no existen».

Recientemente, en un libro escrito por Scott McClellan, ex-Secretario de Prensa de George Bush, titulado What happened: Inside the Bush White House and Washington's Culture of Deception [PublicAffairs, ISBN 978-1586485566], muchos detalles sobre la toma de decisión de la guerra de Iraq salen a la luz. McClellan dice cómo los asesores principales de Bush le malsirvieron con el resultado de «sistemáticamente engañaron al público estadounidense acerca de sus razones para lanzarse a la guerra en Iraq y acerca del esfuerzo para desacreditar a un crítico de la guerra, Joseph Wilson, al hacer pública la posición de su esposa en la Agencia Central de Inteligencia» (el caso de Valerie Plame); McClellan es un admirador de Bush, en cuya decencia cree y le lava la cara a Karl Rove y Lewis Libby como personas no involucradas en la infiltración de información clasificada; pero, al final, informa que para él fue una desventura «ser el portavoz para una administración donde el engaño y la prevaricación fueron el lugar común». «Me culpo. Yo permití que fuera engañado», dice.

McClellan, al recordar el día en que Tim Russert, de NBC, preguntó a Bush en febrero de 2004: «En vista de no haber sido halladas las armas de destrucción masiva, ¿cree que la guerra contra Iraq es una opción o una necesidad» Bush quedó perplejo. «Hoy me choca como una indicación de su falta de inquisitividad y su resistencia detrimental a la reflexión, algo que sus asesores necesitaron comentar mucho mejor que lo que lo hicieron». Bush fue la clase de líder «incapaz de reconocer que se equivocaba, no deseoso de crecer en su cargo al aptrender de sus errores, demasiado testarudo para cambiar y crecer». Para él, «George W. Bush, como consecuencia directa de su propio carácter y acciones, es el más impopular presidente en la historia norteamericana, destrozado y dominado por sus luchas partidistas y una cultura de engaño».

Otro libro de un «insider» que explica esta cultura de engaño que prevale en la Casa Blanca y en la institución del Pentágono es Spies for Hire: The Secret World of Intelligence Outsourcing, escrito por Tim Shorrock y reportero investigativo de la CIA. El explica cómo los intereses especiales de los contratistas han sido los que dominan y operan el Pentágono y la CIA, trabajando mano con mano en multiplicidad de proyectos que van de satélites de reconocimiento a operativos que desatarán asesinatos y desestabilizaciones en países extranjeros. En recientes años, después y poquito antes de los ataques del 9/11, ha comenzado a cambiar.

No obstante, según informa el investigador, hoy los contratos de inteligencia son una industria de $45 billones al año y el presupuesto de servicios de inteligencia asciende a $60 billones anuales. Después del 9/11, Richard Helms, quien sirvió 30 años en la CIA y se retiró 1999, formó su propia agencia privada, con funcionarios retirados que han estado siendo subcontratados. Helms aprovechó el momento al crear Abraxas, una compañía que ha crecido a tal punto que tiene ingresos por $65 millones con más de 200 ex-espías en su nómina. Tim Shorrock alega que Abraxas es el principal agregado de análisis de contraterrorismo fuera de la CIA y el gobierno: «The largest aggregate of analytical counter-terrorism capabilities outside of the U.S. government».



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Bibliografía

Anne Gearan, AP Diplomatic Writer, McCain, Obama both say Iran is other's weakness, en: Associated Press

Emiro Enrique Vera, «Obama, proyección de un presidente», en: Alas del Cóndor. ElPaís.com

Mario Tejada Harsanyi, «Guerra en Irak. Historia de la crisis». Monografía.com Ver

Edward Said, «Desinformación sobre Iraq», en: Rebelión, 5 de diciembre del 2002.
En: El crimen de la guerra de Iraq

Editorial: Irak, un bombardeo bajo sospecha. Ver: El Mundo. España.

Tim Shorrock, Spies for hire: The Secret World of Intelligence Outsourcing [Simon & Schuster, 2008. ISBN 978-0743282246] 439 páginas.

Thursday, June 5, 2008

Los cabilderos, «lobbying agents»



Por CARLOS LOPEZ DZUR

Sheldom Richman, investigador y becario de la Fundación «The Future of Freedom» y ex-editor del Instituto Cato y el Instituto de Estudios Humanos de la Universidad George Mason, ha escrito que la mayoría de los miembros del Congreso «a menudo no lee los proyectos de ley ni conocen completamente por lo que están votando. Más aún, para mucha de esa legislación se dejan los detalles para agencias reguladoras, abdicación inconstitucional y delegación de la autoridad, si hubo alguna». La pregunta es: ¿cómo o quién les hace el trabajo para el que fueron elegidos? Los cabilderos de los intereses especiales. ¿Cuál es el beneficio para el pueblo? Casi siempre ninguno. ¿Cuál es el beneficio para los políticos? Sheldom Richman contesta también esa pregunta: «Los polítícos, por supuesto, hacen más que servir a los grupos especiales. Ellos deben salir reelectos… La gente de negocios siempre está preocupada por el futuro de sus bienes; los políticos están preocupados por la reelección… Sea premeditadamente o no, la ofuscación y la abdicación mantiene el ciudadano a raya. Esta mortaja o sudario proteje a los beneficiarios (que son los políticos y cabilderos). El contribuyente continua pagando».

Hoy por hoy, se discute de forma más abierta el vínculos de los políticos profesionales y los grupos especiales. Hay quien cree que la mayor parte de los grupos especiales buscan la defensa del pobre y son organizaciones de buena fe, con amplia base comunitaria. No. La tradición de los cabilderos o lobbysts, es la misma que los «corre-ve-y-díles», soplapotes y botellas de antaño, la misma de los «extorsionistas» de todas las épocas. Y es difícil determinar las dimensiones de sus bribonadas porque están representando distintos estadios de interés público y corporativo, desde las farmacéuticas, la tecnología militar, las fuentes de energía, las comunicaciones, la educación y, en verdad, no se sabe cuántos; pero, una lista comprehensiva y abundante de los «registrados» ofrece como número vigente unos 22,000 de ellos, de quienes se puede conocer algo de su perfil de asuntos, clientes y el tipo de relaciones con el gobierno. En Washington. D.C. únicamente viven y operan 17,000 cabilderos federales.

De hecho, desde 1995, esas lacras de chupasangres, con intereses especiales, ya con el nombre cachendosos de «lobbying agents», tienen que estar registradas para hacer sus contactos directos con miembros del Congreso o funcionarios federales del Ejecutivo. Por exigencia de la ley Lobbying Disclousure Act (2 U.S.C. § 1601–1612), deben hasta dar un informe al gobiernos de sus actividades dos veces por año. Ya es claro por qué Washington. D.C. es la meca de los cabilderos, así como los pisos de las legislaturas estatales, un bazar donde los grupos especiales hacen sus apuestas, a expensas del dinero de los contribuyentes.

Como ha explicado Deanna Gelak y Fred S. McChesney en su libro Money for Nothing: Politicians, Rent Extraction and Political Extorsion (1997), el origen inmediato de estos grupos en Norteamérica antecede a la Administración del Presidente Ulysses Grant, quien desde el «lobby», o salón de recepciones del Hotel Willard, recibía a los buscones políticos («the political wheelers and dealers»), accediéndoles a su riconcito de negocios y prebendas mientras el Presidente gozaba de su copa de brandy y un cigarro fino.

Richman, en conclusión, dice que si de algo sufre la democracia estadounidense, además de la ignorancia racional y la apatía del mismo electorado, engañado por imágenes e ineducado por la sustancia misma de los problemas que lo aquejan, es por los cabilderos. «El sistema está dominado por intereses especiales». Y éstos saben defenderse muy bien y protegerse, con la Primera Enmienda de la Constitución, al invocar el derecho a la libre expresión y «the right to petition», cuando surge legislación que los desenmascara e impone una regulación a su actividad.

El cabildeo funciona de muchas maneras. En 1952 y 1953, en la Corte Suprema federal había un pleito, donde la parte demandante, que pedía su investigación, describía la amenaza del cabildeo y sus actividades como intencionadas a influencia, promover y obstaculizar legislación en la Agenda del Gobierno Federal «to influence, encourage, promote, or retard legislation». El resultado provisional de la polémica se ilustra con la decisión sobre el caso de 1952, Rumely v. United States, 197 F.2d 166, 173-174, 177 (D.C. Cir. 1952), ventilado en la Corte de Apelaciones del Distrito de Columbia en el que se dice:

«In support of the power of Congress it is argued that lobbying is within the regulatory power of Congress, that influence upon public opinion is indirect lobbying, since therefore attempts to influence public opinion are subject to regulation by the Congress. Lobbying, properly defined, is subject to control by Congress... But the term cannot be expanded by mere definition so as to include forbidden subjects. Neither semantics nor syllogisms can break down the barrier which protects the freedom of people to attempt to influence other people by books and other public writings... It is said that lobbying itself is an evil and a danger. We agree that lobbying by personal contact may be an evil and a potential danger to the best in legislative processes. It is said that indirect lobbying by the pressure of public opinion on the Congress is an evil and a danger. That is not an evil; it is a good, the healthy essence of the democratic process».

Del cabildeo hay que saber además algo observado por el Centro de Políticas Responsables y que ha publicado en su página web OpenSecrets.org, quienes indican que en tal profesión se gana
«mucho dinero por ejercer presión entre los miembros del Congreso y funcionarios gubernamentales sobre los asuntos de importancia para sus clientes, pero el dinero que las industrias, compañías, sindicatos y grupos de interés gastan en cabildear, con frecuencia es solamente una cantidad muy pequeña comparada con lo que pueden ganar en retorno si sus cabilderos tienen éxito».

«El cabildeo es un gran negocio. La base de datos de OpenSecrets.org muestra un aumento consistente en el gasto total de cabildeo de los 1,450 millones de dólares de 1998 a los 2,800 millones de dólares en 2007. Las cifras del primer trimestre de 2008 sugieren que esa cantidad se podría sobrepasar»: Data: OpenSecrets.Org


Esta actividad que en un tiempo se consideró «indigna y adulteradora» suele ser el destino final de muchos ex-funcionarios. El grupo de observación Public Citizen (Ciudadano Público), informó que el 43% de los 198 miembros del Congreso que dejaron el gobierno entre 1998 y 2005, se convirtieron en cabilderos. Se retiran de la política sólo en apariencia. Aplican las mañas aprendidas para continuar en el lucro y en la perversión de la democracia.

El Centro para una Política Sensible (Center for Responsive Politics, CRP), según lo cita el periodista Ibid Asiam, revela que: «Por cada día que el Congreso legislativo estuvo en sesión el año pasado, los cabilderos gastaron, en promedio, 17 millones de dólares para ganar el favor de legisladores y otros funcionarios... Empresas, sindicatos, gobiernos extranjeros y otros grupos de presión ("lobbies", en inglés) invirtieron el año pasado la suma sin precedentes de 2,790 millones de dólares —7.7% más que en 2006— para influir sobre las decisiones políticas».

«Cuando nuestra economía está al borde de la recesión, la industria del 'lobby' se encuentra en expansión. Los grupos de presión son resistentes a la recesión. En algunos aspectos, incluso, buscan más (favores) del gobierno cuando la economía se desacelera», dice la directora ejecutiva del Center for Responsive Politics, Sheila Krumholz. «En el caso de los contratos gubernamentales, "los retornos son astronómicos. Se ganan licitaciones por valores multimillonarios a cambio de unos 100.000 dólares invertidos en el 'lobby'", agregó.

En el renglón de la salud fue el que más dinero dedicó en 2007: 444.7 millones de dólares, señaló el CRP. Las instituciones financieras, de seguros e inmobiliarias se ubicaron en segundo lugar, con un desembolso de 418.7 millones de dólares, mientras que los laboratorios medicinales pagaron a los cabilderos 227 millones de dólares. La industria farmacéutica invirtió en este concepto 1,300 millones de dólares en la última década.

CIFRAS DE 2007 DE LAS INVERSIONES GRUPOS CON INTERESES ESPECIALES

Empresas de seguros, en 2007: 138 millones de dólares.

Compañías de electricidad: 112.7 millones

Computación e Internet: 110.6 millones

El sector bursátil y la banca de inversión: 87.3 millones, 40% más que en 2006.

OJO:
Pero hay una BUENA NOTICIA ofrecida por The Washington Post: Después de la Administración de derrochar 14.5 billones en pagar a Halliburton por la provisión de apoyo logístico en favor de las tropas del U.S. Army, su contrato no serrá renovado. El Army descontinuará este controversial contrato multimillonario de servicios en Iraq. La decisión como una reacción a las muchas críticas que juzgan el contrato como «a symbol of politically connected corporations profiteering on the war». Auditorías al contratista han detectado que la compaña cobra hasta $45 por una caja de soda, duplica el costo de comidas y, en fin, hay más de $1 billón en costos cuestionables por servicios. Un puro robadero. .

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Bibliografía

Fred S. McChesney en su libro Money for Nothing: Politicians, Rent Extraction and Political Extorsion (Cambridge, Massachussetts, Harvard University Press, 1997)

Deanna Gelak, Lobbying and Advocacy: Winning Strategies, Resources, Recommendations, Ethics and Ongoing Compliance for Lobbyists and Washington Advocates, TheCapitol.Net, 2008, LobbyingAndAdvocacy.com

Abid Asiam, «La mejor democracia comprada por dinero», en: La Tribuna Hispana, USA (Nueva York), 04/17/08 La Tribuna Hispana

Sheldom Richman, Tethered Citizens: Time to Repeal the Welfare State (The Future Freedom Foundation, 2001)

¿Qué es la «La Naranja / Orange County, CA»?



BIENVENIDOS
todos los internautas a La Naranja un nuevo espacio de discusión sobre problemas políticos, sociales y económicos, del Condado de Orange en particular. Sabemos que los problemas y situaciones injustas y negativas, una vez creadas, pueden reflejar como su causa unos factores que son estatales o nacionales.


Invitamos a los visitantes a darnos su opinión y ayudar a plantear adecuadamente cuáles son los problemas. Pueden hacerlo en inglés o español. El administrador de La Naranja traducirá al español, o vicerversa, del español al inglés, los planteamientos relevantes.

CARLOS LOPEZ DZUR
Administrador

La oportunidad histórica




Barack Obama: la oportunidad histórica. El nominado presidencial



Por CARLOS LOPEZ DZUR

El triunfo de Barack Obama como nominado demócrata a la presidencia de los Estados Unidos de América es una oportunidad histórica y, en cierta manera, esperanzadora. Obama, pudiera convertirse si resultara electo en las urnas, el primer mandatario de la raza negra en una nación cuyo perfil étnico-social cambia y ha cambiado aceleradamente. Esta nación no es ya una en que por el hecho de un candidato ser negro o pardo se le puede quitar su potencial dirigente, su aspiración al poder, y echar en el tarro del olvido, como antes se hiciera, la historia que hay tras él, incluyendo la historia de la eliminación violenta de candidatos. Ya no es cuestión de echar un balazo, o perpetrar un linchamiento del tipo KuKlux-Klan, para acallar las voces no deseadas.

Dick Morris, quien ha sido un insider en el proceso de la democracia estadounidense, nos ha explicado esos procesos y, en particular, los de las políticas y manejos prevalecientes que se diseñan deliberadamente para beneficiar las élites que nos gobiernan a expensas de los criterios y necesidades del electorado. Esto es el pueblo. En reciente libro, titulado Outrage: How Liberals, Congress, Unions, Drug Companies, Big Oil, Banks, Lobbyists, Corporations, the United Nations, the World Bank, the INS, the TSA, and the Democratic Party Are Ripping Us Off... and What to Do About It, Dick Morris y Eileen McGann explican cómo «los intereses especiales usan el dinero y el poder para distorsionar el proceso legislativo y comprar las elecciones».

De modo que lo que, en cierto modo, es esperanzador (que ya ha Norteamérica se haya atrevido a designar «presidenciables» a los ciudadanos de la raza negra), se eleva a otro nivel de lucha, que sigue teniendo a mártires como lo fuera el Dr. Martin Luther King, Jr. y «voces que claman en el desierto», como gestores del potencial drama. Ahora Obama tendrá que desafiar con su talento los medios de comunicación masiva que no son ni mínimamente imparciales. Dick Morris les endilga el mismo vínculo que caracteriza a los «intereses especiales». Los medios de prensa hegemónicos («mainstrema media»), junto a los cabilderos de Washington son los decoradores del consumo público de información son los socios en la tarea de preservar un estado de cosas («status quo») que tiene unos beneficiarios preferentes, poderosos, influyentes y cuyo poder no han de soltar. Son los intereses de los codiciosos («greedy special interests»).

Y la pregunta ahora es: ¿Podrá Obama transformar la democracia, regresándola a quienes teóricamente han de ser sus dueños, el pueblo? ¿O continuará un gobierno de congresistas acortejados por el poder de los intereses especiales, pagantes a través de cabilderos («lobbysts») que pervierten el proceso democrático en beneficio de políticos y corporaciones? ¿Ha de representar Obama un agente de cambio que nos haga invocar aquello que hoy parece un axioma risible: el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo?

He leído ya críticas de unos pocos racistas que alegan que lo peor que pudo haber ocurrido es la nominación de Obama porque el votante anglocaucásico caerá en el temor de que preferirá proteger los intereses especiales de la comunidad afroamericana antes que a la blanca. Todavía éstos no entienden que se elije a un nominado por su proyecto de administración para la nación; no es que se haya turnado, como país, una cierta esperanza, basándose en una motivación étnico-racial. Obama está invocado por el electorado demócrata para ser el presidente del conglomerado total de ciudadanos y votantes; pero, esos críticos racistas siembran la duda. Esa es su intención. Hacer pasar como un estúpido a quien tiene el mérito y la habilidad de mover masas de electores y saber en qué se ha metido. Pintan la imagen de un Obama al que la camisa le queda grande. Dicen que él se ha mentido en camisa de once varas. Un afromericano para más inteligente que parezca no es tan listo.

Y en un artículo de Ericka Anderson eso es lo que se trata de insinuar. Ella escribe: «La debilidad más obvia de Obama es su inhabilidad de pensar rápidamente y responder a las preguntas para las que él no se ha preparado… Obama no se siente cómodo a menos que esté hablando, con comentarios preparados, a una multitud que lo adora». Anderson pasa luego a echar loas al polo opuesto: el republicano y nominado McCain.

Algunos de los discursos de Obama soy memorables. De la Convención Nacional Demócrata de 2004 rescataría esta frase: «No existe una América liberal y una América conservadora, existen los Estados Unidos de América. No existe una América negra y una América blanca, una América de latinos y una América de asiáticos, existen los Estados Unidos de América».


UN RUMOR FALSO: Los ataques a Obama tendrán todas las sucias triquiñuelas del arsenal republicano que, históricamente, tiene un objetivo divisor cuando de etnias se trata. Por meses se ha intentado asociar a Obama for con el falso rumor de que es un un musulmán siquitrillado. El Alcalde judío de Nueva York ha lamentado esta campaña y ha salido en defensa de Obama. Michael Bloomberg advirtió a un grupo judío en Boca Raton, Florida., que el intento de representar a Obama «as a shadowy Muslim with a hidden agenda» es una campaña engañosa. Política sucia que golpea las relaciones entre judíos y musulmanes, evitando su convivencia armoniosa en el país.

REACCION VALIENTE: La acusación ha puesto a Obama en posiciones embarazosas. Voluntarios de su campaña prohibieron a dos damas de origen árabe de estar presentes, sentadas detrás de él, en un acto político demócrata en Detroit por utilizar unas pañoletas en la cabeza a la usanza islámica («Islamic headscarves»). Al enterarse de la actitud de sus voluntarios, Obama telefoneó a las damas. Un comunicado dice de su cuartel lo cita: «Las acciones de estos voluntarios son inaceptables y de ninguna manera reflejan ninguna política de mi campaña. Me siento profundamente ofendido y seguiré luchando contra la discriminación contra la gente de cualquier grupo religioso o antecedentes éticos».

Ha de competir con John McCain y todavía pienso que la juventud y la madurez del hawaiiano son superiores al mencionadi. Pero cualquiera que, entre los dos gane, ¿serán capaces de asentar un liderazgo en los poderes Ejecutivo y el Legislativo para que representen los que el pueblo desea, que es corrección y reforma?

Porque el país al que ha de darse liderazgo y servicio, con el mandato presidencial, está en crisis y algunos hechos objetivos de la situación son los siguientes:


* Una crisis en el sector de la vivienda que ha quitado a 7.3 millones de jefes de familia, propietarios de hogares, $103 billones en propiedades en los últimos años.


* No menos de 7.4 millones de estadounidenses y residentes en los EE.UU. están desempleados en este momento y los salarios promedios han bajado por un 2.4%.


* El país vive, por igual, momentos de emergencia en el sector de la salud. Unos 47 millones de estadounidenses cada día están en riesgo de no poder pagar sus condiciones médicas básicas en caso de enfermedad y hay centros de salud que se van a la bancarrota. No obstante, los intereses especiales de las compañías farmacéuticas están llevando a niveles absurdos los costos médicos; además, de sobremedicar a las clientes, prohibir las medicinas genéricas, mientras originan altas ventas para su beneficio.


* Los contribuyentes de la nación, por los caprichos del Presidente George Bush, pagan los costos por una guerra en Iraq y cinco años de ocupación militar, sin propósito claro. Una guerra malaconsejada, construída por propaganda. Cada día el costo de la presencia del Ejército estadounidense es de $275 millones. El costo total de esta guerra saca de las arcas monetarias de la nación $3 trillones, sumado al invalorable costo de vidas humanas que pierden la vida en Iraq para que queden satisfechos, en un precio de sangre, los intereses económicos de las corporaciones armamentistas y especuladores de la guerra.


Como resultado de las aventuras militares y 7 años de improvisación, los precios del combustible han subido un 107% en los pasados. En promedio, la familia que se transporta para cumplir con su trabajo pagó $4,500 en consumo de combustible tan sólo este año.


* Ya es innegable la realidad del calentamiento global y la gravedad de las emisiones tóxicas que amenazan la salud y la existencia humana. Los EE,UU. Emite 7 billones de toneladas de gases («greenhouse gasses») que destruyen la capa de ozono y agujeran la atmósfera. Este es un crimen contra la Madre-Tierra. El 25% de las emisiones de gases tóxicos son responsabilidad de los Estados Unidos.


* Los intereses especiales, incluyendo a los sindicatos de maestros, contribuyen a la crisis educativa de la nación. Con nueva legislación sobre préstamos para estudiantes, se castiga a los mismos y a su familia. Las reformas educativas que son necesarias se obstruyen en el Congreso.

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Bibliografía

Sara Kugler, «Bloomberg defends Obama before Jewish audience». Asociated Press. Junio 20, 2008. Ver

«Obama phones apologies for snub at rally», en: Asociated Press. Friday, June 20, 2008. Ver