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Wednesday, June 25, 2008
Tuesday, June 24, 2008
El precio sangriento del vicio
La supresión del narcotráfico es tarea en la que no sólo deben estar comprometidas las policías y ejércitos nacionales, sino todas las fuerzas vivas de una nación. Combatir el narcotráfico equivale a luchar por la soberanía real del Estado-nación y la defensa del buen nombre de cada patria.
Por CARLOS LOPEZ DZUR
Para mucha gente, el disfrute de una adicción narcótica es simplemente un gozo personal. Cosa de su privado gusto. Asumen que tienen el «derecho» a esa evasión. Total, son ellos los que pagan y se arriesgan. Confían que es un acto libre y privado que no tendrá ninguna trascendencia porque saben cuando dejar el consumo. Creen que no hacen daño a nadie, sólo a sí mismos, a sus bolsillos, en caso que su adquisición de marihuana, cocaína o metanfetaminas, afectara su salud algún día o su economía. ¡Pero están equivocados!
Consumir drogas ilegales es una complicidad con un conspirador. Con un enemigo social. El narcotráfico es la forma más generalizada de terrorismo. En los albores del año 2,000, según estudios del FBI, el 5% de todos los asesinatos en los EE.UU. estuvo relacionado con el consumo o venta de drogas. El Programa de Información Uniforme de Crímenes (UCR) del Buró Federal de Investigaciones (FBI) indica que el 4.0% de los 14,860 homicidios cometidos en 2005 ocurrieron en circunstancias relacionadas a narcóticos, como son la comisión de una felonía, manufactura y tráfico de drogas. En el año de 1989, el porcentaje de homicidio relacionados arribó a 7.4% y ha ido descendiendo. Los homicidios durante los años de 1990 a 1995 configuraron totales promedios anuales entre 20,273 y 20,232 homicidios antes del descenso, lo que es indicativo de lo violento que es la nación. Ver Tablas
Además, el FBI informa que las víctimas violentas de su consumo o del ofensor se desglosan del siguiente modo, durante el periodo del 1992 al 2001, exclusivamente en el renglón de drogas (sin incluir licor): los blancos u anglosajones, 9%; similar proporción los indígenas; 11% de los afromericanos y 8% los asiáticos. El 14% de los adultos que están en libertad bajo palabras («probatoniers») estaban bajo el efecto de las drogas cuando delinquieron, según se refleja en las tendencias estadísticas de 1995 al 1998. Las estadísticas de salud mental, según un informe de 1999, indican que el 49% de las personas en libertad bajo palabra sufríann padecimientos mentales y otro 46% había consumido alcohol o drogas cuando cometió la ofensa. Para el año 2004, en las prisiones federales, el 24% de los presos son drogadictos violentos; otro 32% ofensores a la ley de drogas. En las cárceles estatales de la nación, según informes de salud mental del 2006, cerca del 74% tenía un problema de salud mental y el 56% sin el problema eran dependientes del alcohol o las drogas.
Lo que ésto implica es que las drogas, como el alcohol, son detonantes de violencia y un gravamen más para las tensiones que acarrea la gente con problemas de salud mental. Quien vende drogas a sujetos vulnerables como los alcohólicos y los afligidos por depresiones emocionales severas comete tácitamente un doble mal: el riesgo de que su cliente cometa un delito y agrave su propio mal de salud. El delito que comete un enfermo mental, o una persona inducida a un estado de irracionalidad momentánea, no exime de culpa o responsabilidad al que provee drogas. El narcotraficante es copartícipe oculto, lo reconozca o no.
El delito bajo el efecto de las drogas es un patrón que se repite entre ofensoras del sexo femenino. Un informe de Abril de 1999 explica: «Abused State inmates were more likely than those reporting no abuse to have been using illegal drugs at the time of their offense. This pattern occurred especially among female inmates. Forty-six percent of the abused women committed their current offense under the influence of illegal drugs. Among women who were not abused, 32% committed their offense while on drugs» [En las prisiones estatales, quienes consumieron drogas fueron más propensos que los no adictos al tiempo de cometer su delito. El patrón ocurre especialmente entre internas. Un 46% de las adictas delinquieron mientras estaban bajo la influencia de drogas ilícitas. Entre las no severamente adictas, el 32% delinquieron cuando estaban drogadas].
La periodista Rosalind Muhummad, basándose en una serie reveladora de artículos investigativos del Mercury News, de San José, señala que las redes asociadas a la droga de la CIA canalizaron los primeros enlaces de los Carteles de Droga entre Colombia y los vecindarios negros de Compton y Los Angeles. El gobierno de los EE.UU., por largos períodos, ha tenido el objetivo rezagar las comunidades afroamericanas. El artículo «Secret ties between CIA, drugs revealed» tiene un subtitular que resume: «Por casi una década, la CIA ha ayudado a esparcir cocaína crack en los ghethos negros».
UNA MANERA SIMPLISTA y politiquera, que es común en el discurso sobre el problema de las drogas es echar la culpa al Tercer Mundo del problema. La permeabilidad de la frontera México-Estadounidense que permite el arribo de millones de trabajadores indocumentados se utiliza a menudo como pretexto para decir que el narcotráfico es un problema de importación que no tiene un componente estadounidense, el apetito voraz de los consumidores de droga. En realidad, el fenómeno del narcotráfico es trágico para ambas naciones vecinas porque tanta gente mata aquí como allá. Y, en rigor, muchas de las víctimas son servidores públicos. Policías, por ejemplo. No digamos los ya mencionados estragos que hace en la comunidad.
En un reciente artículo publicado por The Laguna Journal Newspaper, bajo la rúbrica de Michael Webster, se cita al director del FBI, Robert Mueller, explicando que las pandillas establecidas en los Estados Unidos están «más organizadas, más violentas y esparcidas que nunca antes». Se ha calculado que hay, en este momento, unas 30,000 pandillas, con más de 800,000 miembros en la nación y que representan «una creciente amenaza a la seguridad de todos los estadounidenses». Mueller y Webster las asocia al narcotráfico y asumen, a juzgar ya por el título del artículo «Dangerous Mexican / U.S. Criminal Enterprises Operating Along the Dangerous Mexican / U.S. Mexican Border» que son parte de los ominosos sindicatos de drogas mexicanos, emergidas «en años recientes como los narcotraficantes más peligrosos y políticamente influyentes del hemisferio occidental si no del mundo». Han dejado ya cortitas a sus homónimas de Cali, Colombia. Los carteles mexicanos son distribuidores, transportadores de cocaína, marijuana y metanfetaminas, pero ya también están produciendo heroína en los EE.UU. y dedicándose al tráfico ilegal de indocumentados, dice el artículo.
PROBLEMA BINACIONAL: En México se vive una verdadera guerra civil. Un interno desastre. Desde diciembre de 2006, a partir de la decisión del Presidente Felipe Calderón de declarar una guerra sin cuartel a los capos de narcotráfico, más de 4,000 personas han sido asesinadas. Calderón ha colocado 25, 000 tropas de la policía federal en distintos puntos de la nación mexicana para frenar el poder que los Carteles del Narcotráfico ganan para dispensar el vicio y el consumo. En lo que va de este año (2008) más de 1,600 personas han sido asesinadas, un ritmo de matanza más acelerado que el año 2007.
El intento de reestructura del Cártel de Narcotráfico en Michoacán, entre 2005 a 2006, produjo el asesinato de cerca de 500 personas como resultado de disputas por el control del territorio y rivalidades entre grupos. Otras 110 personas murieron en Nuevo Laredo entre agosto a septiembre de 2005 por fricciones entre cárteles del Golfo y Sinaloa. Con las iniciativas antidrogas del Presidente Felipe Calderón, se han obtenido muchos logros en cuanto a erradicación de cultivos de marihuana, destrucción de pistas de aterrizaje clandestinas, detención de embarcaciones, naves aéreas, arrestos de mafiosos nacionales y extranjeros, confiscación de armas; pero a un costo de mucha sangre en estado como Baja California, Guerrero, Chihuahua, Michoacán, Tamaulipas, Nuevo León y Sinaloa.
Varias ciudades mexicanas se han convertido en reinos de terror. Ciudades sangrientas. El ejemplo más preclaro es Ciudad Juárez, donde la friolera de personas muertas sobrepasa las 500, desde inicios de este año. Ahora recae sobre ella el título de la Ciudad Mortal, «the most deadly city in Mexico's drug war», como la califican los reporteros internacionales. La fuerte presencia del ejército mexicano, por más bien armado que esté, no es suficiente para que la violencia se detenga. Al contrario, la enciende.
A menudo es queja de los congresistas demócratas que los medios de prensa conservadores tergiversan informes sobre el esfuerzo mexicano por combatir la violencia en la frontera y el narcotráfico. La cobertura suele ser «anti-immigrant coverage», como si fuesen los ciudadanos y trabajadores los que ocasionan secuestros y asesinatos en la frontera con México. El congresista de New York, Luis Gutiérrez, acusó frontamente a personalidades televisivas de CNN y Fox News Channel de montar una «anti-immigrant hysteria» (mencionó por ejemplo a Lou Dobbs y Glenn Beck de CNN y Bill O'Reilly, de Fox), recordándoles que informen que la violencia existe, en gran parte debida, a que en los EE.UU. «somos los consumidores; somos la causa».
En definitiva, lo que Gutiérrez trató de decir a la CNN y Fox News es lo mismo que el periodista Jorge Ramos, de Univision, dijo en palabras menos duras en su libro La otra cara de América (2000): «Contrario a la imagen de que todos los hispanos son inmigrantes indocumentados, madres solteras, pandilleros u oportunistas, la gran mayoría de los latinos forma parte de la clase media norteamericana». Y está pagando un precio muy alto por estar aquí. En los años de la depresión económica colombiana --recuerda Ramos--- y desde 1977 al 1999, por lo menos, 125 de sus periodistas más valientes, por informar sobre las actividades del narcotráfico, fueron asesinados y «son más de 850 los civiles muertos por la guerrilla y grupos paramilitares».
DESHONRA DE LA PATRIA: Hay dos formas básicas de deshonrar la patria, como suma de comunidades nacionales. Ambas son la doble vía del delito: el consumo del producto y el mercadeo por lucro del que vende droga, a poca o grande escala. Ambos colaboradores de la deshonra, el que compra y e que vende, son criminales, cómplices y merecen el desprecio y la sanción de su patria y el mundo. Son traidores tácitos de su gente. Los principales países consumidores son los EE.UU. y las naciones europeas.
La producción de drogas no es cosa exclusiva de los países del Tercer Mundo (incluyendo las naciones Centroamérica, Oriente Próximo y Sudeste Asiático), sino que los mismos países desarrollados se han unido a elaborar drogas sicotrópicas como la LSD, las anfetaminas y otras sintéticas o semi-sintéticas como el éxtasis (MDMA). Para el año 2005, los mayores productores de la hoja cannabis (la mariguana) fueron los EE.UU. y México. Entonces, en todo el mundo, habían sembradas 530,000 hectáreas de cultivos marihuaneros que produjeron 42,000 toneladas de tal sustancia.
No obstante, queda una imagen de que los EE.UU. tiene las manos limpias en cuanto a su papel productiva y resuenan como un estereotipo imborrable el discurso de Madelaine Albright, cuando fuera Secretario de Estado en los EE.UU., y acusaba a los narcotraficantes colombianos de producir más del 80% de la cocaína mundial. Acusó tanto a guerrilleros como paramilitares de financiar sus operaciones con droga. Para ese entonces se consideró a Colombia como un problema de Seguridad Nacional para los EE.UU., mas todo cuanto se hizo no resolvió el problema de inestabilidad e injusticia social en el país, sino que, entre 1996 y 2,000 hizo que 800,000 escaparan para salvar sus vidas, viniéndose a los EE.UU.
Hay dos cosas que ha ido desprestigiando a los EE.UU.: una es el hedonismo de su paradigma cultural, como el vicio por las drogas; otra, su intervencionismo militar de doble estándard. El historiador John Lukacs, al referirse a las implicaciones de ésto, dijo: «El prestigio es algo más profundo que la imagen... Una persona con reputación resistirá una pérdida de poder material más fácilmente que alguien que no la tiene. El prestigio de los EE.UU. existe en todos los niveles... pero esas cosas no duran por siempre. Si en algún momento la gente se da cuenta que hay muchas cosas que en América faltan y que somos menos libres que lo que pensamos, ocurrirá una erosión del prestigio, irrespectivamente, de cuanto sea el poder material y militar que tengamos, llegado ese punto. Cuando ésto suceda,, será muy peligroso porque es mucho más difícil recobrar el prestigio que recobrar el poder. Esto es cierto en la vida de los individuos como lo es en la vida de las naciones».
El enviciamiento de Norteamérica con las drogas ilícitas es cosa que pone su prestigio de rodillas.
PANICO SOCIAL: Desprestigia al país que, al caerse en una panoia persecutoria y afán simplista, ineficaz y poco coordinado, por atrapar criminales, en realidad, se confunda a quien se busca. Hay vecindarios comunitarios, en ciudades metropolitanas, donde a cada hora es un chillido de bocinas de los carros de patrullaje, helicópteros y alardes de presencia policíaca, no siempre con prontitud para atender la emergencia; pero siempre ruidosamente. No sé ya a que teme más la gente si al escándalo policíaco, o al delito cometido. Es absurdo que se quiera dar la impresión de un peligro magnificado cuando lo peor pasó. El crimen, asalto o balacera, se cometió; pero ya pasó. Quedó el muerto, o el herido, en la calle y el rastro de los que huyeron. Entonces, ¿para qué tanto espectacularidad policíaca?
Hay otra cosa peor por lo que la gente pierde la tranquilidad. Y el Instituto Cato tiene un informe sobre el asunto: U.S. «Drug War Plague: Paramilitary Police Raids». Es un informe que indica: «As many as 40,000 times per year, American homes are raided by paramilitary police forces dressed and armed as soldiers», es decir, tantas como 40,000 veces por año, fuerzas paramilitares de la policía, vestidas y armadas como soldados, hacen redadas en hogares estadounidenses. Lo que dice el informe del Instituto Cato es sorprendente. Estas redadas han tenido un aumento del 1,300% en los pasados 25 años. La vasta mayoría de tales invasiones de residencias sólo satisfacen investigaciones de rutina («routine drug warrants»), incluyéndose delitos tan triviales como posesión de marijuana. Adicionalmente, niños y mujeres curiosos o espectadores inocentes quedan aterrorizados; otros son amenazados y en algunos han sido muertos o heridos durante las redadas. Desde mediados de 1980, se han realizado unos 300 redadas en los lugares equivocadas.
Estas redadas son innecesariamente aplicadas contra ofensores de la ley de narcóticos, no-violentos, espectadores y civiles equivocadamente hechos el objeto de terror. Sus hogares son asaltados mientras duermen. Un analista de Cato, Raldey Balko, escribió: «Usualmente, el equipo viste ropas militares y viene fuertemente armado. Se utilizan tácticas confrontativas que ocasionarán violencia en vez de aminorar los riesgos».
Otra observación que conviene hacer es que, por simplificación politiquera, se identifica al inmigrante indocumentado con un potencial narcotraficante, claro está, de cuantía menor. Un vendedor callajero. Las tácticas de redadas para buscar narcotraficantes y terroristas en los vecindarios pobres ilustra un deseo de esquivar el enfrentamiento con los criminales intelectuales del delito, los narcotraficantes de envergadura. La misma política de siempre: utilizar el terror que ocasionan las redadas para originar deportaciones. No por algo muchos críticos de los métodos policíacos para combatir las narco-mafias alegan que se trata de un cogebobos: «While the U.S. federal government has been waging a phony and hypocritical war on drugs as an easy way to increase repression in inner cities and confiscate millions of dollars in private assets through unconstitutional forfeiture laws in order to fund its burgeoning police state, it has also been an active participant in the illegal drug trade, using public resources to bring heroin and cocaine into American inner cities at least since the 1960's». El gobierno federal sólo busca una manera para espantar a los indocumentados, intensificar la represión en los suburbios pobres y confiscar propiedades locales para financiar las agencias estatales de policíacas.
PROBLEMA DE DECENIOS: Son varias décadas las que lleva el problema de las pandillas violentas y la narcodependencia en los EE.UU.. Es importante que se entienda lo que ha resultado de cultivar el pánico social como estrategia de las fuerzas de policía y cómo a éstas les ata las manos fuerzas superiores al nivel federal. Han sido las guerras civiles, alargadas por el patrocinio de los EE.UU., la que ha incitado a que vengan a la nación miles de refugiados centroamericanos. Fue en el gobierno «pelele» y corrupto de Ronald Reagan que se infiltró en las agencias un exclusivo grupo de miembros de la CIA que ha sido llamado el «Equipo Secreto», tema del libro The Secret Team: The CIA and Its Allies in Control of the United CIA
To understand how the CIA has for decades infiltrated various agencies of the United States Government, stolen property and subverted the will of Congress there is one book which is on my "must read" list. That book is The Secret Team - The CIA and its Allies in Control of the United CIA drug smuggling in Mena, AK
en 1991Jim Sabow was murdered because he caught the CIA flying drugs onto a base where he was Chief of Air Operations. Much of theevidence indicates that the cocaine arrived on the same C-130s which had been given to the Forest Service.Luis Carlos Herrera-Lizcano who was John Ford's partner way back to the original C-130 transfers out of Australia in 83-84. Herrera was the owner and CEO of Trans Latin Air and in 1994 he was indicted by the U.S. Attorney in Chicago for using C-130s to move billions of dollars of cocaine into the U.S."CIA and Subsidiaries Exposed in Court Documents As Active Drug Smugglers Using Military Aircraft Washed Through Forest Service
El CONSUMIDOR, COMPLICE DEL MAL: La drogadicción es un mal-inducido por la propaganda informal y origina importantes consecuencias sociales: el crimen, violencia, corrupción, marginización y problemas de salud. Los gobiernos responsables prohíben la producción, distribución y ventas de sustancias narcóticas ilegales. En muchos, casos toleran legalmente en otras que también pueden originar adicción: e.g., los licores y otros medicamentos por receta. Se ha advertido que los opioides recetados «a veces son mucho más fuertes que la heroína encontrada en la calle, por ejemplo, el grupo de los análogos del fentanyl». [Ver]
Cuando afirmamos que el consumidor es un cómplice del mal (la compraventa), enfatizamos que dañará sus vínculos con el mundo que está supuesto a respetar y amar. Por ejemplo, su mundo doméstico. Las riñas en el hogar suelen ser una de las experiencias más comúnmente informafas asociadas al uso de drogas. En 1998, el 25% de los encarcelados dijo que habían surgido discusiones o enfrentamientos con sus familias, amigos, cónyugues o novias y parejas mientras estaba bajo la influencia de los narcóticos. Aproximadamente, 1 de cada 5 personas en las cárceles por arrestos por violaciones a las leyes vehiculares de manejo (DWI) había sido arrestado o encarcelado por la policía como resultado de su uso de driogas. Y casi el 10% perdió su empleo por la misma causa. Un 15% de los encarcelados se vio involucrado en una pelea por causa de estar bajo influencia de las drogas.
EL NARCOTRAFICO, LA FORMA MAS PERVERSA DEL CAPITALISMO: Un afgano, desde su tierra, no puede ingeniársela para exportar el opio como mercancía a Europa y los EE.UU., sin tener una base amplia de contactos, de socios capitalistas para el negocio, del mismo modo que los peruanos y los combianos para triunfar en el hampa de la cocaína y la marihuana. Es una salida cómoda juzgar a los países exportadores (eg., Afganistán, Perú, Colombia, México, etc.) como únicos culpables del problema, si la distrubución y venta ilícita de drogas requiere de un conglomerado muy amplio de socios en el país donde su oferta tiene gran demanda. Cuando se habla del narcotráfico es justo decir hablamos de mega-empresas, ocultas en las sombras de la ilegalidad y apantalladas en un marco legalizado de sub-empresas, que mueven su producto con un valor en el mercado de 13 mil millones de dólares, al nivel de producción; el precio al mayoreo ascendía en 2003 a $94 mil millones. Un informe del año 2005, titulado United Nation World Reports, al calcular los precios de menudeo, habla de $322 billones.
Ciertamente, el narcotráfico es una industria que ni el pueblo ni el goberno quieren. No conviene por los costos sociales que genera. Sin embargo, los representantes de esas mafias son poderosos en los EE.UU. y pueden incitar la corrupción de figuras e instituciones claves que son antagonistas teóricos del narcotráfico.
De hecho, en ciertos momentos, la corrupción y los vínculos del gobierno de los EE.UU. con el narcotráfico se han asomado con sus escandalosos visos. Oliver North y Barry Seal son los ejemplos. Durante el escándalo Irán-Contras, ambos fueron implicados «en el uso del comercio de drogas como una fuente clandestina para beneficiar a los Contras». El Informe Kerry al Senado estadounidense, en diciembre de 1988, concluye que el dinero del narcotráfico se utilizaba, con el visto bueno del gobierno, como la «solución perfecta a los problemas financieros de la Contra».
Durante la Administración del Presidente Ronald Reagan, en la década del Ochenta, él no sólo autorizó secretamente la venta de armas a Irán, permitió los campamentos de entrenamiento militar de los terroristas Contras en La Florida, sino que minó los puertos nicaraguenses y el Tribunal Internacional de La Haya declaró a los EE.UU. culpable de crímenes internacionales. Durante ese mismo periodo, en Pakistán sólo había un pequeño mercado rural de opio. La CIA interviene en el país y, entre 1978 a 1985, «el número de adictos a la heroína creció de cero a un millón y medio» [Ramón Reig, citando a Arundi Roy, escritora e investigadora de la India].
Un coronel de las Fuerzas Especiales de los EE.UU., James Bo Gritz, acusó a los EE.UU. de colaborar con el General Manuel Noriega, de Panamá, en el tráfico de drogas. En su libro, Called to serve (1989), Gritz detalla su papel como un empleado clave de los EE.UU. en la protección de los negocios de Noriega. Gritz, graduado en Ciencias y Leyes de la Universidad de Nebraska, sirvió por 22 años al Ejército y al servicio de inteligencia del Departamento de Defensa, ha sido condecorado en 62 ocasiones por diferentes misiones, incluyendo 3,000 operaciones especiales, mercenarias, que le llevaron al Sureste de Asia, China, Vietnam, Africa y Latino América. Por escribir el libro mencionado y otros artículos, durante la administración de Bush, el Fiscal Federal William Maddox dio la orden de que se le capturase. Sus revelaciones en la Nation Betrayed colmaron la copa, pero el patriotismo de Gritz estaba fuera de toda duda. Había sido distinguido con la «Conspicuous Service Cross», pero, ante cinco audiencias ante el Comgreso dio el mismo testimonio. La nación está siendo traicionada con las inmoralidades secretas y los negocios turbios que infaman la Constitución.
Fue por ello que el Coronel Gritz fundó el Centro para la Acción, en 1989, «to bring accountability and responsibility to government» y se le dio la oportunidad, en 1992, de ser el primer candidato presidencial de la America First Coalition, un grupo formado para adecentar la política nacional.
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LOS AUTORES INTELECTUALES DEL NARCOTRAFICO: La transformación del vicio en negocio tiene una autoría intelectual. Se ha planteado su origen en las guerras del opio, esfuerzos por obligar a China a permitir a los comerciantes británicos comerciar opio entre la población general de China. Aunque era ilegal por decreto imperial, «fumar opio era común en el siglo XIX y se creía que curaba muchos problemas de salud».
En Suramérica, el problema del origen
El Dr. Henry Makow, en un artículo titulado The CIA Created The Drug Culture, explica asuntos muy importantes sobre esta problemática. La cultura de la droga comienza en el decenio del '50, con un experimento: el LSD que será utilizado como arma de interrogatorio. «In the 1960's they used this weapon to divert idealistic Americans from the path of social responsibility to one of introspection and self-gratification, i.e. spiritual liberation», concluye. [En los 60, se completa su aplicación como un modo de neutralizar a los jóvenes idealistas estadounidenses para que dejen el sendero de la responsabilidad social y se desvíen hacia la introspección y la autogratificación. «El profeta fue el sicólogo, Dr. Timothy Leary (1920-1996)».
Makow dice que Leary creía en las causas del Movimiento Estudiantil, Anti-belicismo y de Derechos Civiles que flotaban en el ambiente, pero, sucumbió a recibir dinero de la CIA, ajeno a que se preparaba toda la agenda del Nuevo Orden Mundial. En su autobiografía Flashbacks (1983), Leary señala a Cord Meyer, ejecutivo de la CIA a cargo del financiamiento de la izquierda liberal y la contracultura de «ayudarme a entender mi rol en la política cultural más claramente»
El contexto político en que Makow interpreta lo sucedido es amplio: «Como la mayoría de las agencias de inteligencia, la CIA no representa intereses nacionales. Esto fue creada por la Inteligencia Británica y sirve a los banqueros en la base central de Londres... La CIA dijo que patrocinó radicales, liberales e izquierdistas, como una alternativa al Comunismo. Esto no es cierto. Ellos no presentaron ningún tipo diferente de comunismo... Detrás de su fachada retórica, el comunismo es un capitalismo monopolista de Estado, controlado por los banqueros y administrado por el Estado. La gente que detenta la Reserva Federal de los EE.UU. también controla la industria rusa y sus recursos» [«Like most intelligence agencies, the CIA does not represent national interests. It was created by British intelligence and serves the London-based central bankers... The CIA said they sponsored radicals, liberals and leftists as "an alternative to Communism." This is not true. They did it to introduce a different style of Communism... Behind the rhetorical facade, Communism is state-monopoly capitalism, controlled by the bankers and administered by the state. The people who own the US Federal reserve also control Russian industry and resources»].
El artículo de Makow termina con esta reflexión: «Nuestra visión de mundo y preocupaciones están totalmente manipuladas por los banqueros masones con base en Londres, através de la CIA, la mass media y la educación pública... Somos marionetas. El ambientalismo, el feminismo, la diversidad, todo. Los banqueros mueven las cuerdas. En el caso de la cultura de las drogas, ellos nos hicieron auto-absortos y quietistas. No esperan que ninguno de nosotros halle a Dios. Es tiempo que redescubramos la responsabilidad social y sostengamos el Orden Divino en oposición al Nuevo Orden Mundial satánico».
Esto nos lleva a considerar mitos de los considerados en el estudio Youth Violence: Lessons from the Experts, publicado por el National Adolescent Health Information Center que no sólo provee interesantes estadísticas sobre la delincuencia juvenil, sino que descarta muchos mitos sobre ella. Entre éstos: (1) que la violencia, siempre t toda vez, resulta de estos crimenes; (2) que la violencia y el homicidio se originan por conductas cuidadosamente premeditadas; (3) que los adolescentes por naturaleza teens son temarios; (4) que los actos de violencia a menudo son cometidos por extraños o invasores desconocidos; (5) que hay tipos de personas violenas y tipos de víctimas; (6) que las niñas no son violentas; (7) que necesitamos más policías; (8) que la juventud violenta nació de ese modo; (9) que la juventud afroamericana es más violenta que la blanca y (10) que la juventud afroamericana comete violencia contra la juventud blanca o anglocaucsica. Nada de eso es cierto.
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Bibliografía
«Dozens dead in 4-day Mexico border killing spree», 24 de junio de 2008, en Reuter. Ver
«Guerra contra el narcotráfico (México)», en Wikipidia. Ver
«Biography: Coronel Bo Gritz», en: Ver
«James Bo Gritz: America' s Most Decorated Green Beret Commander», en: Ver
«Drug use and crime», en: Bureau of Justice Statistics. US Departament of Justice. Lugar citado.
Bill Moyer, A World of Ideas, «American Values in the New Global Society», Entrevista con John Lukacs [1989: Doubleday, New York}, ps.435-446.
Michael Webster, «Dangerous Mexican / US Enterprises Operating Alon the U.S. Mexican Border», en: The Laguna Journal, 1 de mayo del 2008. Ver
Penny Starr, «Democrats Unaware of US Warning about Border Violence», en: CNSNews. Ver
Henry Makow, «The CIA Created the Drug Culture», 12 de abril del 2008, en: henryMakov.com Ver
Rosalind Muhammad, «Secret ties between CIA, drugs revealed», en: JesusIsSavior.com. Ver
Jorge Ramos, La otra cara de América [2000, Grijalbo Editores, México], ps. 188, 190-1
«Overkill: The Rise of Paramilitary Police Raids in America». Instituto Cato. Ver
«U.S. Drug War Plague: Paramilitary Police Raids», en: Instituto Cato. Ver También Ver Mapa
Valerie Amezcua: Candidata a la Junta de Educación de Santa Ana
Valery Amezcua: Candidata a la Junta de Educación de Santa Ana
SANTA ANA: Valerie Amezcua, nacida en Santa Ana, tiene 20 años de experiencia en el servicio comunitario. Desde 1986, ha trabajado para el Departamento de Libertad bajo Palabra del Condado de Orange (O.C. Probation Department) y se desempeña, hasta hoy, como oficial supervisor de probatoria en el Centro Central de Recursos para la Juventud y la Familia, en la Ciudad de Santa Ana. Esto manifiesta su interés por los asuntos de juventud en riesgo y programas de intervención. Preside la Comisión de Relaciones Humanas de la Ciudad de Santa Ana y es parte de la Comisión de Prevención e Intervención Temprana (EPIC), donde representa al departamento de agentes de probatoria. En años recientes, Valerie ha provisto apoyo y guía para programas de verano, después del horario escolar, en las escuelas elementales Pio Pico y Lowell Elementary.
El interés de Valerie Amezcua por mejoramientos en la educación pública le concierne como madre que entiende que «cada niño en Santa Ana merece una educación de la más alta calidad». Una hija suya se graduó de la Santa Ana High School y ahora estudia en UCLA. Un hijo es alumno y atleta destacado en Santa Ana High School.
"Nuestro futuro éxito, como comunidad, depende de la nuestra habilidad para asegurar que todos los niños en Santa Ana tegan acceso a la mejor educación y escuelas. Juntos podemos traer nuestras escuelas a nuevos niveles de aprovechamiento académico», dice la candidata a la Junta Local de Educación, quien está consciente de los desafíos por los que pasa el Distrito Escolar Unificado de Santa Ana. «Debemos hacer muchos esfuerzos para enfrentar los problemas de las bajas tasas de graduación de los alumnos de preparatoria, irse de pinta y bajas expectativas y rezagos en el aprovechamiento a fin de que las escuelas del Distrito sean eficaces».
Informes profesionales indican que la tasa de deserción escolar en Santa Ana puede ser tan alta como del 56%. Ver Otros estudios, como el hecho por el Public Policy Institute de California, titulado sugieren que, tan temprano como en el cuarto de la educación elemental, los estudiantes en riesgo de fracasar en el examen de salida, son identificables, basándose en patrones de conducta en el salón, puntajes en los exámenes y otras evaluaciones. Tomar el examen de salida («Exit Test», CAHSEE) es, desde 2006, requisito estatal para recibir un diploma de graduación de preparatoria. La investigación de Andrew C. Zau y Julián R. Betts, titulada Predicting Success, Preventing Failure: An Investigation of the California High School Exit Exam, confirma que «la ayuda académica para el aprendizaje a edad temprana para dominar las habilidades básicas de matemáticas y comprensión de lectura es o que más posibilita el éxito en el futuro. El desempeño en los primeros niveles de la educación son los mejores indicadores del éxito más tarde en la escuela y la vida».
Andrew C. Zau y Julián R. Betts sugieren, como parte de la solución, que los fondos monetarios asignados para tutoría se distribuyan también para los programas con niños con problemas de aprendizaje desde los grados primarios, mientras todavía estén en la escuela. Para la ayuda remediativa, no se puede esperar hasta el grado 12, cuando ya van de salida.
En su website como candidata a la Junta, la señora Amezcua propone un plan de cuatro puntos para su trabajo como síndico en la Junta: (1) Promocionar el Mejoramiento del Indice de Desempeño Académico, a través de programas de servicios que eviten la deserción escolar, ampliat programas de alfabetismo, entrenamiento y preparación en carreras técnicas; informar a tiempo sobre oportunidades de becas, ayuda financiea y oportunidades educativas; mayor familiarización de los estudiantes con los campus colegiales y universitarios, así como con orientadores universitarios; (2) programas de Seguridad en las escuelas, en copatrocinio con los departamentos de policía y bomberos; (3) expansión de las actividades extracurriculares con programas que incluyan deportes, artes, experiencias culturales, internados sobre diversas carreras y estudios de verano en el extranjero y, finalmente, (4) un fuerte programa de mentores.
Amezcua fue electa recientemente miembro de la Junta Directiva de la National Hispanic Business Women's Association. Para conocer más sobre ella, pueden visitar su Website.
Monday, June 23, 2008
Desarticulación del liderazgo valiente
Incitando conflictos..
Por CARLOS LOPEZ DZUR
CONDADO DE ORANGE: En la democracia actual, especialmente la estadounidense, hay hechos que me recuerdan contextos y personajes de la democracia ateniense. Me acuerdo de aquella comedia, Los caballeros, de Aristófanes, que satiriza el gobierno de Cleón, jefe de la democracia en Atenas, en ausencia de Perícles. Alega esta pieza que Cleón sólo trataba favorablemente a los jóvenes nobles que, empero resultan aliados de un salchichonero, a la asaz intrigante e indigno. En la historia real, Cleón, hijo de un curtidor, fue el «el primer representante prominente de la clase comercial en la política ateniense». Durante las Guerras del Peloponeso, actuaba en concierto con los aristócratas, que igualmente odiaban y temían a las avanzadas ideas de Pericles.
Cleón está manejando los hilos acusatorios contra Pericles, aduciendo que hizo mala administración del dinero público, con el resultado de que él fue hallado culpable. Descubierta la mentira, Pericles fue reestablecido y morirá al poco tiempo. Cleón utilizó la democracia para la demagogia. Era rudo y tosco, mas dotado de una natural elocuencia y una potente voz. No se sentía cómodo entre los aristócratas, porque, en el fondo, no podía ser más que un salchichonero con suerte.
Sabía exactamente cómo trabajar los sentimientos del pueblo y consolidar su influencia en las clases más pobres. Aprendió, con una medida hacia ese fin, a triplicar el pago a los jurados, provetendo a los atenienses más pobres de un medio fácil de sustento. «En 427, Cleón obtuvo mala fama por su propuesta de dar muerte a toda la población masculina de Mitilene, que se había puesto a la cabeza de una revuelta». Su propuesta aunque aceptada primero, fue pronto anulada. Equivaldría a un genocidio. Esto fue lo mismo que cuando se pide, supuestamente, por la «evidencia de armas de destrucción masiva», permiso a la ONU y al Congreso Federal para neutralizar a Iraq, Irán o cualquier país que represente a los nuevos «espartanos contra la democracia». Como por cautela se piden corroboraciones y no las hay, los Cleones de la Administración Bush actúan a sus anchas. Atacan. La historia de la decisión en Atenas es indicativa de que unos 1,000 de los principales líderes y hombres prominentes de Mitilene fueron ejecutados. En 425a dC, para mayor suerte de Cleón, el demagogo, él alcanzó la cima de su fama al capturar y conducir a Atenas los espartanos que habían sido bloqueados en la batalla de Esfacteria.
«Mucha de su reputación era probablemente debida a la destreza militar de su colega general (no el orador); pero debe ser admitido que fue debida a la determinación con que Cleón logró que la Ecclesia enviara la fuerza adicional que necesitaba». ¿Cuán injusta pueden haber sido las gentes que como Tucídides y Aristófanes pintaron para la posteridad de Cleón? Difícil de precisa, pero hay algo en este personaje: Cleón es el que toma la democracia, con argucias populistas, para destruir reputaciones de hombres superiores a él (e.g., Períciles y el propio Aristófanes), utiliza el castrofismo para acciones genocidas (como lo hecho en Mitilene) y, pese a que se da colores de que está con los pobres, en los salones palaciegos, vota con favor las iniciativas de los adinerados y es capaz de perseguir, con mentidos argumentos, a los que sí exponen con buenas razones sus prejuicios oligárquicos.
De las distorsiones cognitivas favoritas en el mundo político estadounidense, en las competencias por el gran poder, ninguna es más frecuente cuando se trata de poner a raya la izquierda, las minorías y las causas impopulares, que el catastrofización. Los expertos en la sicología que trata con las «terapias cognitivo conductuales» entienden por el fenómenos de la catastrofización, como signos de la decadencia del pensamiento crítico, «imaginarse y ruminar acerca del peor resultado posible, sin importar lo improbable de su ocurrencia, o pensar que la situación es insoportable o imposible, cuando en realidad es incómoda (o muy incómoda) o inconveniente». Los catastroficistas, convertidos en asesores del candidato John McCain, echar una rumiada al viento. Observan la dureza de la contienda por Casa Blanca como la realidad incómoda. Con muy poca tolerancia a la frustración, uno de los asesores principales de McCain, cuyo nombre es Charlie Black, argumenta algo macabro, una catástrofe posible. Dice que que «another terrorist attack this year on U.S. soil would benefit his candidacy against Democrat Barack Obama». Ver
Hay teorías de conspiración que suponen que los ataques del 9 / 11 fueron una maquinación pentagonal. Un trabajo sucio de los intereses petroleros que los Bush representan. Cuando los actos de delincuentes internacionales extranjeros (sean Saddam Hussein, Obama Bin Laden, o cualquier otro que no cuadre a la mentalidad de la dirigencia estadounidense en Casa Blanca), hay que hacer uso de fuerza, o uso de cierta propaganda tal que la nación y el mundo tiemble ante ese Imperio del Mal, el Extranjero Terrorista y si dar tal pintura del Peligro Inmigrante y la Desobediencia A Sus Anchas, no está justificado por los acontecimientos propiamente, la catastrofización colectivamente inducida hará el resto. Hechos aislados, enemigos aislados, circunstancias aisladas, que requieran magnificarse, estimular negativamente el filtro mental del electorado, pueden salvar del descrédito una presidencia, o bien pueden darle una ventaja adicional a una elección. Esto es lo que insinúa Charlie Black. ¿Por qué no utilizarse otra vez las estrategias del terror sicológico? Si ésto sucediera, un nuevo ataque al estilo del 9 / 11, o un asesinato, como pudiera ser otro del tipo pakistaní de Benazir Bhutto en diciembre del 2007, cuando los eventos desafortunados «helped us», otros de cuño similar nos ayudan. En la guerra, como en la política maquiavélica, todo se vale.
Las distorsiones cognitivas son el instrumental de los dizque «buenos» asesores de campaña y diseñadores de imágenes y personalidades políticas. McCain es viejo, feo y conservador. Hay que reconstruir en torno a él al héroe. El que derrota al-Qaida. Saben que no hay obsesión más grande para el jactancioso anciano. Un vocero de McCain dijo: «El hecho de que el asesor principal John McCain diga que un acto terrorista en suelo americano sea de gran ventaja para su campaña política es una gran desgracia y es exactamente esa clase de política la que necesita cambiarse. Barack Obama dará vuelta a la página basándose en esas fallidas recomendaciones. Este es un tipo cínico y divisivo de política a modo que no podamos como nación cumplir un común propósito de finalizar el combate contra al-Qaida».
Aquí la intención es que no sea tan obvia la emocionalidad con que los republicanos toman el asunto de las guerras y las derrotas a los «enemigos». La emocionalidad del odio, no de la emocionalidad de la compasión a los que caerán como víctimas civiles, cuando se analice objetivamente la realidad de las guerras. Otras de las distorsiones cognitivas de este equipo de campaña y su jefe republicano, el Senador John McCain, es cierto militarismo «debeísta», en sustitución de la diplomacia basada en razonamientos objetivos. Después del etiquetado, preparan a McCain para que piense lo que debería sin tomar en cuenta el contexto situacional. Las cosas como son no son importantes. Interesa una respuesta con el rigor del debeísmo. Eso ha de ser tener carácter y no ser ingenuo. Las reglas rígidas y las aplicaciones dogmáticas son más útiles. Son el verdadero patriotismo. Ciegamente patriotas.
Esta es básicamente la forma como funciona la propaganda política cuando su meta es quitar a la valentía su valor democrático. Es la manera como se comunica a una población desorientada y vulnerable [aquí en los EE.UU.] que es conveniente un líder con mano de hierro contra los presuntos enemigos. Sin embargo, la valentía real es otra cosa. En una reflexión sobre la virtud democrática, Luis García Montero escribió desde la Escuela de Periodismo de la UAM de Andalucía: «La virtud de ser valiente en las negociaciones democráticas no significa sólo un rasgo de carácter personal, sino también una forma de entender el protagonismo ético y político de los ciudadanos...[...] La virtud de la valentía, fundamento ético de cualquier ciudadano, adquiere especial importancia en las tareas del gobernante que debe solucionar problemas y facilitar caminos de futuro. La utilización valiente de los procedimientos democráticos se coloca en el extremo contrario del dogmatismo de la fuerza, de la eficacia cobarde de la violencia. [...] El miedo belicoso, como razón de Estado, suele significar un método certero de degradación democrática. Bajo la coartada del miedo se recortan las libertades y se ponen en cuestión las garantías jurídicas y los derechos humanos. El miedo cierra las puertas, imposibilita el diálogo con los otros, favorece la creación de amenazas arquetípicas, figuras canónicas de presuntos delincuentes, argumentos coléricos que desembocan en la justificación vital del racismo y de la explotación clasista. El miedo, aliado mezquino de la hipocresía, sirve para introducir en las sociedades democráticas occidentales la legitimación vergonzosa de la tortura, los asesinatos selectivos, los genocidios y los campos de concentración».
Sirva esta introducción para hablar sobre alguien que realmente importa. ¿Qué tal si la sugerencia de Charlie Black fuese, no el asesinato de algún líder exterior, sino uno local? Obama mismo, o que sea otro en quien en vez de personificarse el mal, fuese el bien, es decir, ¿el buen aliado a los EE.UU.? ¿Qué tal si se organizara un operativo que justifique la violencia y la guerra, por la que tanto se ha luchado, invirtiendo tanto dinero y pérdidas vidas estadounidenses. Si la guerra llegara a su fin, si ganara Obama, la guerra de Iraq habría sido en vano? ¿Es posible que suceda sin que los wanna-be-heroes hagan algo? ¿Cómo se podría materializarse un golpe de suerte, la gran ventaja, de que suceda? ¿Cómo evitar que la posteridad castigue con su juicio a esos rambos de la élite del Poder?
ARMAS, EN EL OJO DEL HURACAN: La industria armamentista está en el negocio de la muerte. No olvidemos lo siguiente: El año pasado los dueños del mundo invirtieron en la industria de la muerte (la fabricación de armamentos) US $134 mil millones, un 45% más que hace diez años, según el Instituto Internacional de Investigaciones para la Paz. En gastos militares los gobiernos invirtieron el 2.5% del PIB mundial. Los misiles, bombas, minas y artefactos nucleares, no los fabrican para adornos. Se necesitan enemigos reales o inventados a los que se quiera matar. Las guerras son las ventajas de los propagandistas de distorsiones cognitivas por encargo. Los Estados Unidos facturaron en el 2007 un 45% de la venta de armas en el mundo. Este mercado hoy día es dominado por 41 empresas estadounidenses y 34 de Europa occidental. En los últimos diez años los gastos militares de los EE.UU. aumentaron un 65%, sobrepasando todo lo que se invirtió durante la Segunda Guerra Mundial. Es el precio de las intervenciones en Iraq y en Afganistán. Y seguirá la mata dando frutos porque McCain promete más a la guerra que al pobre.
DESARTICULAR LA VALENTIA: En un país como los Estados Unidos, siempre a la búsqueda de los culpables de las miserias nacionales (problemas, frustraciones), la falsa atribución es la esencia de la propaganda. Cuando se aplica la personalización injusta a otros lo que se instiga colectivamnte es el enojo exacerbado y la ansiedad de persecusión. Las mentes criminales provocan estas reacciones porque les sirve para atenuar sus culpas cuando estalle la ira vengadora. En los tiempos difíciles, la falsa atribuición (o la personalización demagógica) se lanza contra los que representan la posibilidad de cambios sustanciales, o contra aquellos a quienes culpamos de que «han causado cosas directamente, cuando muy posiblemente no haya sido el caso en realidad». Hay, por fines de falsa atribución propagandística, la necesidad de que Obama Hussein Barack se ha visto como un musulmán, o un ateo maquiavélico, de modo que luzca como un conspirador que toma el poder en los EE.UU.. Con ésto se convalidaría una justificación para llevar un paso adelante la preanunciada guerra / choque / de civilizaciones.
En medio de una importante campaña presidencial, en el siglo XXI y ante importantes expectativas mundiales para reintegrar la confianza a los EE.UU., cuyo prestigio internacional anda por los suelos, el asesor republicano desembolsó para la revista Fortune la palabra tabú: magnicidio. No pienso que su sugerancia se produzca en un vacío de inocencia. Ni tampoco que se desconozca que la nación por sus políticas se expone a atentados. Y ciertamente todo atentado terrorista tiene un fondo de cobardía; no la de los pueblos agredidos, objetos de las guerras estadounidenses, sino la cobardía de los líderes que toman decisiones irresponsables por causa de su inmadurez, fanatismos y distorsiones cognitivas personales. Este sayo vale que se lo vistan en Oriente Próximo lo mismo que aquí, en Norteamérica.
Un ex-asesor y ex-secretario de prensa de la Casa Blanca, Scott McClellan, sabe por experiencia que el uso de aberraciones cognifitivas y distorsiones de todo tipo no son ajenas a la mentalidad republicana y los intereses corporativos-bélicos que le dan forma. En su memoria de publicación reciente dibujó lo que fuera la invasión de Irak en 2003. Bush y su equipo de asesores se empeñaron en hacer el tema de las armas de destrucción masiva una generalización apresurada que emplazara al país y al gobierno al falso dilema de la agresión a otro país, con o sin el consenso de la comunidad mundial. La conexión de Iraq al terrorismo fue una premisa falsa que el mismo McClellan, en desafío valiente, presentó al país, concluyando que tal alegación (Irak como amenaza) «appear just a little more certain, a little less questionable than they were».
Entiendo la reacción de los pueblos árabes cuando sus comunidades son agredidas. Y Estados Unidos, como nación, puesto que les dio una muestra armada de su desprecio por ellos, es responsable de que la violencia se incremente. En su territorio, los árabes tienen todo el derecho a defenderse y no dar bienvenida de héroes a los invasores. La mayoría de la población del Oriente Próximo no tiene por qué entender si la misión que los EE.UU. se asigna al invadirlos es buena o salvadora, a corto o largo plazo. A ellos les ofende la irrupción, especialmente, si las bombas destruyen sus comunidades y las bajas son civiles, mujeres y niños. Ningún pueblo es tan cobarde como pudieran serlo los dirigentes oficiales, o los que lucran con la violencia y la guerra.
«La paralización, la voluntad estancada, el preferir que las coyunturas sigan su curso azaroso y sometido a las dinámicas sin control, el aceptar que las decisiones sean tomadas por otros, la comodidad de no intervenir, de no arriesgarse a una equivocación, suponen una forma camuflada de vasallaje o de cinismo, una apuesta por los beneficios turbios que puedan aportarnos las situaciones enquistadas o una negación pública de nuestra libertad, una renuncia a sentirnos dueños de nuestros destinos», explica García Montero. El Oriente Próximo no aceptará el vasallaje, ni en forma camuflada ni en forma abierta. En la medida en que descubra los beneficios turbios de la agresión el odio hacia los EE.UU. será más intenso.
Una propuesta estadounidense pata acabar la guerra es el único modo admisible para que la población iraquí y árabe del mundo ofrezca su perdón a los agresores. Seguramente, ese pueblo entiende mejor las tareas de la valentía, la prudencia y la humildad, que lo que los funcionarios vendepatrias y subordinados a los EE.UU. las entienden. El ciudadano iraquí, como el de cualquier otro pueblo, no es malo. La agresión a Irak, aún justificada en las encuestas por los ciudadanos, aquío allá, son sólo política, ilusionismo ideológico que varía de un mes a otro, según se va entendiendo lo que, por de pronto, esté oculto o permanezca sin examinar. García Montero dice que como ciudadanos: «La mayoría sólo somos débiles y por eso hemos inventado la política, un lugar para sentirnos fuertes y decididos frente a los poderosos. La política nos da derecho a la confianza, a la libertad, a las ilusiones compartidas». La política, como ese bastión de esperanza, es tanteo y puede que, en determinado momento, sea más imprudente que una chusma.
¿Qué sucede con la guerra que es la des-invención, la anulación política, el imperio de la matanza organizada? ¿Qué sucede cuando se le dice a un país, con las palabras del catastrofismo, que el Todo de la Obediencia o el Nada, Todo o Nada?, y se les dice a fuerza de balas y destrucción. Este es el lenguaje propuesto por McCain en Iraq. Castiga a-Todo-un-pueblo, creyendo que engaña a Norteamérica y el mundo al decir que se está luchando contra el terrorismo de al-Queada. Destruye un Todo cuando quiso sólo destruir una parte. Esa parte. con la quiso justicar la acción de guerra, es la obsesión magnificada en mediante la distorsión cognitiva. Es la visión criminal y amañada de las relaciones internacionales.
«Sobreestimar la manera de ser de eventos o personas» es un arma política. La mentalidad ultraderechista busca exclusivamente los entresijos, negativos y perturbantes, de las circunstancias, evento y persona, con tal de que sus intereses e ideologías queden protegidos. No significa que la ultra-izquierda no apele a estas distorsiones cognitivas por desesperación; pero, lo cierto es que en Norteamérica no se está exento de ejercerlos como arma política para proteger los intereses de una clase dominante que opera justificándose en la libre empresa, la codicia y el racismo.
La guerra no es la única manera de defender los intereses privados. O los puntos de vistas de personas con pronunciados prejuicios cognitivos. Se puede acudir a magnicidios. No siempre resultan en guerras. Desde dentro del país se puede neutralizar sus efectos y sacar ventajas. En los EE.UU., aún fallidos, meros atentados, han resultado útiles y se olvidan. En 1933, se hizo un atentado contra F.D.Roosevelt; en 1950, otro contra Truman; en 1962, se asesinó a John F. Kennedy en Dallas. En 1968, tocó si turno a Martin Luther King, Jr. Un atentado contra Ronald Reagan sucedió en 1981.
Interesante es el que atentado en Miami contra Franklin D. Roosevelt, propulsor del Plan del New Deal. Alude a los sicarios de la mafia y las consecuencias de la Ley Seca, así como la injusticia, corrupción generalizada y auge del crimen organizado que ha estado vigente durante catorce años. Años mas tarde, este atentado y otros hechos, serán interpretados como el resultado de promesas electorales incumplidas por parte de Roosevelt.
Un ejemplo de los intereses guerriristas presionando al país es el asesinato en 1901 de William McKinley durante una exposición en Buffalo, a tan solo 6 meses de haber iniciado su segundo mandato; McKinley, creyente en el pluralismo y la convivencia con grupos étnicos, fue realmente una víctima de intereses imperialistas. Como presidente, no habría querido resolver el desafío del coloniaje español en el Caribe con una guerra como la que se le forzó a hacer en 1898. De hecho, por meses resistió la demanda pública por tal guerra. Quienes describían en la prensa las atrocidades sufridas por el pueblo cubano, fueron entonces los mismos que soñaban con un imperio azucarero, donde el pueblo entero fuese un peonaje. Theodore Roosevel, quien llegara a ser su viceresidente, fue el verdadero creador de la circunstancia que hiciera de la Guerra Hispano Americana, «the easiest and most profitable war in U.S.»
Mckinley, ante todo, fue un presidente querido y un buen presidente. Representaba las mismas fuerzas republicanas que adoraban a Lincoln. Tenía una personalidad genial y un gran sentido de convocatoria entre los trabajadores, tanto que llegó a acusársele por sus enmigos de que los acarreaba con coerción para que nutrrieran sus marchas y votaran por él. Lo cierto es que derritó a Bryan por grandes márgenes, porque apelaba a todas las clases y a un verdadero reallinamiento de las fuerzas políticas en la nación. Durante su mandato, hasta cierto punto, los enemigos los tenía en la misma casa. Son los que lo inclinan al intervencionismo militar en el Caribe que el pueblo no quiere y él menos. Son los que desean cambiar el sistema monetario. McKinley siempre estuvo en favor de que la norma sea el oro.
Contrario a sus rivales políticos, que abundaron dentro del Partido Demócrata y son la clase que se adhirió a la administración anterior de Grover Cleveland y la defensa de un sistema monetario, que crearía inflación, no nuevos empleos, llevaría a la bancarrota la construcción ferrocarrilera, la industria más prometedora y permanente para el progreso de la economy. McKinley tuvo éxito en ganar votantes de las áreas urbanas y los grupos étnicos, por su visión integradora. Para sus enemigos, sin embargo, caídos en desesperanza y frustración, éste fue el momento apropiado para asesinarlo y lucrar así de la ventaja. La misma ventaja de la que hablara Charlie Black.
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La valentía como virtud democrática reconoce las constituciones y los estatutos como procesos de libertad, camino abiertos, en permanente diálogo con la vida. Toda ley es una negociación de los ciudadanos con su realidad. A la hora de dar respuesta a las exigencias históricas, la valentía democrática es un acto de prudencia política.
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Bibliografía
Glen Johnson, «McCain disavows aide's comment about terrorism». Assciated Press.
Aaron Beck, A. John Rush, Brian F. Shaw, Gary Emery (1992): Terapia Cognitiva de la Depresión. [Editorial Española Desclée de Brouwer]
Luis García Montero, «Valor democrático», en: El País.Com. Ver
Sunday, June 22, 2008
Obama y los más pobres

Barack Obama: Recomienda que los que ganan más de $250,000 anuales paguen más impuestos; propone unas reducciones de impuestos, a un costo de 80 mil millones para ancianos y familias pobres; eliminaría el pago de impuestos a los ancianos con ingresos menotes a $50,000 anuales y daría un crédito de $1,000 a las familias con ingresos entre $3,000 y $75,000 anuales.
Por CARLOS LOPEZ DZUR
«The Distribution of Wealth in America». Ver
Rodolfo Ramudo Pernás, Emociones, símbolos, medios de comunicación y diseños de conductas [2002: Amarú Ediciones, Salamanca}
Friday, June 20, 2008
La juventud como víctima
Por CARLOS LOPEZ DZUR
CONDADO DE ORANGE: En una nación, para que los jóvenes sean verdaderamente los depositarios de la posteridad, su presente, su situación concreta, se cuidará. Se atenderá la balanace entre los estímulos ofrecidos y la disciplina que los orienta, la educación que se les da y el entretenimiento que se les permite.
Cada comunidad formula, pública o privadamente, un ideal en torno al joven en cuanto que ellos «prometen», o tienen idealmente como promesa. Lo que pueden ser. Teóricamente al menos, para sus padres y la comunidad que los observa crecer, cada joven tiene la posibilidad de satisfacer una promesa. Y hay quien ha dicho que «las iniciativas de la juventud valen tanto como la experiencia de los viejos». ¿Tendrá razón la Mme. de Knorr cuando ésto dijo?
PERSPECTIVA SICOLOGISTA: Hay dos aproximaciones básicas al estudio de la juventud como el fenómeno social que es y nos predispone a juazagar si han de una basura, o lacra social, sin ningún aporte a la posteridad, o si, por el contrario, son la promesa para un mejotamiento de la civilización. El primero de tales enfoque es el sicológico, cuya base es que los años de la niñez y de la interacción de niños, preadolescentes y adolescentes con la familia nuclear, son los más importantes. Si no se cuidara la relación del adulto con los menores y faltara la nutrición afectiva en tal hogar, la base de esa posteridad idealizada se vendría abajo. Las repercusiones sociales del fracaso de la familia haría una víctima a la propia juventud y su entorno. Se preservaría el «progreso de un error», como lo especulara William Copwer.
Tal vez la perspectiva sicologista nos puede explicar y convencer en torno al por qué un ex-senador estadounidense, investido del poder, el prestigio y el éxito profesional, es capaz de echarlo todo por la borda. Moralmente obligado a renunciar al Senado Federal por el peso de sus adulterios y dieciseis alegaciones de acoso sexual. La patología sexual de Bob Packwood, su mea culpa, es tan interesante desde el punto de vista sicológico como el que se daría para Bill Clinton, o la terapia para los matrimonios de conveniencia de la Princesa Diana, o la explicacisón posible del por qué niños blancos, de familias prósperas, aterrorizan sus escuelas y desatan matanzas en actos que no tienen otra ideología que sus conflictos privados. El FBI se sorprende y distingue los Nasty Boys de otros grupos que, si bien son parte de los conglomerados de pandillas étnicas de Los Angeles, son diferentes: terroristas bancarios que en las décadas del '80 y los '90, siendo blancos disparan sin piedad contra hombres, faltan el respeto y manosean a las mujeres, brincan sobre equipos y escritorios, para imitar a los ladrones de bancos del Viejo Oeste. En 1992, antes de acabarse el año, habían cometido más de 363 robos. «They don't just rob banks. They assaut them», cita la revista Time [12-21-1992].
Ciertamente, son distintas dinámicas la que explican las motivaciones humanas cuando se habla de las pandillas y el vandalismo juvenil en comunidades pobres. En «The Jungle» (la Jungla) de un distrito pobre, eminentemente negro, el séptimo de Washington, D.C., los policías dice que un pandillero juvenil asalta a otro niño tan sólo por quitarle un par de «knickers». Las escuelas suelen estar agujereadas por balazos, la prostitución es rampante, el pandillerismo marca las fronteras de La Jungla y la policía se juega la vida cada vez que penetra a ese barrio. Sin embargo, todo el mundo entiende un problema de fondo, donde la explicación apropiada es social. Ted Gup, de Time, fue a ese barrio a escribir sobre una escuela elemental que se abrió como homenaje a Malcolm X y lo primero que llamó su atención fue que sólo 1 de cada 10 niños matriculados allí proviene de un hogar, donde conviven los dos padres; algunos viven en refugios. Otros sólo han conocido y presenciado la violencia. La mitad del estudiantado no tiene otra comida que la que la escuela les da gratuitamente a través de su programa nutricional. Tres cuartas partes de tales alumnos viven tres veces bajo la línea definida de pobreza. A estos niños, en riesgo de adicción drogas e involucrarse en una vida de violencia, emocional y física, los maestros tienen que motivarlos de un modo poco tradicional: «Tendrás que ser tu mejor amigo o tu peor pesadilla».
PERSPECTIVA SOCIOLOGICA: El segundo enfoque es sociológico. Este es mucho más rico al explicar los desplazamiento y exculusión de las familias y, por tanto, de los jóvenes, al insertarse en la modernidad urbana. Se vale de comparaciones históricas para estudiar ciertos patrones de conducta, vaores y aspiraciones entre familias a las que se les imposibilita tal cumplimiento debido a sistemas de domnio impuesto, sea por la relación amo-esclavo o élite vs. minorías. Este segundo enfoque utiliza los hallazgos de la psicología personal; pero los estudia en el marco mayor de la necesidad de apoyo social de los distintos grupos humanos y su familia, así, por ejemplo, puede ser más clara y evidente la consecuencia sociológica que resulta de la privación a otros de sus características de auto-expresión, la afirmación de su autovalía y liderazgo, cuando ésto se hace en un ambiente hostil.
«Nosotros nunca podremos solucionar nuestros problemas con el crimen, la educación o el medio ambiente con asignaciones de dinero, sino con leyes y cambios fundamentales en la filosofía nacional»: Henry Steele Commager.
FAMILIAS FUNCIONALES Y DISFUNCIONALES: Sean buenas o no las familias, el ambiente tiene un impacto. Un ambiente de pobreza u opresión para comenzar. Antecedamos a los años anteriores a la consecusión de derechos civiles y políticos por la comunidad afroamericana.
Los sociólogos e historiadores Samuel Walker, en su libro The Police in America: An Introduction (1982), y John F. Heaphy, en su edicIón de Police Practices: The General Administrative Survey (1978) destacan el hecho de que las «law enforcements agencies in the South were primary instruments in the maintenace of the racial caste system». La discriminación racial existía en las prácticas del personal de ambas agencias, policía y judicatura. Es el Movimiento de Derechos Civiles de mediados de los años '60 el que trae y posibilita para el Sur y otros estados con prácticas discriminatorias las normas de profesionalismo que faltaban en el sistema de justicia criminal y legal. Hoy por hoy, al menos, existen 3,300 departamentos de alguaciles condales y 13,500 agencias de policía municipales en la nación con otra mentalidad y normas profesionales de servicio, lo que no significa que la brutalidad policíaca, los arrestos injustos y la corrupción, hayan desaparecido en su totalidad. El estereotipo del Sheriff como una persona «gorda, maleducada y mal entrenada» (S. Walker) ha desaparecido
La familia disfuncional resulta de la rotura de sus nexos inherentes y de los conflictos de sus integrantes con el orden legal establecido. Las relaciones entre los grupos sin poder, especialmente jóvenes, y tan poderosos aparatos policíacos es un problema. No que sea la causa; pero es un aspecto que da la visibilidad a lo que ha surgido en la familia y la comunidad. En términos generales, cada comunidad en la nación aspira a una moralidad respetable y común. Es difícil sostenerla cuando la familia disfuncional lava sus trapos en la calle y la policía interviene. Los crímenes contra la persona, pequeños o serios actos de violencia personal, son las que llegan a las cortes, en una proporción de casi 4 de cada diez («indictments»). Y hay una relación entre el rápido crecimiento de las áreas urbana y la proliferencia de este tipo de felonía. Antes los actos de venganza personal o las disputas privadas, características de la familia disfuncional, se arreglaba privadamente (duelos a puño, a palos, cadenas o pistolas); pero ya se llevan a las cortes. La presencia de la policía en la comunidad es demasiado poderosa y la gente de los vecindarios tiene un apetito cada vez de hacerla presente y que haga el encaramiento con los que originan violencia.
A mediados de la década de los '70, una de las ciudades representativas de lo que hoy es el ideal de los planificadores urbanos, las megápolis, fue el área de Houston (Texas), en el Viejo Sur. Pero el hecho fue que el 42% de todos los asesinatos cometidos en la nación provenían de esas áreas de acelerado crecimiento urbano y Houston ganó el calificativo de Murder City / Ciudad Asesina / Capital del Crimen / por el alto número de crímenes.
Hoy creemos, como en los tiempos de la Era de la Reconstrucción y la Gran Sociedad de Lyndon B. Johnson que la única manera de tratar con las contradicciones de nuestra sociedad es asignando dinero y concediendo ligeros remiendos o subsidios a los agujeros en el tejido social. Que así se salvará la integridad de la institución familiar o se refrenará la violencia. Lo cierto es que el reformismo hipócrita no hará milagros. La educación podría hacer más si las oportunidades que brinda fuesen parejas a una economía justa y una filosofía de vida, donde las instituciones universitarias se vean libres de las ataduras que a su autoridad administrativa ciñe con intereses anticomunitarios, represivos e imperiales. En el país en que esparamos que los jóvenes sean los «depositarios de la posteridad» la enseñanza básica del orden político-social no ha variado muchos desde esas épocas que creímos superadas: esta es una sociedad con un sistema de clases, donde el fuerte es rey. La economía está movida por la ambición, la acumulación propiedad y ya queda poco espacio para el honor, la decencia y la convivencia armoniosa.
Al joven que no obedezca se le hará comer de sus excrementos. Lo picará la gran ponzoña del áspid, que es el aparato represor, o jurídico-policíaco. El Sistema Establecido proveerá para neutralizar a quienes no se avienen al consenso del status quo. Henry Steele Commager, en su libro The American Mind: An Interpretation of American Thought and Character Since the 1880s (1950) explica cómo el pueblo estadounidense, desde que la televisión y los medios de entretenimiento se han convertido en el verdadero poder-guía, al que responde todo, hasta los intereses económicos de las élites, ha hecho más daño que bien. Ha dañado el espíritu de libertad y el análisis crítico de las ideologías de modo que se pueden gastar cientos de millones de dólares en una elección presidencial o estatal y no sucederá nada. Este es el país que entrena a su gente para tomar riesgos para satisfacer las normas de la sociedad, que son las normas de la riqueza. El único liderazgo que se forma en nuestras universidades y se alienta en el sistema es business leadership. «It's financial leadership, not political leadership. Our best people don't go into politics». Y no solamente porque entrar al juego de los partidos es muy costoso, sino porque ya significa deshonor, ser comprado y vendido al mejor postor, ser limitado por grupos ponzoñosos que amordazan y atan las manos a quien tiene voluntad de hacer cambios.
LA VIOLENCIA COMO ESENCIA: La esencia de las historias e imágenes que la televisión y el cine patrocina (que son esencialmente mensajes de codicia, celos, ambiciones incoherentes, deslealtad, individualismo y violencia emocional) se traducen en la vida real en violencia real: asesinato, robo, pánico, etc. Los mensajes de gratificación son el sexo y el dinero. A principios de los '90, si se encuesta a la gente en cuanto a qué contenido le parecería el más indeseable o problemático en una película que viese en el cine o la TV, posiblemente, el 44% diría la violencia, frente al sexo explícito (18%). Hoy por hoy, hay menos sensibilidad. Ser listo e inteligente es no extrañarse de nada. La sociedad es más violenta y los valores han sido transvalorados. Se vale el morbo. Que su imagen visual sustituya al lenguaje porque, en ese mundo de percepciones, la realidad no existe.
Un estudio de expertos en violencia juvenil explica: «Los niños expuestos a la violencia virtual de los medios electrónicos son más propensos a creer que la violencia es un buen medio para resolver conflictos interpersonales. Ellos también son más propensos a creer que el mundo es peligroso y malo y juzgar las situaciones ambiguas como amenzantes... Cálculos aproximados indican que en promedio el niño y el adolescente estadounidense observa más de 10,000 asesinatos, ultrajes sexuales y asaltos por año en la televisión. Esto es un promedio de 24 actos de violencia por día. Los medios hacen de la violencia un lugar común».
Un estudio nacional sobre la violencia en la TV halló que en el 73% de las escenas en 2,623 programas de 23 canales la violencia no es castigada, las víctimas no muestran dolor. Es sólo un azar que no deja impacto emocional ni físico. El Instituto Nacional de Salud Mental ha concluído que hay creciente consenso entre los sicólogos e investigadores sociales en cuanto a que la violencia televisiva estimula las conductas agresivas de los niños y adolescentes que ven esos programas. De la TV se copia inclusivo el lenguaje ofensivo, el ademán grosero, el tono irrespetuoso y las jergas vulgares. No obstante, la actitud de muchos padres es darlo por bueno porque, si se hace en la TV, es porque es admisible y está de moda.
Es el joven de hoy quien más directamente siente que no cuenta, que lo educan para la agresión y la codicia. Es quien al ver que no puede obtener todo los que las imágenes de consumo le venden, le incitan o hacer desear, lo arrebata, desafía y culpa a aquellos que supone él que debieron dárselo, sus padres. Este es el tiempo en que un niño educado de ese modo tiene que descubrir otras fuentes de esperanzas que no sea lo que asimila de la presión de grupo y las diversiones equívocas. ¿Es ésto posible?
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