Monday, July 14, 2008

Rosie Espinoza: edificadora del sentido de comunidad




ROSE ESPINOZA: Edificadora de un sentido de comunidad, lideresa nata. Proviene de una familia que emigró a los EE.UU. poco después de la Revolución Mexicana. «Soy una persona que no puedo dejar que las cosas se resuelvan por sí mismas. Hay que intervenir a tiempo y actuar como grupo». Ella dio el ejemplo para el ciudadano común al crear la organización, sin fines de lucro, «Rosie's Garage», que se iniciara en 1990. Rose también ha servido en la Junta de Síndicos del Hospital Saint Jude y el Comité de Asesor de La Habra Neighborhood Housing Services. La corporación Univisión la eligió para la serie «Orgullo Hispano», que reseña las contribuciones de los más notables e influyentes hispano-estadounidenses a la cultura y la vida de la sociedad americana. El 15 de noviembre de 2007 recibió el Premio «Caring Award» del Instituto The Caring, en Washington, D.C. y su foto fue desplegada en el Museo «Frederick Douglass» en el Salón de la Fama «For Caring Americans». Foto: Kevin Sullivan. OC The Register.

Por CARLOS LOPEZ DZUR

SANTA ANA: Cuando un vecino consciente ama a su comunidad, su preocupación ante los problemas que el vecindario sufre se transforma en algo más positivo que el lamento. Hay vecinos que representan las fuerzas creativas que son capaces de detener y neutralizar los conflictos dañinos y problemas que parecen crecer, sin que nadie sea capaz de evitarlo. Una de las personas que ejemplica la acción creativa y la dirigencia es Rosie Espinoza.

Nació en un campo para trabajadores inmigrante en La Habra hace 56 años. Su crianza fue en una familia con valores sólidos, disciplina estricta. Con determinación, Rosie Espinoza fue a la universidad y se graduó como diseñadora de instrumentos médicos con un grado asociado. Su meta fue una carrera en Diseño Industrial.

Ella se sentía parte de la comunidad en que se crió. Y aún ya casada, con Mr. Alex, decidió que regresaría y compraría una casa en La Habra. Muy pronto, ella descubrió que la comunidad de sus recuerdo había dejado de ser el «paraíso de su infancia». El vecindario fue tomado por las pandillas. En medio de tal situación, sintió la necesidad de hablar con sus vecinos. No quiso que el vecindario de La Habra sucumbiera en dimensiones terriblemente peligrosas. Según fue creciendo, escuchó sobre las peleas entre pachucos en los campos agrícolas. Sin embargo, ahora pasado el tiempo, tenía un hijo, cuya seguridad le importaba y, junto a su esposa, como propietario de un hogar, quería que esta inversión no perdiera su valor.

Cuando Rosie Espinoza decide intervenir, toma cuenta los rasgos de su propio carácter al tiempo que analiza el por qué surgen las pandillas, el por qué de la pobreza generacional y sus niños en riesgo y en situaciones no privilegiadas. Parte de su descubrimiento fue que, en hogares donde los niños hablan muy poco inglés y los padres están incapacitados de ayudarlos en las tareas escolares, el riesgo de abandonar la escuela y vincularse a las pandillas es mayor. Este simple descubrimiento fue lo que motivó que ella abriese las puertas de su hogar a los niños latinos. «I was an out-of-the-box person. I didn’t realize that was the kind of thinking that would carry me over when I most need it» [«Fui una persona desenvuelta. Entonces, no entendí que sería este el tipo de pensamiento que me haría avanzar cuando más lo necesitara»], explicó ella en entrevista aparecida en HealingDoc.com.

Pero, entre decidirse a intervenir y dar los primeros pasos, hay una etapa de prueba que determina si el dirigente comunitario tiene los méritos y la valentía necesaria para llevar una idea a la etapa final. Al enfrentarse al problema de las pandillas y a la organización que ya las tiene en funciones, Rosie Espinoza descubrió el marco de peligros que supone su combate: «Los pandilleros no estaban felices cuando induje a la formación de un grupo de vigilancia de su actividad («neighborhood watch group») y se daban cuenta del patrullaje. Un día vieron unos carros de policía estacionados frente a mi casa. Posteriormente, la camioneta de mi esposo fue pintarrajeada con 'spray' con el mensaje: 'No chotées. Mantén la boca cerrada';. "Don’t finger us. Keep your mouth shut». También fue la primera vez Rosie oyó el zumbido de una bala, posiblemente disparada contra ella o para asustarla. No acobardada por la situación, ella oró por orientación en cuanto lo que pudiera ser su próximo paso. No quiso pensar que fuese un error su regreso a La Habra. ¿Cuál pudiera ser el mensaje que ella diera en respuesta a tal comunidad, donde muchos vecinos viven con miedo y los jovencitos se rezagan en pobreza, prueban las drogas y no salen de un círculo de frustración y enojo con sus propias vidas?

«Pensé que yo podía hacer algo... Todo el mundo estaba de acuerdo de que los niños necesitaban un lugar al que ir que no fuera la calle. Un lugar donde pudieran pasar un buen rato y obtener algo postitivo. Fue cuando le dí una mirada a mi propio garaje y pensé: Ellos pueden venir aquí. Este puede ser el lugar», recuerda Rosie Espinoza, quien antepusoo su propia educación a su trabajo comunitario.

En fin, convenció a Alex, su esposo, para que convertieran el garage de su residencia en un salón de clases, acondicionánlo con pupitres, libros y materiales escolares. En sus inicios, este proyecto que se llamaría [«Rosie's Garage»] no contó ni con dinero, ni nombre ni incorporación ni con un Junta de Directores. En su primer día de operaciones, sólo contó con 16 niños dispuestos a recibir ayuda con las tareas de la escuela. La promoción de saloncito de clases se hizo pasando la voz, casi boca a boca, en lugares claves del vecindario como son los mercados latinos, salones de belleza, barberías o dejando una tarjeta pegada a algún boletín de avisos públicos.

Desde que el Rosie's Garage abrió sus puertas en 1991, Espinoza calcula que más de 1,000 niños se han beneficiado. Aunque no han cifras oficiales, el resultado ha sido impresionante. La actividad de las pandillas cesó porque los pandilleros observaron que sus hermanitos y hermanas iban al Garage y su aprovechamiento en la escuela progresaba notablemente, inspirando nuevas inquietudes en ellos. El programa ha sido tan exitoso que ha obtenido reconocimientos nacionalesm, tales como el CBS Evening News y el Premio del Presidente a Voluntarios «Points of Light».

El gobierno y la comunidad entendieron los significativo del proyecto. No tardaría en que la escuelita en el garage se mudara, a un cuarto de milla, dentro de la ciudad y un edificio de la Ciudad. A sus «pollitos» (como Rosie Espinoza ha gustado llamar a los participantes), según dice, «lo importante no es sólo enseñarles a ser exitosos; más importante es enseñarles a respetarse a sí mismos... Mi ideal sería que ésto mismo se implementara en las comunidades que más lo necesitan en este país», dijo a la reportera Catherine A. Smith. Esta ha sido la manera de contribuir a una sociedad de ciudadanos productivos, independientes y responsables: «al animar la confianza, la esperanza y el amor por el aprendizaje, porque cada niño merece aprender y progresar».

La consecuencia de esta iniciativa comunitaria ante el problema de las pandillas en La Habra fue la creación de programas de tutoría, en horarios después de la escuela para niños latinos, un factor que ha sido acreditado como contribuyente y necesario para bajar los índices de criminalidad y que, nacionalmente, han sido pioneros como ejemplos del activismo comunitario.

Para Rosie Espinoza fue una plataforma que la llevó, sin pretenderlo y sin ambiciones egoístas o de segundas intenciones, a la política local. Se convirtió en la primera latina en servir al Cabildo Municipal de La Habra en el año 2000 y en advenir como Alcaldesa en 2008 por votación unánime de los concejales. Ella se convirtió en un poderoso símbolo para los latinos de su comunidad.

Ella se jubiló en el año 2006 de su empleo en Beckman Culture para enfocar su atención en el programa Rosie's Garage – que todavía es uno de los más populares programas de ayuda académica remediativa para los alumnos en riesgo de dejar la escuela y programa en el que no hay posiciones pagadas para maestros.

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Rosie’s Garage, en: HealingDoc.Com Ver

Rosie’s Garage of La Habra, California, en: Webpage. Ver

«1991 Espinoza opened her home to help Latino kids achieve», en OC Register Ver

Jaime Lynn Fletcher, «Rosie’s Garage founder wins prestigious award», en: OC Register. Ver

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