Saturday, March 7, 2009

Harold Bloom: El cristianismo reaccionario


Por Andres Hax © Revista Ñ

Harold Bloom, el influyente crítico norteamericano habló del concepto cristiano individualista de su país, que dio lugar a su libro La religión americana, que acaba de aparecer en españo. De esa americana percepción de Cristo provienen iglesias evangélicas típicamente yanquis, señala. Por otra parte, hace en este reportaje un paralelo entre la religión y la literatura, su zona sagrada.

Imagínense un niño de nueve años en el barrio del Bronx, Nueva York, en el año 1939. Sus padres, inmigrantes rusos-ortodoxos judíos, sólo hablan yidis. Es el mismo año que termina la Guerra Civil Española y el mismo año de la mitológica Feria Mundial en Nueva York; es el año en que Billy Holiday graba Strange Fruit sobre los linchamientos de negros en el sur de los Estados Unidos y el año en que Albert Einstein escribe una carta al presidente de los Estados Unidos explicándole las posibilidades de desarrollar una bomba atómica usando uranio (lo que dará comienzo, años después, al Manhattan Project, el proyecto secreto que crearía las bombas que incineraron las ciudades y los ciudadanos de Hiroshima y Nagasaki); es el año en el que se estrena la película Lo que el viento se llevó y es el año en que Hitler y sus tormentosos ejércitos invaden Polonia inaugurando la Segunda Guerra Mundial.

[...] Y por un extraño milagro de comprensión entre almas, este niño de nueve años entendió los poemas de un alcohólico violento, homosexual atormentado, visionario y poeta maldito, como si le estuviera hablando en palabras llanas sobre un placentero día de verano en la playa. El niño de nueve años sacó prestado el tomo tantas veces que al fin su hermana mayor le terminó regalando un ejemplar. De Crane, el niño precoz pasó a William Blake, de William Blake a Milton. Y después a Shakespeare y a los poetas románticos ingleses. Y así sucesivamente; no solamente leyéndolos sino grabándolos en su memoria fotográfica como un pequeño memorioso Funes. Hoy el hombre que fue ese niño está por cumplir 79 años y parece que se ha leído toda la literatura que existe en el mundo. Aún tiene el tomo de White Buildings que le regaló su hermana. Es su posesión más atesorada. Y sigue leyendo los poemas de Crane con el mismo asombro y reverencia con el que lo leyó hace setenta años. Ese niño es Harold Bloom.

Bloom Básico: Es titular de la cátedra Sterling de las Humanidades en la Universidad de Yale donde ha sido profesor por 55 años. En los años 50 y 60 sus libros académicos, como La angustia de las influencias , lo situaron como uno de los críticos literarios más prestigiosos e influyentes del mundo académico estadounidense. A partir de los 90 comenzó a escribir libros más accesibles de divulgación que llegaron a convertirse en best-sellers como: El canon occidental, y Shakespeare. La invención de lo humano. Por defender la literatura clásica por sobre la políticamente correcta ha recibido tantas críticas como elogios.

Ahora el titánico crítico literario de la universidad de Yale (seguramente el único crítico literario best-seller en el mundo) vuelve a las librerías de la Argentina con un largo ensayo titulado La religión americana que él mismo define como una crítica de la religión. Allí analiza los credos religiosos que se originaron en los Estados Unidos: el pentacostalismo, el mormonismo, el adventismo del Séptimo Día; los Testigos de Jehová, los baptistas y fundamentalistas del sur y la espiritualidad afroamericana.

En realidad, es un reedición de un libro publicado en 1992. En su momento fue casi completamente ignorado, aunque Bloom mismo afirma que ha tenido una robusta vida clandestina . ¿Por qué, entonces, se reedita este volumen tan anacrónico dentro de la obra del iracundo y prolífico profesor de letras? Tal vez el 92 no fue un buen año para pensar en cuán bizarra y fundamentalista es la vida espiritual de los estadounidenses. El país estaba en la antesala de la presidencia de Bill Clinton y del boom de prosperidad y optimismo tecnológico que inauguró la apertura de Internet al público masivo. No había guerra, no había miseria. Tal vez Dios era un poco innecesario. Pero ahora, tras ocho años en los que un presidente que contestó en su primer debate electoral que su filósofo preferido era Jesucristo; después que ese mismo hombre lideró una macabra y aparentemente interminable guerra cuasi religiosa matando a cientos de miles de humanos y polarizando el mundo entre los cristianos y los musulmanes; después de hundir financieramente al país más próspero desde el Imperio Romano; después de que las últimas elecciónes presidenciales tuvieron una candidata a la vicepresidencia que cuestionaba a Darwin y que creía que los hombres y los dinosaurios caminaban sobre la faz de la tierra en el mismo momento, el libro conciso y aparentemente inofensivo de Bloom cobra un nuevo valor. Es una clave indispensable para entender un país donde –según una encuesta de Gallup– 9 de 10 personas creen tener una relación personal con Dios y ser queridos por El.

En la soledad del Padre

En La religión americana, Bloom afirma que la libertad para los estadounidenses (o los americanos, como dicen ellos, desconociendo el Sur) significa estar a solas con Dios o con Jesús, el Dios americano o el Cristo americano. Tras aclarar esta afirmación un tanto enigmática, Bloom completa y remata aquella idea: En la práctica, ningún americano se siente libre si no está solo, y ningún americano reconoce, en la última instancia, formar parte de la naturaleza.

Para Bloom la distancia entre religión y literatura es casi nula. Ha escrito: «Una gran cantidad de americanos que piensan que adoran a Dios en realidad adoran tres grandes figuras literarias: el Yahweh del Viejo Testamento, el Jesús del Evangelio según Marcos y al Allah del Koran». Por otro lado, la literatura secular para Bloom es el único verdadero camino hacia la sabiduría y el acto de leer es algo tan sagrado y trascendental como la oración.

El profesor Bloom atendió a la revista Ñ por teléfono desde su casa en New Haven, Connecticut, donde ha sido profesor de la Universidad de Yale por los últimos 55 años. Es cortés, pero se le escucha profundamente cansado. Su devoción por la literatura es contagiosa pero su visión del mundo es casi nihilista. Tiene una tierna costumbre de dirigirse a su interlocutor como querido, o en inglés, my dear.

—¿Usted piensa que el origen de la literatura y el origen de la religión están en el mismo lugar?

—Es una pregunta brillante y casi imposible de contestar, como probablemente sabes. La respuesta es sí y no. O no y sí. O un poco sí. O casi. Claramente las dos divergen. Karl Marx dijo que la religión es el opio del pueblo pero en el caso de los Estados Unidos también es la poesía del pueblo. Sobre si esto es cierto para Argentina o para otros países, no soy capaz de opinar. Siempre he sido un alumno de la literatura romántica-alta ("high romantic literature"). Shakespeare y Cervantes son los grandes fundadores de este movimiento que llega hasta la literatura de nuestros días. Siempre he creído, junto con William Blake, que toda religión es una manera de elegir formas de devoción desde relatos poéticos. Desde un punto de vista empírico, yo afirmaría lo mismo.

—¿Y hay vínculos importantes entre la religión americana y su literatura?

—Claramente hay afinidades entre la literatura americana y lo que yo llamo la religión americana. Su teólogo –su visionario, por decirlo así– aparece una generación después de lo que yo marco como el comienzo de la Religión americana (el Cane Ridge Revival de 1801), en la figura de Ralph Waldo Emerson. Emerson, el ensayista, el vidente, el visionario, también es el origen de lo que es distintivamente americano en la literatura de nuestro país. Pero por un lado diría que el gran escritor americano, más allá que cualquier otro, es Walt Whitman. El es el poeta nacional y la respuesta épica de todo el Nuevo Mundo. El Nuevo Mundo español, el Nuevo Mundo portugués, el Nuevo Mundo francés, el Nuevo Mundo anglo-americano. Whitman es nuestra respuesta al Viejo Mundo y creo que Whitman es el bardo supremo de la religión americana. Y creo que él entendía esto. Su intención era que Hojas de hierba fuera la nueva Biblia americana y que reemplazara al Testamento en la versión del Rey James. Obviamente esto no ha sucedido salvo en un grupo de seres esotéricos y altamente cultos. En fin. Es muy difícil responder tu pregunta.

—Sin embargo me imagino que las obras de Walt Whitman serían muy ofensivas para gente religiosa en los EE.UU. dada su homosexualidad, su visión de la libertad individual, su búsqueda de la experiencia pura...

—Whitman nunca ha sido aceptado por ninguna de las variedades de nuestra religión: los mormones, los pentacostalistas, los adventistas, los baptistas, los cristianos científicos, los absolutamente dementes Testigos de Jehová... Los espiritualistas africanoamericanos, en modo alguno le han tenido simpatía. No. Whitman está solo. Es un profeta solitario. Pero es el escritor americano que se mete en el mundo entero. Whitman siempre te sorprende. Se infiltra dentro de ti. Es contagioso.

—Aunque no es tan evidentemente místico como Blake, ¿piensa que tuvo una visión cósmica y una visión de una vida más allá de la vida carnal del individuo?

—Evidentemente tuvo una visión cósmica. En parte formada por amigos de él como el psicólogo canadiense Richard Maurice Bucke que escribió sobre lo que él llamaba Consciencia Cósmica. Pero Whitman no es William Butler Yeats. No es un ocultista.

—¿Es correcto decir que Whitman en cierto modo es un ingenuo? ¿O que es un escritor más bien instintivo y no analítico?

—Depende. William Blake hace una distinción entre lo que llama inocencia desorganizada e inocencia organizada. Y Whitman es un ejemplo de inocencia organizada. El sabe lo que está haciendo. Cualquier naivete, cuando ocurre, es bien deliberada.

—Sé que al escribir La religión americana no tuvo intenciones de hacer análisis político. Pero, ¿el libro puede ayudar a comprender cómo funciona la política en los EE.UU.?

—Nunca fue un libro político, sin embargo es imposible dentro de los Estados Unidos separar la política de la religión. Durante toda su historia se han mezclado. Y la religión americana ha sido peculiarmente comprometida con la política. Ahora mismo estamos en un momento muy extraño. Yo recuerdo que el libro era muy melancólico y profetizaba que nunca jamás volveríamos a tener un presidente o un congreso del Partido Demócrata porque la religión americana se pone, por naturaleza, al lado del Partido Republicano. Lo que no tuve en cuenta fue la estupidez republicana debajo de un hombre que yo sigo llamando Benito Bush.

Yo lo llamo Jorge.

Bueno, yo le digo Benito. El esta en Dallas ahora. Creo que Obama no habría ganado las elecciones si no hubiera sido por la caída de Lehman Brothers (nota del ed.: La casa de inversiones que fue a bancarrota el 15 de setiembre provocando uno de los desmadres financieros más grandes de los Estados Unidos). De golpe, todo el país se dio cuenta que estábamos dentro de una recesión económica masiva gracias a las políticas de los republicanos y de Bush. Y se puso en evidencia, cada día que pasaba, que McCain y los republicanos no tenían una respuesta a este problema.

—¿Entonces no ve la presidencia de Obama como una redefinición histórica del pasado racista de los Estados Unidos?

My dear. No es presidente porque ha habido un cambio de paradigma en la vida americana. O porque la religión americana ha perdido sus facetas más duras o dementes. Es presidente porque la política de Bush de sólo cobrarles impuestos a la clase baja y la clase media y dejar que los ricos sigan enriqueciéndose en detrimento de todos los demás, fracasó. Ahora la economía está en ruinas y se está colapsando a una gran velocidad. Mis amigos economistas, acá en Yale y en Nueva York, en quienes tengo una gran confianza, pronostican una catástrofe total. Ven que se viene 1929 de nuevo, haga lo que haga Obama. Por supuesto espero que estén equivocados. Pero si tienen razón, estamos en serios problemas.

La tierra del ocaso Harold Bloom: La primera guerra contra Irak fue una auténtica guerra religiosa, aunque en ella no participaba espiritualmente el islam en ninguno de los dos bandos. Fue más bien la guerra de la religión americana (y de la religón americana en el exterior) contra todo aquello que niega la categoría y la función del yo como auténtico parámetro del ser y del valor. Lo que se debate desde aquí no es la democracia, ni siquiera la propiedad privada. George Bush, por lo general no considerado demasiado devoto, siguió al presidente Regan y otros precursores al proponer a Billy Graham como emblema de la Religión Americana. Graham , que siempre aparecía Biblia en mano al lado del presidente, certificó de manera implícita que la guerra contaba con el beneplático bíblico... Mientras que el judaísmo y el cristianísmo tradicionales no son religiónes bíblicas (a pesar de todo lo que afirman), la religión americana sí es bíblica, aunque su Biblia se reduzca en gran medida a San Pablo (los baptistas del sur) o sea un conjunto de Escrituras americanas que pretenden reemplazarla (los mormones, los adventistas del Séptimo Día, la ciencia cristiana, entre otros)... Nada podría estar más lejos de la religión americana que el famoso y bello comentario de Spinoza en su Etica: que ninguno de los que aman a Dios de verdad debe esperar que éste le corresponda. La esencia de lo americano es la creencia de que Dios te ama... Vivir en un país en el que la inmensa mayoría goza del afecto de Dios es profundamente conmovedor, y quizá toda una sociedad pueda soportar ser el objeto de tan sublime estima que, después de todo, en toda la Biblia hebrea sólo se concede al Rey David. El revivalismo, en América, suele ser la perpetua conmoción que sufre el individuo al descubrir de nuevo lo que siempre ha sabido, que Dios le ama de una manera absolutamente personal e íntima. El noble desinterés o amor intelectual a Dios que propone Spinoza ha sido totalmente ajeno a América, al menos desde el comienzo del siglo XIX, aquí, en nuestra tierra del ocaso. (De La religión americana)

—Usted tiene una visión muy pesimista sobre el mundo secular y político. Pero esto se contrasta con la gran alegría que le provoca la literatura y la exuberancia con la cual escribe sobre ella.

—Lo mejor de la cultura americana siempre ha sido su literatura. En términos de las grandes artes, la pintura americana, por ejemplo, no es gran cosa si lo comparás con la tradición de la pintura europea. Dentro de la música el jazz –Louis Armstrong, Charlie Parker, Charles Mingus, Miles Davis– toda la tradición del jazz americano, es una contribución al arte del mundo. Pero de todas las artes nuestra literatura es la más fuerte. Y la literatura americana es, antes que nada, Walt Whitman y la tradición que él creó. Entonces, para contestarte, uno puede exaltarse por la literatura americana, que aún está sana y salva; uno puede estar exultante también con el jazz americano –salvo que ha perdido su audiencia frente al horror del hip hop que ha degenerado la imaginación musical afro-americana. ..

—Volviendo al libro: ¿qué lugar ocupa dentro de su obra completa?

—Este nunca fue uno de mis libros populares. Ha viajado por todo el mundo, ha encontrado lectores en muchos lugares... Pero otros libros míos que influyeron en el estudio de la literatura, como La angustia de la influencia o Cábala y crítica, son mucho más conocidos que este libro. Y, por supuesto, los libros populares que comencé a escribir deliberadamente en los años 90 como El canon occidental y Shakespeare: la invención de lo humano, Cómo leer y por qué, Genios; estos libros han conseguido una audiencia de millones de lectores, hasta en los Estados Unidos. La religión americana es un libro que ha sido casi completamente mal entendido por el público americano. Realmente no entendieron lo que quería decir. Aunque tengo que decir que los historiadores de la religión en cual confío –como el sociólogo Robert Bellah, Kenneth Woodward, Wayne Edward Oates, Martin Marty más que ningún otro–, todos ellos han comprendido exactamente lo que estaba haciendo.

—¿Y ahora que se reedita, qué espera para el libro?

—Bueno, aquí fue editado por mis agentes literarios Glen Hartley y Lynn Chu como el primer –y tal vez único– libro de un nuevo sello editorial. Porque el mundo de los libros, en todo el mundo, pero particularmente en los Estados Unidos, está en graves problemas dado el gran desorden económico. No creo que la era del libro esté llegando a su fin, pero sí creo que el libro está frente a tiempos bien, bien duros. Pero este libro, La religión americana, es una advertencia. Es difícil decir lo que pienso que pueda hacer el libro, my dear. No puedo pronunciar profecías sobre qué pasará en los Estados Unidos. Lo más deprimente de las últimas elecciones fue el fenómeno de Sarah Palin. En este momento te doy una profecía triste: espero que no sea cierto pero podría pasar perfectamente que si Obama no puede frenar el derrumbe económico, en las próximas elecciones el candidato de los neo-fascistas sea Sara Palin. Si ella gana, entonces no sé lo que podría pasarle a los Estados Unidos. Allí podrías ver el fin de la democracia americana.

—¿Se podría decir que la religión americana es, en fin, una lectura errónea de la Biblia?

—Iría más lejos que eso. Yo soy un especialista en lo que yo llamo malas-lecturas fuertes (strong misreadings) que desarrollé en La angustia de la influencia y El mapa de las malas lecturas. Entonces iría más lejos. La religión americana, aun cuando se enmascara como la cristiandad, no tiene ninguna relación con el cristianismo europeo y medio oriental histórico, teológico y certificado. No tiene ninguna relación en absoluto. No es una variedad del protestantismo o del catolicismo o del catolicismo ortodoxo.

—Y sin embargo Jesús es el emblema para todas las religiones americanas.

—¡Ah sí! Pero este es el Jesús americano. No es el Jesús judío, o el Jesús de San Pedro; no es el Jesús del Mundo Antiguo, no es el Jesús de la tradición cristiana. Este es el Jesús americano. Cuando yo estaba escribiendo este libro viajaba por todo el país –cuando lo estaba investigando y escribiendo era un hombre relativamente joven– y se publicó, originalmente en 1992 después de muchos años de trabajo...

—Entonces hizo un trabajo de campo...

—Sí. El trabajo de campo sucedió a lo largo de la década de los 80. Lo combiné con giras de charlas literarias. Siempre aceptaba invitaciones que venían del sur y del sudoeste de los Estados Unidos. O de las partes más rudas del oeste americano, porque quería entender de verdad sobre qué escribía. Fui a iglesias bautistas sureñas; fui a todo tipo de iglesias afro-americanas; fui a iglesias pentacontalistas. No pude ir a misas de los mormones porque no te dejan. Pero estuve mucho tiempo en Salt Lake City donde era el invitado oficial de la Iglesia de los Santos de los Ultimos Días. En fin, pasé mucho tiempo intentando desarrollar una simpatía imaginativa con estas religiones y creo que pude hacerlo.

—¿Piensa que este libro podría ser ofensivo para alguna de las iglesias? O sea, si las iglesias de la religión americana fueran tan sensibles como el islam ¿le pondrían una "fatua" como a Salman Rushdie?

— (Largo silencio) –La gran esperanza para los Estados Unidos es que la religión americana está fragmentada como un caleidoscopio o como un gran diamante que ha sido desmenuzado en cientos de pedazos. No hay una organización central y, además, no se caen bien entre ellos. Los fundamentalistas fascistas odian a los mormones, quienes por su lado odian a los pentacostalistas. Y así sigue, los Testigos de Jehová están totalmente dementes.

—Allí esta la salvación para el país, entonces.

—Sí. Bueno. De todas maneras yo soy una paria, pero en el campo académico. Desde 1968, con lo de políticamente correcto, he tenido una experiencia borgiana (él mismo me dijo una vez que me tenía simpatía en ese sentido). Desde 1968 hasta ahora yo he estado peleando en un tremendo conflicto guerrillero contra lo que ha pasado con el estudio de la literatura en las universidades de este país.

—¿Esa lucha en qué consiste?

—Es una lucha solitaria contra la idea de que se tiene que valorar a la literatura sobre la base de la orientación sexual, o sobre la base de los orígenes étnicos, o sobre la base de la pigmentación de la piel o sobre la base de las ideas políticas de cualquier índole. Yo he sido condenado al ostracismo como racista y sexista y hasta como conservador, lo cual es hilarante porque soy cualquier cosa menos un conservador, ya sea en términos religiosos o literarios. Al contrario. He sido la figura principal en canonizar los principales escritores americanos en poesía, desde Wallace Stevens hasta John Ashbery; o de poetas más jóvenes de hoy como Henri Cole o Rosanna Warren y Anne Carson. He sido una figura principal en establecer la reputación de Faulkner y también en resaltar a Philip Roth, Don Delillo y Cormac McCarthy. Thomas Pynchon, etcétera. Entonces es ridículo considerarme como un conservador cultural.

—Pero sí represento tres cosas. Y eso me ha costado ser excluido por la academia, aunque sigo enseñando en Yale donde me he convertido en una institución dentro de la institución. Soy como una universidad de un solo hombre dentro de la universidad. Enseño mis propias materias pero no estoy afiliado con ninguna cátedra. Y ya son 55 años. Pero lo hago como un disidente. Pero volvamos a la religión. Tenemos que concluir esta entrevista pronto porque el año pasado me caí y me rompí la espalda y tengo que subir al segundo piso a hacer mis ejercicios. Lo que quería decir es que no paro nunca de enseñar. Espero que pongas eso en cualquier cosa que lleges a escribir sobre esta charla.

—¿Y enseñar es tan placentero e importante para usted como la lectura y escribir?

—Oh sí. Es fundamental. Es toda mi vida. Soy un escritor y soy un lector pero para mí la actividad más vital de mi vida es enseñar.

—¿Siente que sus enseñanzas sobrevivirán en lo que escribió?

—Espero que sí. No lo sé, porque quién puede saber en este mal momento qué sobrevivirá o no. Un mundo donde J. K. Rowling es considerada una gran escritora no es un mundo en que podría prever un gran futuro para la literatura. Pero déjame llegar a mi punto crucial. Es lo que he enseñado y es sobre lo cual insisto siempre. Sólo importan tres cualidades en una obra literaria: poder cognitivo (que incluye la originalidad, por supuesto); belleza (esplendor estético); y sabiduría. Esas son las tres cualidades. Solamente estas tres cualidades sirven para juzgar la literatura. Homero sobrevive por eso. Cervantes es supremo por eso. Shakespeare es supremo por eso. Goethe es supremo por eso. Whitman es supremo por eso. Whitman tiene sabiduría, Whitman tiene originalidad cognitiva y un esplendor estético extraordinario. Y por lo tanto sobrevivió.

—La última pregunta.

—Está bien, my dear.

—Hay una imagen de su vida, a los 9 años leyendo a Hart Crane —un poeta muy difícil— y sintiéndose iluminado, totalmente transformado. Y quería saber si este recuerdo aún es vívido en su memoria...

—Sí. Siempre está presente. Lo que yo estoy dando ahora en Yale es un curso sobre Shakespeare, que dura un año; y la otra materia que doy se llama Poemas: el arte de leer la poesía, que doy en el segundo semestre. Esa clase se dedica solamente a cuatro poetas del siglo XX: William Butler Yeats, Wallace Stevens, D. H. Lawrence y Hart Crane. Y siempre vuelvo a ese recuerdo, del que nunca me he alejado mucho. Es el primer libro del que fui dueño y es el libro que aún más amo. Bueno, Shakespeare es Shakespeare, claro, y Cervantes es Cervantes, pero Hart Crane... Habría sido un poeta tan grande como Walt Whitman o como Emily Dickinson, pero desafortunadamente se suicidó cuando tenía 32 años...

—Lo que le quería preguntar: cuando leyó a Crane a los 9 años, ¿por qué no quiso ser poeta o escritor (bueno, es un escritor; pero un escritor de ensayo)?

—No, desde el principio con mi amor por Hart Crane, con mi amor por Shakespeare, por Wallace Stevens –todos los grandes poetas– desde el comienzo, my dear, cuando era un niño de 9 años... Es que desde el comienzo sentí la poesía como una especie de umbral sagrado, protegido por dos demonios. Y que si intentaba cruzar ese umbral me destruirían.

—¡Dios mío!

—Entonces el resultado de esa lectura temprana fue convertirme en crítico literario. Creo que, particularmente la lectura de Hart Crane...

—¿Pero usted sentía respeto o miedo por esos demonios?

(Hay un silencio. De varios segundos.)

—¿Profesor Bloom?

—Es tan complejo... Hubo miedo. Sí. Pero creo que en realidad fue la religión. Creo que soy un creyente en la Religión de la Poesía.

—¿En la que no hay vida eterna?

—No hay vida eterna. No. No hay vida eterna. Solamente existe... Bueno. Existe el hecho de que la poesía sobrevive aunque los poetas no...

—¿Pero no hay una vida eterna personal consciente?

—No. No... no. No.

horoscopo

tests
-
poker
-
tarot
-
clasificados

Friday, March 6, 2009

El peor Guantánamo: Isla «Diego García», embrión de muerte


Por Cristina Castello / periodista y escritora


«¿Qué leyes dictarían ya los senadores?
Cuando lleguen las dictarán los bárbaros [...]
Por qué empuñan bastones tan preciosos labrados
maravillosamente en oro y plata?
Porque hoy llegan los bárbaros»

Constantino P. Kavafis

Es una prisión secreta que se levanta en tierras que fueron robadas a los habitantes originarios del lugar. De su pista de vuelo despegaron los bombarderos de los USA, para invadir Camboya, Afganistán e Irak, a fuego, crímenes e impiedad; para controlar el Oriente medio y... hay más, ya se verá.

«Diego García» es un embrión de la muerte. Es la cueva que eligieron los bárbaros —con la excusa de un supuesto «terrorismo» — para mejor torturar. Es un verdadero tesoro para Norteamérica y el Reino Unido. Es la base militar más importante que el Imperio tiene, para vigilar el mundo; y junto a sus pares — las bases de Guam y Ascensión— son claves para el invasor. Es un sitio ideal para acoger misiles de la ojiva nuclear, aunque estén prohibidos por los tratados internacionales. Pero, ¿acaso esto importa a los bárbaros?

Los bárbaros no viven en el océano Índico, donde está «Diego García», ese atolón que nació con destino de oasis y se convirtió en el infierno mismo. No. Los bárbaros dan las órdenes a bárbaros de la CIA norteamericana, apoyados por Gran Bretaña y por la Unión Europea, que tan bien sabe callar cuando es el Poder la causa del terror.

«Diego García», es el enclave justo, por si a los bárbaros se les ocurriera una acción sangrienta contra Irán. Es el lugar donde la tortura exhibe su mayor sofisticación. Es una suerte de patíbulo —la muerte en vida—, y el primer escalón, la antesala, para merecer el alivio de pasar a Guantánamo: ese cadalso con el que Barack Obama prometió terminar. A «Diego García» nadie la nombra y no figura en las agendas presidenciales, a pesar de ser peor aún que Guantánamo. Está dicho: «peor». Pero comparar dos horrores no arroja claridad: ¿Quién es peor, Drácula o Frankestein?

La tierra del planeta no ha sido suficiente para el Poder imperial. Los Estados Unidos del norte surcan los mares del mundo con entre diecisiete y veinte barcos- «prisiones flotantes». En ellas fueron detenidas e interrogadas bajo suplicio, miles de personas. Pero casi nadie informa sobre esto. No, de eso no se habla.

Habla, sí, y actúa por la justicia, la ONG londinense de derechos humanos «Reprieve», que representa a treinta detenidos no procesados de Guantánamo, a los presidiarios que esperan condenas y a los acusados de supuesto «terrorismo».

Fue en 1998, durante la presidencia de Bill Clinton y la vicepresidencia de Al GorePremio Nobel de la Paz— cuando empezaron las detenciones fuera de toda ley y sentido de la existencia humana. Y George Bush los fomentó en progresión geométrica. Cuando todavía era presidente, admitió la existencia de al menos 26.000 personas en prisiones flotantes; pero según los sondeos de «Reprieve», la cifra de quienes pasaron por ellas, es de 80.000, a contar desde 2001. ¿A quién creer? La opción es clara.


Castrar la isla

«Sin miramiento, sin pudor, sin lástima
Altas y sólidas murallas me han levantado en torno»

Constantino Kavafis

Los 44 kilómetros de «Diego García», huelen a ausencia. Bajo su cielo, la gran ausente es la sacralidad de la existencia humana.

La isla es un territorio británico de ultramar, situado en el archipiélago de Chagos, en el océano Índico. En 1966 se produjo un maridaje perfecto entre los bárbaros. El lugar —tan bello, que parece una sonrisa de la naturaleza— fue ofrecido por Inglaterra a Norteamérica, que lo quería para instalar esta base militar. Fue un canje ignominioso: el alquiler por cincuenta años de tierras inglesas, a cambio de catorce millones de dólares y misiles del submarino nuclear «Polaris».

¡Que siga la música, Maestro!

Pero —eso sí, había una premisa a respetar— en aquel momento, más temprano que tarde, había que impedir «problemas de población». Había que desinfectar de seres humanos, el archipiélago.

Castrar la isla. Cortarle las raíces, clausurar la vida. Manos a la obra de inmediato, el Reino Unido le bloqueó toda entrada de alimentos. La vieja y maléfica bruja —el hambre—, hizo sonar un concierto de estómagos vacíos, al mismo tiempo que los habitantes empezaban a irse... o a ser echados. El destino de los desterrados fue, y es, las villas de miseria de la Isla Mauricio.

Allá, a más de 200 kilómetros de la tierra que los vio nacer, los desterrados sueñan tanto con comer, como con volver a su patria despatriada.

Salvajemente los 2.000 habitantes nacidos en la isla, fueron expulsados. Un caso, que sintetiza muchos similares, fue el de Marie Aimee, nacida y criada en «Diego García», quien en 1969 llevó a sus hijos a Port Louis (Mauricio), para un tratamiento médico. El gobierno británico nunca le permitió subir al barco para regresar y nunca más pudo volver.

Su marido, quedó dos años en la isla y después llegó a reunirse con su esposa, sólo con una bolsa y en un estado lamentable. Había sido arrojado de su tierra. Las historias de los otros miles de isleños abandonados, es escalofriante; desterrados y humillados, fueron reunidos en conventillos, donde vivían en cajas o chozas de hojalata. De muchos se habían librado, con mentiras de vacaciones gratis, en lugares de ensueño. Había que barrerlos de la isla: esterilizarla de la presencia de los paisanos.

La gran mayoría de los chagosianos fueron detenidos, expulsados de sus hogares, literalmente «empacados» y depositados en las bodegas de las embarcaciones, entre gritos y llantos; antes, habían visto exterminar a sus animales domésticos y a su ganado. Así, podían bombardear más fácilmente Vietnam, Laos y Camboya; amenazar a China cuando la Revolución Cultural, para seguir con el Golfo Pérsico, Afganistán, Irak, y... hay mucho más. Estos bárbaros no tienen corazón.

¡Y vaya que no! Muchos murieron de tristeza, se suicidaron, o se hicieron alcohólicos, mientras soñaban con la tierra prometida. Pero nadie abandonó la idea de volver a su isla de corales y palmeras; a la isla que —hasta que ellos la vieron— no estaba contaminada por armas ni maldad. En el «Times» de Londres del 9 de noviembre de 2007, una de las lugareñas sintetizó: «Era el paraíso, éramos como aves libres, y ahora estamos igual que en una prisión».

La Alta Corte británica primero, y la Corte de Apelaciones después, sentenciaron que la expulsión fue ilegal y dieron a la población el derecho a regresar; pero ningún gobierno quiso cumplir esas sentencias. Y la Oficina de Asuntos Internos e Internacionales del Reino Unido, en cambio, dijo que no habría población indígena. El único derecho a ciudadanía se concedía a las gaviotas.

Hoy, de los 2000 expulsados originariamente, conservan la vida menos de 700. ¿Juegan los bárbaros a la extinción final?

Los USA alquilaron la isla hasta 2016. Y hasta entonces, y después, ¿qué?


Drácula, Frankestein y los eufemismos
«¡Ay, cuando levantaban las murallas, cómo no me di
cuenta!/Pero nunca oí ruido ni voces de albañiles.
Desde el mundo exterior –y sin yo percibirlo- me encerraron»

Constantino Kavafis

¿Y qué, con la prisión de «Diego García»? «Diego García» es el mayor centro de torturas —les llaman eufemísticamente «interrogaciones» — para los presos considerados más «importantes» por el Imperio. Fue allí que el prisionero Ibn Al-Sheikh Al-Libi tuvo que mentir, pues no resistía el suplicio a que era sometido. Dijo, para evitar que siguieran lacerándolo, que Saddam Hussein era aliado de Al-Qaeda, y que tenía las famosas armas destrucción masiva, de las cuales tanto se ha hablado.

Por cierto que se demostró que esas armas no existían. Pero eran los argumentos que George W. necesitaba, para la guerra del petróleo: la que el lanzó, hambriento de dólares, con la excusa del «terrorismo»; como si hubiera sido un salvador del mundo, al que aniquilaba y por lo cual hoy se intenta juzgarlo. Desde todo el planeta, se levantan cada vez más voces que demandan, precisamente, llevarlo frente a la justicia como un reo que cometió crímenes contra la humanidad.

La mazmorra de «Diego García» se conoce como «Campamento de Justicia». Seguimos con los eufemismos. Y las seis mil bases militares mundiales de los USA, se mencionan como «huellas» en la jerga castrense estadounidense. Entre ellas, «Diego García» tiene un nombre que suena a burla: «Huella de la libertad». Las palabras perdieron su significado.

Mientras tanto, los traslados de prisioneros drogados, encapuchados, y fuertemente torturados, desde allí hasta Guantánamo, ha sido lo habitual. Personas cautivas trasladadas de un horror, a otro. De «Diego García» a Guantánamo. De Drácula a Frankestein, estaba dicho.

Los 2.000 soldados yanquis destinados permanentemente en el lugar, son la población central de «Diego García ». La tortura necesita vigilancia, ¡caramba! Ironías de la vida, son 2.000 también los desterrados: las armas reemplazan a la vida.

Los bárbaros niegan todo, pero las evidencias y pruebas existen. Por ejemplo, las de ex prisioneros que, por algún milagro lograron la libertad, y cuentan cómo fueron trasladados a Guantánamo, así como el espanto de las torturas, imposibles siquiera de imaginar por cualquier mente humana. Por ejemplo, el testimonio fundamentado del historiador británico Andy Worthington, autor de «The Guantánamo files: the stories of the 774 detainees in America's illegal prison» (Los archivos Guantánamo: las historias de los 774 detenidos en la prisión ilegal de América).

Worthington relata que «una honrada persona con acceso a información privilegiada», Barry McCaffrey, general norteamericano en retiro y profesor prestigioso de estudios de Seguridad internacional, reconoció en dos oportunidades que en «Diego García» se retienen personas acusadas de terrorismo; de la misma manera, aceptó que lo mismo ocurre en Bagram, Guantánamo, por cierto, e Irak.

Por su parte, Clive Stafford Smith, director de la ONG «Reprieve», de cuya seriedad nadie duda, aseguró a «The Guardian» que es categóricamente cierta la existencia de los prisioneros en la isla.

También el senador suizo Dick Marty, confirmó en 2006 las «entregas extraordinarias» de detenidos, desde allí hacia Guantánamo. En un informe que entregó al «Consejo de Europa», certificó que los USA, bajo la responsabilidad legal internacional del Reino Unido, utilizaron este atolón del Índico como prisión secreta para «detenidos de alto valor». El relator especial sobre la Tortura de la ONU, Manfred Novak, lo ratificó.

Guantánamo parece ser prioridad en la agenda de Barack Obama. ¿Y «Diego García»? Es verdad que el flamante presidente de la Casa Blanca tiene demasiados desafíos, rompecabezas y crisis a resolver, así como una oposición conservadora que no le hace fácil gobernar. Pero, ¿tiene la voluntad política para terminar con esta abyección? ¿Podrá —y sobre todo querrá— ir contra la siembra de muerte de los bárbaros?

La libertad, la justicia y los desterrados de «Diego García» esperan su palabra y la de la Unión Europea. Esperan, «como cuerpos bellos de muertos que no han envejecido /
y los encerraron, con lágrimas, en una tumba espléndida /
—con rosas en la cabeza y en los pies jazmines»
(Constantino Kavafis).

____

vuelos: billetes y ofertas * Más tráfico para tu blog * Blogs Dominicanos * directorio de weblogs. bitadir * Blogs de Bolivia * Subscribe with Bloglines / blogarama - the blog directory


horoscopo

tests
-
poker
-
tarot
-
clasificados

Thursday, March 5, 2009

Así va nuestro mundo






Por Arturo Cardona Mattei / Escritor puertorriqueño

El cuadro mundial es aterrador. Lo que nos llega a través de todos los medios noticiosos indigna a cualquier ser humano normal. La estela de sangre es como un manto oceánico. El hombre parece haber perdido todo sentido de humanidad. La frialdad con que se mata no tiene paralelos en la historia. Estamos al nivel de las fieras salvajes. La compasión no existe en el mundo del crimen y la muerte. Los gobiernos de todo el planeta están de rodillas. ¿Hasta cuándo podrá el mundo resistir este salvajismo sanguinario? ¿Quién tendrá la solución para este problemas de crímenes tan macabros? Estamos en la ruta perfecta para borrar del mapa mundial a toda una inmensa humanidad.

He aquí una corta lista de titulares que nos llegan anunciando la gran ola criminal que está arropando al mundo: Ciudad Juarez, 1,600 asesinatos en el 2008. Violencia de los carteles se expande por Estados Unidos. Un asesinato destapa el peor caso de sobornos en la petrolera estatal de Bolivia.

Un informe sobre drogas y crímenes, dice lo siguiente: «El último Informe Mundial sobre las Drogas de la ONUDD publicado hace unos meses confirma nuestros temores: las Américas se enfrentan al problema de drogas más acuciante en el mundo –lo midamos en hectáreas de cultivo, toneladas de producción, por su valor de mercado o por el número de personas que son asesinadas en este proceso. Suramérica produce toda la cocaína del mundo -950 toneladas, y Norteamérica consume la mitad de esta producción (la otra mitad va a Europa)».

Los gobiernos se reunen en cumbres mundiales para discutir estos asuntos. La ciencia interviene desarrollando nuevas y sofisticadas tecnologías para combatir el crimen organizado. Las instituciones educativas tratan de moldear nuevos ciudadanos. Pero todo parece no tener resultados positivos. El flagelo de la droga y el crimen se ha adueñado de nuestro planeta. El miedo cunde por todas partes. El ciudadano decente y común se ve atrapado en una posición de impotencia, muere callado, y si habla y delata se suma a la lista de víctimas. Los narcodólares han inventado el narcoestado.

Así va nuestro mundo, de mal en peor. El crimen está instituido como si fuera un deporte. Matamos por cualquier motivo o razón. Nuestro presente es abrumador, y nuestro futuro se perfila peor. La indignación de la ciudadanía no parece hacer gran mella. Las protestas de hoy se disipan mañana. Los llamados de los gobiernos se pierden en la desidia. La ONU dicta resoluciones que parecen irse con el viento. El caos mundial no tiene paralelos en la historia humana. El catálogo de valores que ha ordenado la vida humana por siglos se está rompiendo pedazo a pedazo. La paloma de la paz está acribillada por las balas. La esperanza de la humanidad se encuentra en una posición catatónica.

Así va nuestro mundo, temblando de miedo. Lo único que nos falta es que un día amanezcamos con la noticia de que los armamentos nucleares de todas las naciones van camino al enfrentamiento. El monstruo de una guerra nuclear sería el último paso que daría la humanidad antes de su desaparición. Entonces tendríamos que esperar millones de años más para que la evolución vuelva por sus fueros donde nuevos monos parieran una nueva civilización mundial.

¿Tiene solución el problema de las drogas y el crimen? ¿Es posible eliminar la corrupción? ¿Qué haremos para alcanzar una nueva y mejor vida humana? ¿Cómo cambiar la mente del hombre? Todo esto sería fácil si fuesemos máquinas operadas por una superfuerza cósmica. Unos cuantos controles sería todo lo que se necesitaría para alcanzar ese objetivo. Pero somos seres humanos con el don del libre albedrío. Precisamente, ese don es el que hemos pervertido. De la libertad hemos pasado al libertinaje. Ese libertinaje es lo que nos ha catapultado a los demás males. Nuestros mejores atributos como seres humanos –el amor, la compasión, el sentido común, la honradez, la lealtad- se han ido evaporando de nuestras relaciones humanas. El diablillo del odio y la maldad ha usurpado la mente de los hombres. Hemos elegido el Mal sobre el Bien. El hombre ha querido probarlo todo provocando su propio cautiverio. Y ha inventado el relativismo moral para poder acomodar todas sus perversiones a su manera de vivir.

Somos una familia mundial torcida. El dios del dinero y los placeres nos tienen perdidos en una inmensa maraña de problemas. Todas estas malas actitudes se ven reforzadas por los medios de comunicación y por los malos modelos de conducta de nuestros líderes. El hombre ha aumentado barbaramente el desafuero. ¿Podrá el hombre alcanzar una regeneración genuina para el mejor bienestar de este mundo? Sobre la mesa queda: o somos seres humanos, o somos animales producto de una infame evolución.

Caguas, Puerto Rico

_____

Muestrario de palabras

Despidos de trabajadores e hipocresías


Por RUBEN ARCELAY MEDINA / Dirigentre sindical y escritor puertorriqueño

PUERTO RICO: ¿Cómo se puede tolerar que el gobernador Luis Fortuño, quien es millonario, haga el aguaje de bajarse el sueldo en un 10% (de $70 mil a $60 mil) mientras le quita el 100% del salario a aquellos trabajadores que sólo ganan alrededor de $1,000 mensuales?

Indigna escuchar que debemos sacrificarnos todos, cuando también hace el aguaje de bajarle en un 5% el salario de los jefes de agencias, como en el caso de McClintock quien si le le aplica, bajará sólo de $120,000 a $114 y de Carlos Chardón, quien solo bajará de $106,400 a $101,080 mientras mjás de 30,000 trabajadores bajaran de $1,000 a CERO? ¿Cómo se justifican esos despidos de trabajadores cuando el alcalde PNP de Aguadilla Carlos Gracias se gana más de $10,000 al mes para un total de más de $126,000 al año? ¿Cómo justificar y tolerar los despidos de padres de familia cuando los legisladores reciben más en dietas por las que no pagan contribuciones que uno de esos trabajadores en sueldo sobre el cual pagan contribuciones?

¿No les mueve a indignación los contratos de asesores como Cucusa Hernández? ¡Cómo es posible que se boten padres de familia para supuestamente ahorrar 3,000 millones mientras no se le ponen contribuciones a la repatriación de ganancias ganancias de las compañías extranjeras que han ascendido a más de $34,000 millones?

El sistema capitalista está en crisis. El sistema colonial está en crisis. Esa crisis no la pueden pagar los trabajadores. Esa crisis no es responsabilidad del pueblo. Tenemos que luchar por evitar esta propuesta inmoral e insensible de Luis Fortuño, de Richard Carrión y demás riquitos del patio y extranjeros.

¡Movilízate y lucha! Aunque no seas afectado directamente con los propuestos despidos, manifiesta tu oposición. El amor al prójimo tiene que expresarse con obras. No permitas que le hagan a otro lo que no quieres que te hagan a ti. ¿Qué podemos hacer?

1- Participa en la protesta frente a La Fortaleza el viernes 6 de marzo a partir de las 4:00 de la tarde.

2- Llama a las estaciones de radio y expresa tu oposición a este atentado contra las habichuelas de los trabajadores.

3- Organíza comites de lucha en tu centro de trabajo, en tu pueblo y en tu región.

4- Apoya económicamente a los que luchan. Ama a tu prójimo como a ti mismo.

¡AMA A TU PROJIMO COMO A TI MISMO!

__

Wednesday, March 4, 2009

Estreno Teatral de Obra Maestra de Alejandro Tapia


*

Cuadro de Alejandro Tapia y Rivera, pintado por Francisco Oller

Censurada en 1867, el drama La Cuarterona da cuenta del origen de los conflictos raciales puertorriqueños aún vigentes


La obra maestra de Don ALEJANDRO TAPIA Y RIVERA, el drama trágico LA CUARTERONA, será llevado a escena por la Compañía Teatral del Ateneo Puertorriqueño con estreno este viernes, 13 de marzo de 2009, en el Teatro del Ateneo, en funciones viernes y sábados a las 8:30 pm y domingos a las 4:00 pm.

Este nuevo estreno de LA CUARTERONA, la más conocida y destacada obra del Padre de la Identidad Nacional, forma parte principal de las celebraciones que el Ateneo Puertorriqueño promueve durante todo este año, en torno a la figura del Maestro Alejandro Tapia y Rivera, y es la tercera obra, de diez que se han propuesto, que se estrena en el 32 Festival de Teatro del Ateneo: TODO TAPIA.

La historia de los desventurados amores de la mulata Julia con el Conde Carlos, han sido durante más de un siglo, la voz puertorriqueña que más alta se levantó en los escenarios y en la literatura nacional durante el proceso de la abolición de la esclavitud. Publicada en España 1867 y censurada a su entrada en Puerto Rico, la obra permaneció en silencio hasta el año 1878, cuando fue estrenada con pobre éxito en el Teatro Moratín de San Juan. Pobre éxito, porque la obra atacaba sin piedad al mundo burgués y terrateniente que había hecho su fortuna con el sudor esclavo.

En LA CUARTERONA, el temor del blanco hacia el negro y la necesidad de mantener posiciones y prebendas sociales, impiden la culminación de los amores de la mulata con el blanco al punto de provocar la desesperada fuga de los amantes. Esta obra, escrita en la atmósfera de la Cecilia Valdés de Cuba, de La Esclava Isaura de Brazil y de La Cabaña del Tío Tom en Estados Unidos, mantiene vigentes sus planteamientos en torno a la segregación racial, al odio entre las clases y al terrible abatimiento moral y político en que se encontraba nuestro país a mediados del Siglo 19.

La obra es protagonizada por los actores de la compañía titular del Ateneo, entre ellos Melissa Reyes como la mulata Julia, Edgar Quiles Ferrer como el nuevo rico Don Críspulo, Sonia Rodríguez como La Condesa, Ricardo Santiago como el Conde Carlos, Luis Javier López como el esclavo Jorge, Jessika Marie Rodríguez como la señorita Emilia y Jorge de Los Ríos como el afrancesado Luis, en una asistencia de Noemí Negrón Santos con producción de Olga Vega Fontánez.

La presente adaptación y dirección de LA CUARTERONA, realizada por el Prof. ROBERTO RAMOS-PEREA, es una restauración de la versión de 1867, a la que se le han reintegrado aquellas porciones de texto que fueron censuradas tanto por el gobierno español como por el propio autor. El nuevo texto resulta ser más altanero, atrevido y revolucionario que la versión publicada por el hijo del autor en el año 1944, que es la versión que todos conocen hoy.

La obra estrenará en nueve funciones en el Teatro del Ateneo desde el viernes 13 hasta el 29 de marzo, en funciones viernes y sábados a las 8:30 y domingos a las 4:00 p.m. en el Teatro del Ateneo en el Viejo San Juan.

Para más información para el público general y grupos o escuelas interesadas llamar al 787-977-2307.

Para entrevistas y coordinación de medios, Ménades Inc., Menades8@gmail.com, Angela Mari, 787-444-7747.
___

Oración del Pastor Joseph Wright


En sesión de apertura de Kansas House of Representatives



Cuando se le pidió al religioso Joseph Wright que hiciera una oración para la apertura de sesiones en la Cámara de Representantes, los funcionarios electos y el público esperaban una oración ordinaria, pero esto no es lo que ellos escucharon. En su lugar, el pastor dijo:


«Señor, venimos delante de Ti este día, para pedirte perdón y para pedir tu dirección.

Sabemos que tu Palabra dice: 'Maldición a aquellos que llaman bien lo que está mal' y es exactamente lo que hemos hecho...

Hemos perdido el equilibrio espiritual y hemos cambiado nuestros valores.

Hemos explotado al pobre y hemos llamado a eso 'suerte'.

Hemos recompensado la pereza y la hemos llamado 'ayuda social'.

Hemos matado a nuestros hijos que aun no han nacido y lo hemos llamado la libre elección.

Hemos abatido a nuestros condenados y lo hemos llamado 'justicia'.

Hemos sido negligentes al disciplinar a nuestros hijos y lo hemos llamado 'desarrollar su autoestima'

Hemos abusado del poder y hemos llamado a eso: 'política'.

Hemos codiciado los bienes de nuestro vecino y a eso lo hemos llamado 'tener ambición'.

Hemos contaminado las ondas de radio y televisión con mucha grosería y pornografía y lo hemos llamado 'libertad de expresión'.

Hemos ridiculizado los valores establecidos desde hace mucho tiempo por nuestros ancestros y a esto lo hemos llamado 'obsoleto y pasado'.

Oh Dios, mira en lo profundo de nuestros corazones; purifícanos y líbranos de nuestros pecados.

Amen».


* La reacción fue inmediata. Un parlamentario abandonó la sala durante la oración. Tres más criticaron la oración del pastor calificando la oración como 'un mensaje de intolerancia''

* Durante las seis semanas siguientes, la iglesia 'Central Catholic Church' donde trabaja el religioso Wright recibió más de 5,000 llamadas telefónicas de las cuales sólo 47 fueron desfavorables.

* Esta iglesia recibe ahora peticiones del mundo entero, la India, África, Asia para que el párroco Wright ore por ellos.

El comentarista Paul Harvey difundió esta oración en su emisión de radio The Rest of the Story (El resto de la historia) y ha recibido una acogida mucho mas favorable por esta emisión, que por cualquier otra.

Con la ayuda de Dios, quisiéramos que esta oración se derrame sobre nuestra nación, por tanta semejanza con lo que está ocurriendo en México y que nazca en nuestros corazones el deseo de llegar a ser una nación bajo la mirada de Dios.

Si puedes hacerlo, envía esta oración a tus amigos en un espacio de 30 días el mundo entero lo habrá leído.

Si no tenemos el valor de mantenernos firmes en nuestras convicciones, entonces caeremos delante de cualquier otro argumento, o enemigo.

___

Monday, March 2, 2009

«Emily Dickinson»: pieza teatral con sensibilidad latinoamericana




El impulso poético que hay en los textos escritos por Emily Dickinson sirvió de tema a la puesta en escena escrita y dirigida por Patricia Ariza y producida por Olin Theater Presenters; presentándose en Los Angeles


Reconocida como una de las mejores poetas que surgieron en Norteamérica durante el siglo XIX, Emily Dickinson fue capaz de concebir una delicada y muy personal obra literaria que termino siendo descubierta hasta después de su muerte.

Alejada por decisión propia de toda relación social la mayor parte de su vida, Emily Dickinson llevó a cabo una constante actividad creativa sobre la que no tuvieron ningún conocimiento los miembros del círculo familiar al que perteneció. Eso y la sensibilidad con la que fue capaz de explorar a través de la poesía temas vinculados a la naturaleza femenina, la soledad y el aislamiento voluntario, sirvieron de base a la obra que podrá ser vista en The New LATC los días 7 y 8 de este mes de marzo, del 2008.

Para William Flores, productor ejecutivo de la misma, Emily Dickinson es una obra con la que se demuestra la universalidad que tiene todo lo que transcurre en ella, porque, en su opinión, «hay un sentido muy intimo y revelador, y por lo mismo fácilmente comprensible para cualquier hombre o mujer de nuestra época», en todo lo que la poetisa nacida y criada en Amherst, Massachusetts supo expresar por medio de la palabra escrita.

«Lo primero que suelen preguntarnos quienes tienen interés por saber mas acerca de la obra es: ¿y porque siendo latinoamericanos, tanto yo como Patricia y las tres actrices que interpretan su papel, nos hemos interesado en una mujer que fue Americana y que ni siquiera supo hablar español?», ha explicado
William Flores. «Y la respuesta que siempre acostumbramos dar es la misma: ¿Y porque no hacerlo, que nos limita o nos impide ir hacia otros territorios artísticos que no sean estrictamente los que nosotros conocemos en nuestra cultura?. Patricia y yo estamos absolutamente convencidos de que en Emily Dickinson hay elementos con los que se llegan a sentir muy identificados quienes tienen la oportunidad de verla».

Antes de estrenar en The New LATC la adaptación al inglés de Emily Dickinson, Patricia Ariza y William Flores produjeron, en el 2007, la versión en español que primero fue vista en el Teatro 24 de esta ciudad de Los Ángeles. Posteriormente llevaron la obra al Festival de Teatro Alternativo que se celebra todos los años en Bogota, Colombia, y al Festival Universitario del Salvador, evento que fue auspiciado por el Departamento de Asuntos Culturales de la Embajada de Estados Unidos en ese país centroamericano.

Es importante mencionar que en la escritura de la obra, Patricia Ariza utilizo una serie de poemas extraídos directamente de los textos concebidos por la propia poeta…

Con respecto a las reacciones que provocó Emily Dickinson, Flores ha comentado: «Al publico anglosajón que vino a ver la obra en Los Ángeles también le causo asombro que un grupo de artistas latinos hubiera podido interesarse en llevar al teatro la historia de una poeta estadounidense que prácticamente nunca salió de la casa donde nació», señala Flores, «pero en Colombia y El Salvador nadie consideró que eso era un problema. Al contrario, yo pienso que entendieron muy bien las dimensiones teatrales y el propósito creativo que tiene nuestra obra».

Después de las presentaciones de Emily Dickinson se llevaré a cabo una sesión de preguntas y respuestas, acerca de la poesía y la vida de la escritora, conducida por la profesora Wendy Martin, directora del Departamento de Inglés y profesora de American Literature y American Studies en la Claremont Graduate University.

Para obtener mayores informes sobre esta obra puede llamarse al (213) 489-0994 ext.119.

___

Blog: Carlos López Dzur