Monday, March 14, 2011

Meditaciones sádicas / Amonestación a Gilles de Rais / Profecía a los infanticidas / De «Estéticas mostrencas y vitales»


Meditaciones sádicas


A Donatien Alphonse François,
Marquis de Sade (1740 – 1814)
Usted no se me asuste de que haya descubierto
el carajo bajo tela, el pícaro bulto en sus calzones,
bragas mojadas de una monja bajo su cama,
o una criadilla sin derecho a nada,
y a usted en cuclillas.

Que haya un Príapo caliente
hoseando en monasterios, o tal vez
en el castillo del monte, que no lo conturbe
y mucho menos se alebreste
... porque Justina se enamora
o ante la vista del Monje, algún ligón en fajina
es quien se complazca con el Otro, o con ella,
o con todas en harem, todas con sus insaciables apetitos.

Largamente negada ha sido la carne,
largamente ultrajado lo venéreo y hay placeres
muy dulces, demolidos con mucha decretalia apendejante.
Y vivimos tiempos de adversidad, miseria sexual
incluída, hambre de lo recto que hay en lo torcido
de los solitarios y esos escritores góticos,
que no son predecibles
y claman las ayudantías del infierno,
magia de los diablos azules... por eso me gustan
(y algo tienen entre manos) Matthew Lewis
y Ann Radcliffe. Imaginación, o ¡qué va!
hambre y sed de algo prohibido
y más sobrernatural que la conformidad
y la rutina por maña; hay que crear dilemas
(ahora que se resiste todavía la descripción acuciosa
de hombres y mujeres, plenos, minuciosamente
descritos en su líbido, pormenorizadamente
en su ira, o su rubor, o en desvergüenzas
de riqueza injusta y miseria atormentante...)
Es indispensable que inventemos desenlaces
hasta con diablos que se sacan de lo oscuro,
sacudir lo que antes no se dio por compasión
o rito iluminante... masturbar la sosera
y sacar leche o combustible o llanto.

2.

No en aras de una aparición
de pálidos mundos, no es lo que quiero
para los infortunios de mi Juliette o cualquier
niña virtuosa; yo no estoy 120 días en Sodoma
para que todo quede igual que antes,
la misma ley prohibidora,
la filosofía que no se goza en la cama,
las mismas quejas de esperar a una edad
o a un estatus o género que nunca se culmina...
... me llevo a Ambrosio al sacrificio
no donde hayan fantasmagorías, allá no,
donde haya gente, ruda y bruta gente, no magia,
donde haya violentos apetitos
y virtudes cansadas de la vida retrógrada,
donde haya mucho dolor y, de veras,
sea honesta la disyuntiva final, la simpatía
y se aprenda para quién se busca,
si para el exquisito torturador
o la víctima rendida y azotada...
... yo quiero que él sepa, si es monje
o si es homicida, yo quiero que ella sepa
si es hembra o ángel con aliento y vuelo,
vaporoso ay, sin sustancia, yo quiero colocar
todo lo oscuro de la psiquis, no digo vicios,
especificidades del alma, en el crisol
del rayo de luz sobre la blanca sábana...

3.

No te asustes, Ana, te contaré un romance
y el horror que contiene ilustra, sacude mundos
dormidos, apáticas consciencias... me traje
estos detalles de Sodoma y hay quien dice,
yo, con él, «ésta es la historia más impura
que se ha escrito desde que el mundo existe».
Es que esta historia, siendo bella, va al agujero
que conecta al intestino; no hay crueldad
ni siquiera un ultraje, sólo un evento
de regocijada sodomía...

Te contaré la historia de Eugenie de Franval,
y cómo la soñó su hermano y cómo avanzó
sobre remilgos y convencionalismos
y se armó de ironía, no de crueldad,
de ironía y Eugenie, al fin, seducida.
Puede que todo lo que sienta un libertino
subvierta la imaginación moral,
puede que vaya a galope, maniáticamente,
y gratifique el deseo, puede que agreda
y duela, que alguno se queje,
pero esta fue una verdadera historia
de amor y seducción
y soy el primero que la dice
y voy a llamarla en otra historia, Sophie,
y la voy a atormentar un poco más porque,
con el dolor, es que goza... Es necesario
que sorprenda sus umbrales de dolor y que me diga:
«Soy tu costilla dura».

Me ofrecerá un poco más de sonrisa y sangre suya
sobre las colchas... me devolverá la creación
y les diré a los pusilánimes,
vean esta causa, sincérense con estas sombras,
así somos algunos, y no sólo el inquisidor
es quien tortura ni son las brujas perversas
y dignas de que ardan en la hoguera,
ésta es la niña virtuosa,
la más pulcra que se tendió en la cama...

4.

Pero ella, como yo, no quiso que le explicaran
que nació de polvo, inferior al mismo varón,
o a quien se montara arriba de su ombligo,
o la expulsara como Adán siendo la primera bicha / mona /
liliputa / .., ésta ya no quiere blasfemia para sí
de la Iglesia Católica y por eso regala
la húmeda arcilla de sus fantasías y me dice:
«Ház con ella, Donatien, Marqués pornógrafo,
el canto de extrema libertad, mío y tuyo,
házme hembra sin génesis, o hilvana
al Adán sin misticismo, sin moral,
haz el crimen perfecto de los inculpadores
que adormecieron a nuestros cuerpos y los torturaron».

«Es la hora de escupir su ley y su establecimiento...
porque te ví sufrir, cautivo, por treintidós años
de tu vida privado, en menosprecio, escupido.
Diez años encerrado en La Bastilla,
trece años etiquetado como demente
por estúpidos rivales que se gozaron en verte triste
en el Asilo de Charenton...
y un mes doliente en Conciergerie, dos
en una fortaleza por revolucionario, cuatro años
en confinamiento total entre Bicêtre y Sainte-Pélagie,
¿cómo no vas a tener fantasías para llenar
la soledad con gozos y engordar el deseo
del que te disociaron... y qué de malo
has de ver en juveniles prostitutas
que llevas al Castillo de Lacoste, qué mal
que Anne-Prospère, en adición
a tu mujer, te haya gustado?»

5.

¿Quién es tu Juliette, quién puta es,
Donatien Alphonse, sino la mirada entristecida
que echaste sobre la mierda de Europa?
ironía sarcástica en torno a estas ideologías roussianas
de protesta iluminista, puño cerrado que aplasta
con fiereza lobuna la ideología de Hobbes
e hipócritas ingleses al mando,
a cual más vampiro colmilludo y chupasangre,
mentirosos embadurnados de kantismo en Alemania,
o de razón y terror en el París post-revolucionario...

Así de corruptor el Hombre-Bestia se pervive de fondo,
aliado con sátrapas sociales, sus consejeros
de Leviatán al pie de la cabecera,
igualmente indeseables en la madrugada
o en ritmo diurno con los castra-raíces,
mutiladores de rústicas inocencias
como la de los salvajes de noble aliento
que apenas aprendieron a vivir en las ciudades
y este mundo que juzgaste desde el Castillo de Lacoste.
... así es Juliette, la calculadora,
imperativo categórico inicial de hambre caníbal,
razón hecha venganza y escepticismo delirante
por tanta miseria irredimida, Domingo de Pascua
con Rose Keller que desde Arcueil acusara
«que hay que huirte o tirarse por ventanas
o altas torres cuando estás cerca»
porque, si algo mereces, no es ternura
ni sexo, sino encarcelamiento, jaula
en Château de Saumur, prisión
como entonces y siempre.

6.

¿Quién instauraría, si fuese posible, un Orden Social
reconciliador cuando la Razón tan amargamente
grita sus tajantes desprecios de todo a todo
y la naturaleza sensible y libidinosa
aún da alaridos por verse en carne viva?

¿Quién si la historia acumuló en sí tanta negación
de la bondad innata? Que nada queda, nada, nada...
sólo este cruento Reino de Terror.
Y tus textos transgresores por legado
para que cómodamente las Dworkin del mundo
te llamen Sade odioso, goza-putas, golpeador
de criadillas y epítome del posesivo macho,
Marqués marcado de sadismo amacharrado.
Precursor de los nihilistas,
negador de los valores cristianos...

¿Pero qué valores? ¿cuáles
la aristocracia tuvo que en tí mismo
rechazaste? ¿cúales tuvo
aquel materialismo europeo antes y después
de Rousseau o de Hobbes?

7.

«Donatien Alphonse François, are you
the freest spirit that has yet existed»:

Guillaume Apollinaire
Cómplice es tu mujer de lo que haces
y cada país con su mitología de afrodisíacos,
casi venenos, casi licor, todo el mundo mintiendo
sobre cómo se haría intenso un orgasmo
y el llanto tornado en muecas y en frenesí glorioso
pese a la angustia, la incertidumbre
y toda dependencia y temor a castigo.

¡Qué prematuramente te capturó la angustia,
Donatien Alphonse, reo en la Fortaleza de Miolans
y qué lindo se siente escapar y volver a Lacoste
con empleadillos cómplices que aman,
como tú, las orgías y Les 120 Journées de Sodom
y les voyages d'Italie, qué afortunado
que una bala de un padre disgustado no te ciegue
la vida cuando vindica el honor de la hija
que robaste, qué prematuranente triste
que no puedas ser libre para gozar impunemente
y que caigas en prisión en Vincennes!

Te condenan a muerte, pero qué interesante
e idónea es una celda en que puedas
conversar con el Conde de Mirabeau
y se contagien el erotismo, aunque sólo los vinculara
en rigor la Revolución, Francia y La Bastilla
convertida en símbolo de muerte y de revolución
porque allí si que se mataban los prisioneros
(sumados a rebeldes verdaderos y ladrones,
lo mejor del jacobinismo roussoniano)
y La Bastilla resumía la injusticia y miseria de la nación...

¿Serás de veras, Donatien Alphonse,
el libertino más sagaz, salta-colchas
con el espíritu más libre, serás el menos demente
de todos los que han pasado por los manicomios
con una canción amarga de libertad
y una dosis apetitosa y violenta de sexo?
¿Saludarán en tí el existencialismo radical
las futuras feministas, unas
como Simone de Beauvoir
o a 150 años de surgir la doctrina freudiana
neo-góticos rechazarán que veas
el patio trasero de las causas,
la conducta subyacente de todos los motivos
en el pan-erotismo,
el sentido de lo humano?

<>


Amonestación a Gilles de Rais

No te puso él, el Sol que prepara
en ringleras la vida, a ramal y media manta.
No te dio miseria ni retablillo para recogieras
pajas de las eras. Te dio olivares de Samaní
y en las mañanas de Tiferet,
salud, alegría de la vida.

Te llamó a armonía, a balance,
a su gran visión y como amabas
a Catherine de Thouar, no te dijo
ráptala, sino ve por ella y profetízale
un amor inmenso.

En casa de rey te puso
con Carlos VII y Mariscal de Francia
fuiste porque el Sol que prepara
las ringleras de la vida, quería
que alcanzaras el Secreto,
el que los Magos alcanzan en su luz
cuando dicen la Tierra es sagrada.

Y ella murió y te dolía
que no la amaste con la intensidad
que habías prometido.

En su lugar, preferíste la Fortuna,
no la que es por el Sol de Tiferet,
sino la que lleva a tuche y del alma
hace un jorro, no hija de Sacerdote.
De tu Ego hicíste un simulacro,
nigromante. Entraste a laberintos de perdición
y aún decías: «Amo la música, los placeres,
la Tierra sagrada, y defiendo la Libertad».

Te apartaste del Cerebro Oculto
y del útero que brinda alegría
y cuyo fruto es bueno.
Echaste mano de un retablillo
y recogías lujuria.

Mas quien te creó lanzó un gancho
de su amor y te puso como lugarteniente
de la Madre de Francia.
Ella por la Libertad dio la vida y habló de Vav,
la conexión del Altísimo, que es el sol
que prepara las ringleras de la vida
y el primer Estado confecciona
para la trascendencia.

El te puso en las tiendas del Arco
y víste la hermosura de la Doncella de Orleáns
y fuíste su lugarteniente... ¿Será cierto
que amas lo sublime? porque Juana lo es.

En medio de la guerra, la viste.
Gancho de redención tiró él
cuando dolido estabas por la muerte
de Thouar... «¡Qué hermosa es la campesina!»,
decías, aunque ella vestía de varón.
Como Diana es, como Démeter
que juega en los trigales.
Y su boca era un rayo contra el error
y las prisiones. Juana fue la historia
en su afán de romper la esclavitud
y el yugo de las imposiciones extranjeras.

Entonces, aquel que da las rupturas necesarias
y gira la Rueda del Destino, movió
las fuerzas con energía que no esperabas
y preguntó: «¿Por qué te decidirás, Gilles de Rais?»
... si fama y riqueza no necesitas, ¿qué?
Quien prepara en ringleras la vida,
te dejó que sirvieras banquetes,
cenas para los poderosos,
que dieras bailes
para que exhibieras tu garbo,
tu elocuencia.

En la suntuosidad hicíste casa hasta el despilfarro
y hablaste de pasión y de sabiduría... y él lo permitió
porque a ramal y media asta no te quiso
con tal de que protegieras a Juana,
la doncella de Orleáns y dijera al Delfin:
Hija de Sacerdote es, alma bella,
digna de las naciones, princesa es
de la Libertad; pero, a ella la atrajo
la boca de su Dios, el poder-ser de la Muerte
y los ángeles que le hablaban la llamaron
a sus mundos, el que es Porvernir
de recompensa. En cambio, tú dijíste:

«Quiero la vida, aquí y ahora. El mundo
es placentero y lo será aunque ella falte.
Con mis libros, con la música,
con galas de todo lo que es hermoso,
yo buscaré mi placer y desafiaré a quienes
han dado muerte a esa niña, mi adorable Juana».

A ella la prendieron en la hoguera
después de humillaciones y presidios.
De ella se burlaron y cometieron en su cuerpo
infamias, porque dijo que es virgen
y que, por su boca, Dios declara Libertad.
«Odio a los que te quitaron la vida,Juana,
doncella mía, yo te vengaré».

Y el que a él no puso a recoger pajas
de las eras, el que en palacio de Carlos VII
sirvió y con espada alcanzó fama y rango,
anduvo como perdido y la angustia
hizo su ego monstruoso.

En recámaras de su palacio
hizo profanaciones, bebía sangre,
y entraba a barrios de miseria
para buscar niños hambrientos
y elegía a los que, pese a su palidez
y flacura, pareciesen sombras de Juana,
la doncella que amó, trasunto de su hermosura,
Juana viripotente, enérgica,
Juana de nalgas calipigias y senos duros
(a los que ningún varón, so riesgo de la muerte,
besó); pero Juana no existía más,
Juana, puñado de polvo y ceniza...

<>

Profecía a los infanticidas

Y tú que tomaste el dolor demasiado en serio
y con la paz de espíritu hicíste añicos...
mataste, Gilles de Rais, mis palomas
y mis niños santos, infanticida.
Tu mundo asesinó a la Madre Fértil,
pero tú asesinas a la generación
de mis semillas sobre la tierra.
Traicionas a quien no dejó que tomaras
retablillo y fueses el obrero que limpia
las eras. No quise que te entendieras con dolor
y buscaste la paja y a la semilla quemaste.

Y tú, que dijíste Venganza, el más serio
y luctuoso de los dolores y tú,
que dijiste Depresión para autoderrotarte,
mariscal del pesimismo, y Yo, que perdono
hasta los buitres del miedo: ¿qué haré contigo
si no eres valiente y al Giro de la Rueda
maldices? ... no miras atrás si paciencia
exhorto cuando digo: «Espera y calla»
que no hay oportunidad al azar.
Giro para traer la Mano que atrapa,
retiro el rigor, y la mano se detiene y salva.

Yo sólo pido eso. Espera la Mano
que atrapa y detiene el giro del infortunio
porque la Mano de mi ángel
siempre envío al Monte de Moriah
y el hacha de sacrificio se bendice en la ofrenda
de Isaak... ¿por qué la Mano rechazaste,
tú, a quien dí la visión de Francia?
¿Qué has hecho que dices que no hay
libertad en tu mundo?

La Libertad es el afecto de quien dice
No al egoísmo, libertad es que la consciencia
en lo físico no quede fragmentada
y van 200 niños a los que niegas su kelim,
caníbal? ¿Dónde dejaste, a quien díste
las virtudes de tu alma? porque yo te mostré
la hija del Sacerdote, la bruja de las edades,
y te dije tan claro su nombre y te dejé
frente a su tienda, en medio de ejércitos
de libertad y resistencia... te dije su nombre:
Juana de Arco, la alegría de Francia,
la inspiración futura y eterna
para tu inocencia...

... pero he aquí, que en la hora
en que giro la historia y pruebo en el éter
a los que alegaron: «Somos leales»,
y debajo de los cobijos hablaron,
no hay Shiflut, humildad,
no hay sinceridad,
no hay misericordia,
no hay verdad,
no hay amor,
no hay fe,
entonces, zaramullo,
para nada me sirve tu Alma,
porque la escondes en Tinieblas
y te comes la carne de mis semillas
y violas la santidad, asesino.

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