Saturday, October 17, 2009

La ciencia... ¿ha probado que esté equivocada la Biblia? / 2

Segunda parte

¿Cómo puede someterse a prueba la teoría de la evolución? La manera más obvia de hacerlo es examinando el registro de los fósiles para ver si en realidad ocurrió un cambio gradual de una forma de vida animal a otra. ¿Sucedió así? No; y algunos científicos lo admiten honradamente. Uno de ellos, Francis Hitching, escribe: «Cuando uno busca eslabones entre los principales grupos de animales no los halla, porque sencillamente no están allí». Tan obvia es esta falta de prueba en el registro fósil que los evolucionistas han propuesto alternativas para la teoría de cambio gradual presentada por Darwin. Sin embargo, la verdad es que la aparición súbita de diferentes clases de animales en el registro fósil apoya mucho más la creación especial que la evolución.

Además, Hitching muestra que las diversas formas de vida han sido programadas para reproducirse con exactitud, más bien que para transformarse por evolución en otra forma de vida. Dice: «Las células vivas se reproducen con fidelidad casi total. El grado de error es tan insignificante que ninguna máquina de hechura humana puede hacer nada semejante. También tienen restricciones incorporadas en sí. Las plantas alcanzan cierto tamaño y entonces dejan de crecer. Las moscas del vinagre rehusan convertirse en algo que no sea moscas del vinagre, sin importar lo que se haga para tratar de afectarlas». Mutaciones inducidas por científicos durante muchas décadas en moscas del vinagre no pudieron hacer que aquellos insectos se transformaran por evolución en otra forma de vida.

Otra pregunta dificil que los evolucionistas no han podido contestar es: «¿Cómo empezó la vida? ¿Cómo llegó a existir la primera sencilla forma de vida de la cual todos, supuestamente, hemos descendido? Siglos atrás esto no habría parecido ser un problema. En aquel tiempo la mayoría de la gente pensaba que las moscas podían desarrollarse de la carne en descomposición y que de unos trapos viejos podían producirse espontáneamente ratones. Pero hace más de cien años el químico francés Luis Pasteur demostró claramente que la vida solo proviene de vida preexistente.

Entonces, ¿qué explicación dan los evolucionistas para el origen de la vida? Según la teoría más popular, hace millones de años una combinación casual de sustancias químicas y energía resultó en una generación espontánea de la vida. ¿Y qué hay del principio que probó Pasteur? The World Book Encyclopedia explica: «Pasteur mostró que la vida no puede surgir espontáneamente en las condiciones químicas y físicas que existen hoy en la Tierra. Sin embargo, miles de millones de años atrás las condiciones químicas y físicas de la Tierra eran muy diferentes».

Pero aún en medio de condiciones muy diferentes existe una enorme brecha entre la materia inanimada y la forma de vida más sencilla. Michael Denton, en su libro Evolution: A theory in Crisis, dice: «No se puede concebir abismo más vasto ni absouto que el que existe entre una célula viviente y el sistema no biológico más ordenado, tal como un cristal o un copo de nieve». La idea de que materia inanimada adquiriera vida por alguna casualidad es tan remota como para ser imposible. La explicación de la Biblia, de que 'la vida vino de la vida' porque la vida fue creada por Dios, armoniza convincentemente con los hechos.

A pesar de los problemas inherentes a la teoría de la evolución, hoy se considera anticientífico, hasta excéntrico, creer que hubo creación. ¿A qué se debe esto? ¿Por qué hasta una autoridad como Francis Hitching, quien señala honradamente las debilidades de la evolución, rechaza la idea de que hubiera creación? Michael Denton explica que la teoría de la evolución, con todas sus fallas, seguirá enseñándose porque las teorías relacionadas con la creación «recurren a causas francamente sobrenaturales». En otras palabras, porque el aceptar que hubo creación envuelve creer que hubo un Creador, el concepto es inaceptable. Esta es la misma clase de razonamiento circular que hallamos en el caso de los milagros: ¡no puede haber milagros, pues los milagros son milagrosos!

Además, la teoría de la evolución misma está bajo profunda sospecha desde el punto de vista científico. Michael Denton pasa a decir: «Puesto que la teoría darviniana de la evolución es fundamentalmente una teoría de reconstrucción histórica, no se puede verificar por experimento ni por observación directa como normalmente se hace en la ciencia. Además, la teoría de la evolución trata una serie de sucesos singulares: el origen de la vida, el origen de la inteligencia y así por el estilo. Los sucesos singulares, únicos, no pueden repetirse ni someterse a ninguna clase de investigación experimental». La verdad es que, a pesar de su popularidad, la teoría de la evolución está llena de lagunas y problemas. No da ninguna buena razón para rechazar el relato bíblico del origen de la vida. El capítulo 1 de Génesis suministra un relato completamente razonable de cómo estos sucesos singulares que «no pueden repetirse» se realizaron durante 'días' de creación que se extendieron por miles de años.

Muchos señalan a otra supuesta contradicción entre la Biblia y la ciencia moderna. En el libro de Génesis leemos que hace miles de años la iniquidad de los hombres fue tan grande que Dios decidió destruirlos. Sin embargo, dio instrucciones al justo Noé para que edificara una gran embarcación de madera, un arca. Entonces Dios trajo un diluvio sobre la humanidad. Solo Noe y su familia sobrevivieron, junto con representantes de las diversas formas de la vida animal. El Diluvio fue tan grande que «todas las altas montañas que estaban debajo de todos los cielos quedaron cubiertas».

¿De dónde vino toda el agua, de modo que cubriera la Tierra entera? La Biblia misma da la respuesta. Al principio del proceso de la creación, cuando la expansión de la atmósfera empezó a tomar forma, llegó a haber aguas debajo de la expansión y aguas sobre la expansión. La Biblia dice lo que sucedió cuando el Diluvio vino: Las compuertas de los cielos fueron abiertas. Es obvio que las aguas sobre la expansión cayeron y suministraron gran parte del agua inundante.

Los libros de texto modernos tienden a no considerar la posibilidad de que hubiera un diluvio universal. Por eso tenemos que preguntar: ¿Es el Diluvio solo un mito, o sucedió en realidad? Antes de contestar esa pregunta, deberíamos notar que adoradores de Jehová de tiempos posteriores aceptaron el relato del Diluvio como historia genuína; no lo consideraron un mito. Isaías, Jesús, Pablo y Pedro estuvieron entre los que hablaron sobre el Diluvio como algo que realmente sucedió. Pero con relación a este Diluvio universal hay que contestar algunas preguntas.

Primero, ¿no es realmente exagerada la idea de que se inundara toda la Tierra? En verdad, no. Hay que considerar que hasta cierto grado la Tierra todavía está inundada. El 70% de ella está cubierta de agua y solo el 30% es tierra seca. Además, el 75% del agua dulce de la Tierra está encerrada en los glaciares y en el hielo polar. Si todo ese hielo se derritiera, el nivel del mar se elevaría muchísimo. Ciudades como Nueva York y Tokio desaparecerían.

Además, The New Encyclopedia Británnica dice: «Se ha calculado que la profundidad media de todos los mares es de 3.790 metros [12.430 pies], una cifra considerablemente mayor que la de la elevación media del terreno sobre el nivel del mar, que es de 840 metros [2.760 pies]. Si la profundidad media se multiplica por su respectiva área, se descubre que el volumen de las aguas oceánicas del mundo es 11 veces mayor que el volumen de la tierra que sobresale del mar". Por eso, si todo fuera nivelado -si las montañas fueran aplanadas y las cuencas profundas del mar rellenadas-, el mar cubriría toda la Tierra por una profundidad de miles de metros.

Para que el Diluvio sucediera, las cuencas marinas de antes del Diluvio tendrían que haber sido menos profundas, y las montañas tendrían que haber sido menos altas de lo que son ahora. ¿Es posible eso? Pues bien, cierto libro de texto dice: "Hubo un tiempo, hace millones de años, en que océanos y llanuras se extendían en llana monotonía por zonas donde ahora las montañas se elevan a inmensas alturas. Los movimientos de las placas continentales hacen que la tierra se levante a alturas donde únicamente los animales y las plants más resistentes pueden sobrevivir y, por otra parte, también hacen que la tierra se hunda y repose en esplendor oculto bien por debajo de la superficie del mar". Puesto que tanto las montañas como las cuencas marinas suben y se hunden, es patente que hubo un tiempo en que las montañas no eran tan altas como lo son ahora, ni las grandes cuencas marinas eran tan profundas.

¿Qué les sucedio a las aguas despues del Diluvio? Tienen que haberse escurrido hacia las cuencas marinas. ¿Cómo? Los científicos creen que los continentes descansan sobre placas enormes. El movimiento de estas placas puede causar cambios en el nivel de la superficie terrestre. Hoy, en algunos lugares en los bordes de estas placas hay grandes abismos submarinos de más de 10 kilometros [6 millas] de profundidad. Es muy probable que -quizás como resultado del Diluvio mismo- las placas se movieran, el fondo del mar bajara y las grandes fosas se abrieran y permitieran que el agua se escurriera del terreno.

Si admitimos que pudo haber ocurrido un gran diluvio, ¿por qué no han hallado indicios de esa catástrofe los científicos? Puede que los hayan encontrado, pero que interpreten la prueba de otro modo. Por ejemplo, la ciencia ortodoxa enseña que en muchos lugares poderosos glaciares dieron forma a la superficie de la Tierra durante una serie de edades de hielo. Pero lo que parezca ser prueba de actividad glaciar puede ser a veces el resultado de la acción del agua. Por eso, es muy probable que parte de la prueba de que hubo un Diluvio se esté considerando erróneamente como prueba de una edad de hielo.

Se han cometido errores de ese tipo. Sobre cuando los científicos desarrollaron su teoría de las edades de hielo, leemos: «Al seguir la filosofía del uniformismo, hallaron edades de hielo en cada etapa de la historia geológica. Sin embargo, en años recientes el reexamen cuidadoso de la prueba ha llegado a rechazar muchas de esas edades de hielo; formaciones que en otra época fueron vistas como morrenas glaciares han sido reinterpretadas como lechos depositados por coladas de fango, derrumbes submarinos y corrientes de turbidez, es decir, corrientes de agua turbia que arrastran cieno, arena y grava que se extienden sobre el fondo oceánico».

Puede que haya otra prueba del Diluvio en el registro fósil. Ese registro muestra que hubo un tiempo en que en Europa grandes tigres de dientes de sable acechaban su presa, en la América del Norte vagaban caballos mayores de los que ahora viven, y en Siberia buscaban su forraje mamutes. De repente, por todo el mundo se extinguieron muchas especies de mamíferos. A la vez hubo un cambio súbito de clima. En Siberia decenas de miles de mamutes murieron instantáneamente y quedaron congelados. Alfred Wallace, un famoso contemporáneo de Charles Darwin, consideró que aquella extensa destrucción tenía que haber sido causada por algún suceso extraordinario de alcance mundial. Muchos han afirmado que ese acontecimiento fue el Diluvio.

Un artículo de fondo de la revista Biblical Archaeologist dijo: «Es importante recordar que el relato de un gran diluvio es una de las tradiciones más comunes de la cultura humana. No obstante, tras las tradiciones más antiguas originarias del Cercano Oriente pudiera haber habido un verdadero diluvio de proporciones gigantescas que date de uno de los períodos pluviales de hace miles de años». Los períodos pluviales fueron tiempos en que la superficie terrestre era mucho más húmeda que ahora. Alrededor del mundo los lagos de agua dulce eran mucho mayores. Se teoriza que la humedad se debió a fuertes lluvias asociadas con la terminación de las edades de hielo. Pero algunos han sugerido que en una ocasión la humedad extrema de la superficie de la Tierra fue el resultado del Diluvio.

John McCampbell, profesor de geología, escribió en cierta ocasión: «No hay diferencias esenciales entre el catastrofismo bíblico [el Diluvio] y el uniformismo evolucionario por los hechos mismos de la geología, sino por la interpretación que se da a esos hechos. La interpretación que se prefiera dependerá mucho de los antecedentes y las presuposiciones de cada estudiante».

Algo que muestra que el Diluvio sí sucedió es que la humanidad nunca lo ha olvidado. Por todo el mundo, en lugares tan separados uno del otro como Alaska y las islas de Oceanía, hay relatos antiguos acerca del Diluvio. Tanto civilizaciones americanas nativas de antes de Colón como los aborígenes de Australia tienen relatos sobre el Diluvio. Aunque algunos relatos difieren en los detalles, en casi todas las versiones se nota el hecho fundamental de que la Tierra fue inundada y que solo unos cuantos humanos se salvaron en una embarcación que construyeron. Lo único que explica tan amplia aceptación de este relato es que el Diluvio fuera un suceso histórico.

Como se ve, en los rasgos esenciales la Biblia está en armonía con la ciencia moderna. Cuando hay un conflicto entre las dos, la prueba de los científicos es cuestionable. Cuando concuerda, la Biblia suele ser tan exacta que tenemos que aceptar que la información que presenta proviene de una inteligencia sobrehumana. Sí, la concordancia entre la Biblia y la ciencia probada suple más prueba de que la Biblia es palabra de Dios, no del hombre.

Caguas, Puerto Rico

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